México Tenochtitlan, sitio astronómico asociado al planeta Venus.

13 05 2011

El siguiente texto es parte de un libro escrito por el autor de este Blog, próximo a publicarse, que analiza el desciframiento de la piedra del Sol.

 

 

El Sol y el planeta Venus,

elementos astronómicos al mito fundacional de México Tenochtitlan.

 

 

Los ciclos de 584 días y el mito fundacional de Mexico Tenochtitlan

 

La astronomía fue el soporte intelectual que dio razón de ser al proyecto de la fundación de México-Tenochtitlan. Si en aquella época hubo un lugar en la geografía de la Tierra adecuado para vivir, pero sustentado por datos astronómicos, ese lugar fue, sin duda alguna, el valle de México.

Vista en perspectiva, la fundación de México-Tenochtitlan constituyó un ambicioso proyecto que en ese entonces una comunidad humana pudiera haberse propuesto, dado que sintetizó el conocimiento que se tenía del espacio y el tiempo, tomando como punto de partida los ciclos astronómicos de Venus y la Tierra.

En ese sentido, la creación de la ciudad prehispánica fue la culminación de un proceso de búsqueda del sitio en donde se reflejara un dato importantísimo para los aztecas y los pueblos mesoamericanos: el cómputo de los 584 días, que es igual a una  revolución sinódica de Venus (RSV).[1] Y ese lugar fue justamente el valle de México, donde la peregrinación azteca fundó México-Tenochtitlan, la misma que está enmarcada espacial y temporalmente por una RSV.

En dicho valle se suceden 584 días, contados a partir de un solsticio de invierno al cuarto paso del Sol por el cenit, es decir, desde una época de frío intenso hasta otra de máximo calor. Concretamente, es una franja que corre en las proximidades del paralelo 19.40º, al norte del ecuador terrestre.[2]

De Venus se consideró el ciclo de 584 días,[3] que dura su revolución sinódica; estos 584 días se contaron desde el solsticio de invierno, punto máximo del desplazamiento aparente del Sol sobre el horizonte; lo último fue localizar la región geográfica en donde se diera un paso cenital al término de una RSV. Estos tres elementos astronómicos (el ciclo de una conjunción venusina, los inicios del año a partir del solsticio de invierno y los pasos cenitales del Sol sobrela Tierra),  determinaron el tiempo y el espacio en el cual debían asentarse las tribus nahuatlacas.

El paso cenital,[4] que es la verticalidad del Sol sobre la Tierra, fue el sitio cósmico-geográfico que concretó este proyecto. Del solsticio de invierno al cuarto paso[5] cenital del Sol por el valle de México se registran puntualmente 584 días.

Los periodos sinódicos del planeta Venus se tenían sistematizados adjudicándole un valor de 584 días para cada uno de ellos. Este planeta estuvo asociado al héroe cultural de Mesoamérica llamado Quetzalcoatl.

El templo mayor le dedico un lugar especial al culto para esta deidad benefactora construyéndole un edificio circular desde donde se podía ver la majestuosidad de los templos dedicados al colibrí izquierdo Huitzilopochtli y a la lluvia Tlaloc.

 


[1] Como ya se ha dicho, el planeta Venus estuvo asociado al héroe cultural de América, Quetzalcoatl, dios que después de ser expulsado por su pueblo al que tanto amó se inmoló convirtiéndose en la estrella de la mañana.

[2] Actualmente, el paralelo 19.40º corre de Veracruz, en el golfo de México, hasta Colima, en el océano Pacífico. La ciudad de México se ubica en el tercio de la distancia recorrida por esta línea imaginaria que atraviesa una parte de superficie territorial de la República Mexicana, de oriente a poniente. Este paralelo tiene la particularidad de ser el espacio en donde el Sol cenital concluye su desplazamiento a lo largo de 584 días, a partir del solsticio de invierno, que se registra el 22 de diciembre en el hemisferio norte. El inicio de estos 584 días, desde una posición cenital del Sol, se presenta en el trópico de Capricornio, que está en el hemisferio sur, durante el solsticio de verano. En las costas del Pacífico corresponde a la zona del desierto de Atacama, en Chile, lugar en donde se han localizado geoglifos asociados a la cultura Nazca, en Perú.

[3] El hecho astronómico de computar los ciclos sinódicos de Venus es en sí un verdadero prodigio de la evolución intelectual de nuestros antepasados, ya que para ello fue necesario observar, durante consecutivos amaneceres y atardeceres, la estrella que tanto les llamaba la atención. Si las condiciones meteorológicas lo permitían podían anotar en qué momento Venus regresaba a su posición inicial. Darse cuenta de que aquella estrella era un planeta requirió de paciencia, pero, sobre todo, de meticulosa observación del movimiento de los astros. Y el asombro se magnifica si a esto le agregamos que también sabían en qué momento se daban los tránsitos de Venus por el disco solar.

[4] El cenit que se produce mientras se presenta el solsticio de invierno en el hemisferio norte, se ubica exactamente al sur del ecuador, en el trópico de Capricornio. Si quienes llevaron a cabo la hazaña de localizar el paralelo cenital, en donde se suceden 584 días a partir del solsticio de invierno, iban “persiguiendo al Sol” en sus momentos cenitales, podemos deducir que la “carrera” comenzó de sur a norte, partiendo de las costas sudamericanas. En este hemisferio se estaba en el solsticio de verano. Estos “cazadores” del astro rey determinaron a lo largo de algunos años el punto exacto por donde cruzan los trópicos de Capricornio y Cáncer, al sur y al norte del ecuador. Para localizar el punto cenital  por donde se sucedían 584 días, a partir del solsticio de invierno para el hemisferio norte, sólo bastó descansar un año después de la carrera de sur a norte del trópico de Capricornio al de Cáncer, y después alcanzar de nuevo al Sol por 37 ó 38 días en sus momentos cenitales, pero ahora de norte a sur. Este recorrido de norte a sur es quizá lo que los antiguos mexicanos recordaban en sus crónicas acerca de la peregrinación que los llevó hasta el valle de México.

[5] El cuarto paso es uno de los nombres esotéricos de Quetzalcoatl, que en nahuatl antiguo se decía nacxit. Ese cuarto paso puede refirse al cuarto paso cenital del Sol, a partir del solsticio de invierno, observado desde el paralelo que cruza el valle de México. Durante esta secuencia han transcurrido  584 días, que corresponde al ciclo sinódico venusino.

Anuncios

Acciones

Information

4 responses

14 05 2011
Valentín

Interesante, sobre todo cuando analizamos que la cultura mexica asimiló el conocimiento tolteca durante su breve estadía en Tula y su posterior traslado a Culhuacan (últimos descendientes toltecas) y nos enteramos que precisamente Tula tiene una orientación asociada al ciclo de Venus. Luego entónces, los mexicas fueron bastante eclécticos para apropiarse de lo más destacado de la cultura tolteca y aplicarlo para crear prácticamente de la nada (recordemos que eran nomadas cazadores-recolectores) una de las más grandes culturas asentadas en el altiplano central y actual “fachada” de las culturas prehispánicas de México.

16 05 2011
Raúl González Cortés

La cultura azteca va mas allá de la leyenda negra que se ha tejido. Los aztecas son de linaje cultural Tolteca, solo que una de sus actividades era la milicia. Recordemos que las tribus restantes que venian del mítico Aztlan se dedicaban cada una a cierta actividad: eran agricultores (Xochimilcas), pescadores (matlantzicas), astrónomos (tlahuicas) etc. Los aztecas eran los guerreros y como guerreros en algún momento tomaron el poder. En todo el mundo no ha cambiado mucho la cosa. Pero hay que considerar que no siempre los guerreros tuvieron el poder. Hubo un tiempo en el que los que poseían conocimientos acerca de la naturaleza también mandaban, en mayor medida que los guerreros. Saludos.

15 05 2011
Oli

¡ÓRALE!! Tengo que leerlo dos o tres veces para poder entenderlo a profundidad, de cualquier manera suena lógico” que eso hayan hecho. Una vez más se confirma la idea de que venimos de Venus o en su defecto de Marte. ¿Cuándo se presenta tu libro? ¿Cuánto va a costar?

16 05 2011
Raúl González Cortés

Venimos de Venus, eso es con mas seguridad. No descarto a Marte pero hay mas evidencias venusinas. Los libros ya lo presenté en versión digital engargolados y tienen un precio de 300 pesos cada uno. Son tres partes. Las dos primeros libros se complementan. El tercero es mas técnico pero tiene información necesaria para cotejar el contenido de los dos anteriores. Los tres libros se pueden leer de manera separada. Son independientes. Pero si le gustan al lector pueden ir comprando los otros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: