Los días en el México prehispánico comenzaban al amanecer

14 09 2019

Breves datos para fundamentar que en la época prehispánica los días comenzaban al amanecer.

En términos generales debemos saber que en un inicio de los tiempos los seres humanos se habrán preguntado en qué momento se deberían de empezar a contar los días. La naturaleza del movimiento aparente del Sol sobre nuestras cabezas nos da las claves de cuando pudieron iniciar los días.

La idea primigenia debió haber sido el amanecer pues era cuando el astro “Rey” se asomaba por el horizonte y ahuyentaba los miedos naturales de la noche en un pasado en donde las bestias se apoderaban de los instantes nocturnos y acechaban a los seres humanos. La veneración al Sol entre las antiguas culturas humanas era al amanecer recordemos solamente a la cultura egipcia quienes tenían a este momento en conjunción con la estrella Sirio el instante en el cual comenzaban no solo su día sino sus años y el momento de sus siembras a lo largo del Nilo.

En el continente Americano no fue muy diferente y el amanecer fue un momento primordial.

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El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno. Visto desde el Cerro de Xochitepec. Descubrimiento del autor de estas líneas.

Después del amanecer viene el mediodía, momento en el cual el Sol despliega su mayor energía física, su calor. Se puede decir que el mediodía es la segunda posibilidad de empezar los días y contarlos pero el medio día debe considerarse un elemento más sofisticado y es la existencia de la verticalidad. Para nosotros ciudadanos del siglo XXI este elemento no tiene mucha dificultad para entenderlo pero en el pasado debió haber sido todo un complejo mental. El medio día nos lleva a la posición más alta del Sol y es su paso cenital el cual solo puede ser observado entre los trópicos terrestres. El asunto se pone más complicado entonces.

La tercera posibilidad es el atardecer. Algunos pueblos de la Tierra comienzan sus días en estos momentos cuando el sol se oculta o se pone. Entre los antiguos mexicanos los atardeceres así como los amaneceres servían para situar arquitectónicamente sus construcciones, pirámides y templos. Pero preferían mas las alineaciones durante el amanecer.

La cuarta posibilidad es la medianoche, pero determinar el momento exacto de la media noche requiere de elementos más sofisticados pues las referencias para establecer este momento son las estrellas y estas se mueven durante un año todo un ciclo. Los antiguos mexicanos preparaban la llegada del nuevo día de un fuego nuevo durante el anochecer y prendían un gran fuego para esperar el amanecer. Sin embargo las medianoches no eran el momento con el cual iniciaban sus días.

Actualmente en la literatura arqueológica está muy estudiado el tema de los calendarios de horizonte y fueron muy importantes para determinar las posiciones arquitectónicas de las construcciones prehispánicas. El amanecer era la posición más importante y se puede rastrear hoy en día la razón por la cual tal o cual templo prehispánico tiene tal orientación en el sitio en donde se construyó. Los antiguos mexicanos tenían sus calendarios de horizonte, existen muchos en el área mesoamericana pero uno en particular se localiza en Cuicuilco y en Xochimilco. Desde estas posiciones el volcán Popocatepetl es clave para los cómputos calendáricos del Valle de México. Tichy, Joana Broda y Rafael Zimbrón han documentado este aspecto entre muchos otros.

Otro aspecto nada deleznable es la existencia del Chac Mool, una escultura característica de un personaje de la lluvia que mira volteando hacia el horizonte, el amanecer.

Hay un aspecto muy importante que tiene que ver con la biología de los seres vivos y en especial para el ser humano. Los seres humanos responden al ciclo circadiano, un ciclo que dura un día y que comienza al amanecer pues es cuando el organismo eleva sus niveles de presión en la sangre. El organismo le dice al ser humano ¡despierta!. La noche fue para descansar, el amanecer para encender “motores”, el mediodía para desarrollar trabajo así como el atardecer. Ya estando el cuerpo cansado viene la etapa a la medianoche de reparar el organismo. El ciclo circadiano es un ciclo natural, fisiológico, no es un ciclo cultural asociado a las costumbres humanas. Si este ciclo no se respeta hay alteraciones orgánicas en nuestro cuerpo. Por eso cuando nos levantamos y vemos un nuevo día tenemos más ganas de seguir viviendo. La energía del cuerpo humano se comienza a despertar y hay positividad.

En la tesis de grado para obtener la maestría en Estudios Mesoamericanos por la UNAM el autor Rafael Eduardo Villaseñor Montiel en su trabajo: “Los calendarios mesoamericanos analizados desde una perspectiva interdisciplinaria” presenta los siguientes esquemas que señalan a los años 2-carrizo, ume-acatl, como los que inician el ciclo de los 52 años al amanecer. A continuación los esquemas:

años amanecer acatl

años acatl amanecer

duran años carrizo

Por eso y muchas cosas más los días en el antiguo México comenzaban al amanecer.


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