Cuauhtemoc

17 03 2010

Cuauhtemoc.

Cuauhtemoc fue el último emperador azteca en quien el destino depositó la gran responsabilidad de combatir y defender a la gran Tenochtitlan ante el invasor Hernán Cortés y su ejército español a principios del siglo XVI.

Cuauhtemoc fue el xocoyotzin o último hijo del octavo emperador Mexica llamado Ahuizotl. No se sabe con exactitud la fecha de su nacimiento asistido por parteras y astrólogos, pero al parecer fue en el año de 1496 cuando comenzó su corta vida. Era el año marcado con el símbolo de 4-pedernal, año en el que aconteció un eclipse de sol. Evento astronómico de mal agüero considerado así por los aztecas.

Quedó huérfano a la edad de seis años cuando su padre murió a causa de un golpe en la cabeza que se dio al inaugurar un acueducto que le arrebató las aguas al señorío de Coyoacan. Su madre Tiyacapatzin, una princesa tlaltelolca, se haría cargo de su educación que para ese entonces era de tipo vertical y en consecuencia autoritaria.

A pesar de su origen noble, en el Calmecac, el joven Cuauhtemoc tenia que templar su educación a base de sacrificios como el de comer solo alguna tortilla de maíz y pepenar los granos y alimentos que sobraban en los mercados de Tlaltelolco.

A la muerte de su padre subió al trono Moctezuma II Xocoyotzin, tío de Ahuizotl. A Moctezuma le tocó recibir a Hernán Cortés un 8 de noviembre de 1519, día 8-viento en las cuentas del tonalpohualli, el calendario sagrado de los pueblos mesoamericanos.

Moctezuma confundió a Cortés con Quetzalcoatl, el héroe cultural de Mesoamérica, y creyó que el dios había regresado, como lo había predicho el mismo Quetzalcoatl, en el año 999 cuando este fue expulsado de la gran Tula por haber pecado. Temeroso de su llegada prefirió otorgar el poder y el oro a los recién llegados en lugar de combatirlos. Cortés lo tomó de rehén y el pueblo sospechó de su miedo ante los cuasi-dioses, porque este les había instruido en dejarse dominar por los teules o dioses, razón por la cual apedrearon a su líder, el cual murió a los tres días a causa de las heridas. Sin embargo también se dice que quien que lo mató en realidad fue la espada de un combatiente español. Moctezuma muere sin decir a los españoles en donde se encontraba el supuesto tesoro que Cortés creía que los mexicanos tenían, razón por la cual la guerra debía  continuar.

A la muerte de Moctezuma le sigue Cuitlahuac, señor de Iztapalapa, quien muere repentinamente victima no de los cañonazos, ni de las balas de los arcabuces ni de las espadas sino de un arma más letal: la viruela, traída por los recién llegados. Cuitlahuac gobernó durante ochenta días y deja su reinado a Cuauhtemoc, el último emperador azteca que toma el poder en los inicios de febrero de 1521.

La enfermedad asoló a todos por igual pero una vez reconfortados Cortés en su obsesión por conseguir el mentado tesoro toma al joven Cuauhtemoc como su nuevo rehén.

Viene la tragedia y suplicio para Cuauhtemoc y Tetlepanquetzal señor de Tacuba. Los dos son torturados haciéndoles untar aceite en sus pies y quemándoselos para obtener la verdad sobre el tesoro de Moctezuma.

Del tesoro ni una palabra pero si la promesa de poder encontrar oro en la zona del sureste mexicano. Cortes es convencido de ir hacia allá, pero al parecer esto fue una conjura para desgastarlo y destruirlos posteriormente.

En su camino hacia Tabasco y Campeche pasan por Veracruz, lugar en donde Cuauhtemoc puede ver como Cortés se humilla ante una docena de franciscanos recién llegados y dispuesto a pacificar a México y de paso evangelizar.

Llegado a Campeche surge la traición por parte de un Otomí chichimeca llamado Mexicaltzinco que previene a Hernán Cortés de los planes de Cuauhtemoc y sus acompañantes de liquidarlo una ves que sientan el desgaste físico. Aconsejado por la Malinche, una astuta mujer que rivalizaba con los aztecas que Cortés utilizó desde su llegada a México como traductora del maya al nahuatl y viceversa, Cortés no duda en darles muerte a Cuauhtemoc y a Tetlepanquetzal. Los dos son decapitados y colgados de los pies en una Ceiba, el árbol sagrado de los mayas, al descender el Sol, un 28 de febrero de 1525, en el sitio conocido como Itzamkanak, o el tigre, en el actual estado de Campeche.

Los restos de Cuauhtemoc yacen en un lugar de México que en opinión de Eulalia Guzmán, una polémica investigadora que dedico su vida a localizar sus restos, fueron depositados y llevados hasta un lugar llamado Ixcateopan, en el actual estado de Guerrero.

Bibliografía.

“Cuauhtemoc”

Autor: Salvador Toscano

Editorial: Fondo de Cultura Económica

Colección popular 114

Prologo de: Rafael Heliodoro Valle

Primera edición: (tierra firme) 1953

Sexta reimpresión 1992

254 páginas.

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3 responses

4 07 2010
Santiago Memije Alarcón

En 50 años he logrado recabar las pruebas necesarias para demostrar que los restos del Emperador Cuauhtémoc están en Ixcateopan

5 10 2010
Raúl González Cortés

Es maravilloso esto que me dices. Saludos.

15 06 2012
sandra nova

muchas gracias! el documento que elaboraste me gusto y acabo de iniciar el libro de salvador toscano

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