Los pasos cenitales del Sol, Venus y la era maya.

17 05 2011

Los pasos cenitales, Venus y la era maya.

Como ya se ha dicho el ciclo maya de 1872000 días estaba constituido por 5200 periodos de 360 días o por 7200 periodos de 260 días.

El ciclo de 360 días se aproxima al año solar y el ciclo de 260 días es el tzolkin o calendario ritual.

¿Habrá tenido que ver el ciclo sinódico de Venus de 584 días en la cuenta de la era maya?

He aquí un curioso hallazgo sin la intención de encontrarle mangas al chaleco o 5 pies al gato.

Veamos:

Si la serie de 1872000 días de la serie maya estuviera sistematizada al ciclo de 584 días tenemos que 3205 de estos periodos mas un remanente de 280 días es equivalente a la duración de la era maya.

Lo anterior no hubiera tenido significado si tomamos en cuenta que justo el 17 de mayo, día 6-ollin, del 2011 iniciaría el último periodo de las 3205 series venusinas hasta llegar al 21 de diciembre del 2012, el fin de una era maya. El 21 de diciembre del 2012 el paso cenital se dará en las latitudes de la región desértica de Atacama en Chile. El águila y el cóndor en conexión calendárica basada en la astronomía prehispánica Americana. El 15 de mayo del 2011 fue día águila y el 16 de mayo día cóndor.

Pero algo mas sorprendente es darse cuenta que el 17 de mayo del 2011 se sucede la fecha para el paso cenital por el Valle de México, antes Tenochtitlan.

Es decir que muy probablemente los mayas programaron el inicio del último periodo de las series de 584 días en un paso cenital por el centro de México. Y aun hay más: El periodo que va de la primera serie de 584 días hasta la serie 3204 constituye un periodo de años solares de tipo trópico exactos.

3204×584 días= 5123 años trópico.

Estas series venusinas habrían comenzado hace más de 5000 años en un paso cenital por el valle de México y terminado el 16 de mayo del 2011 para dar paso al último periodo de 584 días el 17 de mayo del 2011.

 

Anuncios




Los relojes de Sol

19 11 2010

Los relojes de Sol

reloj de sol

reloj de sol

Si vivieras en los inicios de la era cristiana saber la hora en que estabas no era cosa fácil, no había relojes mecánicos, ni digitales y sin embargo existía una manera de saber en que momento de día o de la noche se vivía. Uno de los recursos que se utilizaban eran los relojes de Sol, que por lo menos proporcionaban la hora en los momentos en los que estaba el Sol, durante el día, en los momentos diurnos.

Los relojes de Sol básicamente están construidos con una varilla perpendicular clavada la superficie de la tierra que sirve para proyectar el movimiento de la sombra que el Sol produce en la superficie, en su movimiento aparente alrededor de la tierra. Las variaciones de la sombra de esta varilla se marcan y se sistematizan y así tenemos un reloj de Sol.

reloj de sol de tipo romano

reloj de sol de tipo romano

Los relojes de Sol los hubo en las antigua culturas del mundo y uno de los mas celebres eran las agujas de piedra u obeliscos egipcios. Estos relojes de Sol de enormes dimensiones servían además, de proporcionar la hora del día, para marcar periodos de tiempo muy grandes de 1460 años, el ciclo Sóthico.

En el México precolombino existieron también estos adminículos. Y es quizá uno de los remanentes de este reloj de Sol el palo que sirve a los voladores de Papantla para ritualizar el tiempo al estilo prehispánico.

voladores de papantla

voladores de papantla

Los antiguos mexicanos dividían el espacio temporal de las modernas 24 horas en 4 secciones de 6 horas. El amanecer, el medio día, el atardecer y la media noche eran los puntos cardinales que se tomaban en cuenta. El amanecer marcaba el inicio de un nuevo día. Y el medio día tenía una significancia mayor en el momento en el cual el sol se encontraba en su paso cenital. El paso cenital de Sol es el momento en el cual este astro no produce sombra en una varilla colocada verticalmente al plano de la superficie terrestre. Los pasos cenitales solo se pueden observar entre los paralelos tropicales, el de cáncer y el de capricornio. Los pasos cenitales sirvieron para medir con gran exactidud la magnitud de los años reales.

En los alrededores de la era cristiana el paso cenital observado en el paralelo que pasa por el valle de México sirvió como marcador para iniciar las series de 52 años llamados xiuhmolpilli, que los toltecas acostumbraban a ritualizar.

Si en algún momento los mesoamericanos utilizaron un reloj de sol que dividiera en más de cuatro porciones al día este debió haber sido un reloj de 8 o de 20 divisiones.

La división en 8 partes del total de las 24 horas da como resultado la observación de 8 grupos estelares o constelaciones, muy semejante a como lo debió haber hecho el I Ching en la antigua China.

Por otra parte si el día se dividiera en 20 partes correspondería a las “horas prehispánicas”





Cristo y el equinoccio de primavera.

17 03 2010

Cristo y el equinoccio de primavera.

En la astronomía sin telescopio, la astronomía antigua, el equinoccio puede ser definido como el momento en el cual el sol se encuentra a la mitad de su recorrido aparente de norte a sur o de sur a norte, si se le observa desde un punto fijo en la tierra a lo largo de sucesivos amaneceres o atardeceres. En el ecuador terrestre este momento coincide con el paso cenital del Sol.

El equinoccio de primavera tuvo una gran importancia para la institucionalización de la religión cristiana inaugurada por Constantino en el año 325 después de Cristo. Mil años después se fundaría la ciudad de México Tenochtitlan.

En el año del 325 d.C. se realizó un concilio o congreso para unificar criterios entre las dos grandes iglesias: la de oriente y la de occidente. El concilio se celebró en Nicea, Hoy, Iznik, Turquia, sitio en donde Constantino fundó su nuevo imperio: Constantinopla.

La religión cristiana tuvo a la resurrección de Cristo como el mayor de sus misterios y sobre la cual basó su doctrina de un mundo mejor. El concilio consideró que a partir del 21 de marzo del año 325 se debían computar los tiempos para ritualizar la pascua de resurrección, esta fecha correspondía al equinoccio de primavera. En la actualidad se toma este dato para el cómputo de los años que fue considerado durante la reforma Gregoriana en 1582, para eliminar 10 días a la cuenta de los años al estilo Juliano. El calendario Juliano esta constituido por años de 365.25 días, sin embargo el año exacto tiene un valor un poco menor, 365.2422 días, y al cabo de casi 1300 años la iglesia católica se dio cuenta que el equinoccio de primavera ya no caía el 21 de marzo sino el 11 de marzo, diez días de diferencia. Lilius y Clavius, astrónomos y matemáticos fueron los encargados de hacer este ajuste aprobado por el papa Gregorio XIII. La reforma de llevó a cabo el 4 de octubre de 1582, día de San Francisco. Al día siguiente a esta fecha ya no fue 5 de octubre sino 15 de octubre.





El año agrícola. 11 de marzo

10 03 2010
 

El Sol al atardecer ocultándose detrás del ajusco el 11 de marzo, visto desde el Teuhtli. (foto: Raúl González Cortés)

El Sol al atardecer ocultándose detrás del ajusco el 11 de marzo, visto desde el Teuhtli. (foto: Raúl González Cortés)

El año agrícola. 11 de marzo

El fraile Diego Durán escribió en sus crónicas durante el siglo XVI que los mexicanos tenían al primero de marzo como la fecha de inicio del año de 365 días.

La fecha de inicio del año difiere de otro fraile, Bernardino de Sahagún, que vivió y escribió en la misma época acerca del mismo punto. Este último dejó escrito que el año agrícola iniciaba el 2 de febrero.

La contradicción entre estas dos fechas es tema de acalorados debates entre especialistas. Ahora bien, si se considera al Primero de marzo como inicio del año, actualmente esta fecha corresponde al 11 de marzo debido a la corrección de diez días que hiciera el papa Gregorio XIII a fines del siglo XVI.

Siendo así me dí a la tarea de buscar algunos elementos astronómicos que sustentaran esta posibilidad. Observé junto con mi amigo, Jorge Fernando Robles originario de la demarcación de Milpa Alta, estando en el cerro Teuhtli,  que el Sol se ocultaba por el Ajusco justo en esa fecha. El cerro Teuhtli es también llamado Malacachtepec, el cerro del malacate, por su parecido con este adminículo utilizado en la época prehispánica como huso para hilar. Asimismo Malacachtepec es una palabra compuesta por dos raíces: malacachtiliztli y tepec, la primera es el verbo girar y la segunda cerro o montaña. La palabra malacachtiliztli me recuerda aquellos años en que niños solíamos divertirnos los adultos dándonos vueltas tomándonos de las manos. A este juego mareador le llamábamos “malacachún”.





8 03 2010

Vocabulario mínimo de términos nahuatl  utilizados para el computo del tiempo

 Tiempo                       cahuitl

Día (24 hrs.)               tonalli

 Momentos diurnos     Tlaneztli

 Momentos nocturnos  yohualli

 Grupo de cinco días   tianquiztli

 Trecena de días          matlacueyi

 Veintena de días        cempohualli

 260 días                      tonalpohualli

 Año de 365 días         xihuitl

 Trece años                  tlalpilli

 52 años                       xiuhmolpilli

 104 años                     huehuetiliztli

 Era cosmogónica

(1040 años)                 Tonatiuh

 Deidad del tiempo     Tlaloc

 Ayudantes de Tlaloc  tlalohquetl

 Astrónomo                 Tonalpohuahquetl

 Estrella                       Citlalli

 Luna                           Meztli

 Sol                              Tonatiuh

Eclipse de sol          Tonatiuhcuallo

 Venus                         Tlahuizcalpantecuhtli

 Cielo                           Ilhuicatl

 Tierra                          Tlalticpan, tlaltipactli

 Puntos cardinales:

Centro                        Tlalnepantla

Norte                          Ayamictlan, mictlampa

Sur                              Huitztlan, huitztlampa

Este                            Iquizayan, Tlalocan

Oeste                          Icalaquian, zihuatlampa





Equinoccio de primavera 2012

2 03 2010

El equinoccio de primavera

IQUIZAYAN

Martes 20 de marzo del 2012

2 serpiente, ome coatl
Todos a las pirámides, conviviendo con respeto y cuidando el entorno patrimonial.


Equinoccio de primavera en Chichén Itzá

Descenso de Kukulkán en Chichén Itzá

Pirámide del Sol

Pirámide del Sol en Teotihuacan

El equinoccio de primavera del 2012 se registrará el martes 20 de marzo, un día después 21 de marzo, fecha onomástica del benemérito de las Américas; don Benito Juárez.

Equinoccio significa que la duración de las noches equivale a la de los días o momentos diurnos. Sin embargo para los pueblos antiguos medir de esa manera el equinoccio era muy complejo de manera que optaron por medirlo a partir de las salidas del sol.
Y es que visto desde la tierra, el equinoccio es un instante del año en el cual se registra el punto en el horizonte en donde el sol surge a la mitad de su recorrido de norte a sur o de sur a norte, de solsticio a solsticio. El punto intermedio entre dos solsticios es la primavera. Es muy probable que esta estación se denomine Iquizayan, que en nahuatl quiere decir: el origen. La etimología de esta palabra sustenta el hecho de que los pueblos mesoamericanos siempre iniciaron sus días al amanecer.
El sol visto desde la tierra en el momento del amanecer presenta un movimiento aparente que se puede registrar día a día. Este movimiento culmina en dos puntos máximos llamados solsticios. Para el hemisferio norte estos solsticios se presentan a fines de diciembre y de junio. Los equinoccios por su parte se registran a fines de marzo y de septiembre. Al equinoccio que sucede el 21de marzo se le denomina equinoccio de primavera e indica el momento de inicio de esta estación del año, caracterizada por el incremento de la vegetación que durante el invierno murió o se mantuvo latente. El equinoccio marca el punto exacto de la orientación geográfica oriente-poniente. El oriente era el punto cardinal dedicado a la lluvia a Tlaloc, quien moraba en el Tlalocan, y esto era así por que el valle de México era el punto central de referencia de los 4 puntos cardinales y hacia el oriente se podía ver la sierra nevada y el majestuoso Popocatepetl, el volcán de Tlaloc y su amada Iztaccihuatl, la mujer blanca, la blancanieves mexicana o la bella durmiente.
Los antiguos mexicanos observaban este momento y los mayas construyeron la famosa pirámide de Kukulcan para registrar exactamente el paso de esta estación  ayudándose de un ingenioso y complejo juego de sombras que hacen parecer el descenso de una serpiente constituida por triángulos de luz que desembocan en las fauces de una serpiente de piedra. La serpiente representa la tierra que al igual que la serpiente cambia de piel tornándose verde.
Si se considera la información del fraile Diego duran del siglo XVI que decía que el año iniciaba un primero de marzo tenemos que por aquellas épocas el 21 de marzo iniciaba la segunda veintena del calendario agrícola llamada tlacaxipehualiztli, representada por el sacrificio de un ser humano, símbolo al parecer del cambio de piel de la tierra durante la primavera.
Sin embargo si se considera la fuente de fray Bernardino de Sahagún que decía que el año comenzaba el 2 de febrero también se observa que la primavera real que acontecía en el siglo XVI en el 11 de marzo, antes de la corrección gregoriana, caía en la misma veintena al final de tlacaxipehualiztli.
Para las culturas antiguas del hemisferio norte era muy importante saber en que momento comenzaba la primavera ya que al depender de la agricultura para su sobrevivencia sabían cual era el momento para iniciar sus siembras.
Es sorprendente que actualmente en las zonas arqueológicas de México como: Teotihuacan, Tajín, Chichén Itzá, Cuicuilco, etc, se registre una multitudinaria asistencia de personas para reencontrarse con sus raíces indígenas, en hora buena porque con estos actos rituales, aparte de llenarse de energía vital, se brinda un tributo y homenaje a aquellos seres que nos precedieron que poseían la sabiduría de vivir en armonía con la naturaleza. Si bien también entre ellos existían conflictos creo que lo más rescatable de esa cultura antigua fue su contacto vivencial y cosmogónico con la naturaleza.

En los siguientes enlaces podrás ver el descenso de Kukulkán en Chichén Itzá

En este enlace podrás verificar la hora exacta del equinoccio de primavera, no solo para el 2010 sino para otras decenas de años:

http://www.elcielodelmes.com/cambio_de_estaciones.php

El equinoccio de primavera y su ritualización es algo muy antiguo.

Se remonta a épocas muy tempranas, en los inicios de la cultura humana y de la agricultura. Con el paso de los años esperar la llegada de este equinoccio, muy en especial para los seres que habitaban en el hemisferio norte, significaba un momento de gran alegría pues era el tiempo en el que se acercaban las lluvias y con ello la fertilización de los campos para poder sembrar.

En las antiguas culturas del valle del Indo este momento se asociaba a una deidad llamada Mitra que fue posteriormente exportada hacia los persas, a los egipcios, a los griegos y a los romanos. Mitra era el símbolo de la primavera. El sol Invicto, que al estar a la mitad de su recorrido era el sol de justicia, equilibrado, balanceado, el sol equinoccial.

gorro frigio persa

gorro frigio persa

gorro frigio en Europa

gorro frigio en Europa

gorro frigio de la revolución francesa

gorro frigio de la revolución francesa

El culto a Mitra fue retomado durante la Revolución Francesa y fue común en la simbología de este periodo el famoso gorro frigio. Es un gorrito regordete parecido a aquellos que llevan algunos gnomos con la parte final retorcida. Este emblema de los liberales se usó en México y al triunfo de la independencia, durante el periodo repúblicano,  se acuñaron monedas con la imagen de este gorrito y hasta hace unos pocos años en pleno siglo XX esta imagen estaba grabada en las monedas de cobre de 20 centavos, en el centro de esta moneda se veían los volcanes desde los cuales se asomaba el sol en el equinoccio de primavera.

moneda republicana de México con gorro frigio

moneda republicana de México con gorro frigio

Moneda republicana con gorro frigio y balanza

Benito Juárez, un liberal por excelencia, nacería en este día, el día señalado por las logias como el más importante dentro de su calendario ritual semioculto.

En contraparte Cristo moriría en un equinoccio de primavera. A partir del año 325 d.C. se tomaría al 21 de marzo como la fecha de este equinoccio, era el día de la pascua de resurrección, el misterio mayor de la iglesia católica apostólica y romana.

En el ortodoxo ámbito científico causa prurito el celebrar estas fechas ya que las asocian con ideas seudo científicas, extravagantes y fanáticas. Sin embargo me parece que el festejo en esta fecha del equinoccio de primavera es un acto genuino de identidad, basado en un elemento astronómico.

Los antiguos mexicanos veneraban este día porque veían en el Sol la causa fundamental de la vida. Una interpretación científica. Los seres humanos que nos reunamos espontáneamente en los diversos sitios arqueológicos del país nos llenaremos de energía vital. El estar en comunión con nuestros semejantes es para muchos de nosotros un rito sencillo que nos reencuentra con nosotros mismos y con nuestra comunidad. Es un pretexto para estar juntos en paz y armonía. Esto es lo que tristemente no entienden algunos “científicos” que lamentablemente carecen de sensibilidad ante un hecho que lleva una carga de ingenuidad.

En este 2010 estamos a muchos siglos de ese pasado prehispánico, sin embargo me parece valido ritualizar este momento pues convoca a miles de personas a asistir a distintos puntos arqueológicos del país y es una oportunidad de oro para reconocernos y conocer esa parte de un pasado vigoroso. Casi nadie dice nada de la peregrinación el 12 de diciembre a la Villa de Guadalupe que al igual que el 21 de marzo convoca a multitudes de personas. Lo bello de este día radica en que nadie abandera estos festejos. Las iglesias y las ideologías se convulsionan por eso.

Como festejar este día y que rituales se deben de hacer es cosa de cada quien, en lo individual o en grupos. Quienes puedan ir a una zona arqueológica en buena hora y quienes no les digo que lo mas importante es coincidir por lo menos una vez al año que este mundo necesita mas que ciencia, sabiduría. Recordemos que el gran pintor y grabador español Francisco de Goya dejó para la posteridad esta verdad de a kilo: “el sueño de la razón produce monstruos”

Que bueno que los mexicanos nos reunamos para ritualizar este momento astronómico.





El equinoccio de primavera, acontecimiento clave de la identidad xochimilca

10 02 2010

El equinoccio de primavera, acontecimiento clave de la identidad xochimilca

Advertencia: Este texto, fue publicado en la revista “Xochimilco hoy” en el 2005,  y esta referido al equinoccio de primavera de aquel momento del año.

Ni Bernardino de Sahagún ni Diego Durán, frailes del siglo XVI venidos a México para evangelizar a nuestros antepasados, se imaginaron que casi 500 años después de su ardua labor los habitantes de estas tierras, convertidos ahora en mestizos, continuarían, tal vez sin saberlo, estando nepantla , término nahuatl que significa entre un lado y otro, o en medio (1). En este largo proceso los ritos prehispánicos y cristianos se fueron mezclando dando por resultado lo que los antropólogos llaman actualmente “sincretismo”, que es el fenómeno social resultado de amalgamar dos cosmogonías diferentes usando como vehículo para tal fin sus coincidencias culturales. Aproximadamente cinco siglos después de la conquista española, es interesante notar que en las fiestas tradicionales que se desarrollan hoy en Xochimilco, ¡y que están más vivas que nunca!, son muy evidentes los procesos sincréticos, y así mismo resulta revelador el hecho fortuito de que en este equinoccio de primavera, el próximo 21 de marzo, van a coincidir dos festividades importantes para nuestras dos raíces culturales. Además, en esa fecha, como todos los años después del siglo XVI, el Sol se solidarizará con nuestras raíces porque también estará nepantla, es decir, en medio de su recorrido aparente de ida y vuelta sobre el horizonte, que este astro realiza entre solsticio y solsticio. Dioses prehispánicos en comunión con imágenes católicas El 21 de marzo de 2005 iniciará la Semana Santa, que enmarca uno de los misterios más sagrados de la religión católica: la muerte y la resurrección de Cristo. Y en ese mismo día, pero de hace casi 500 años, comenzaba, según fray Diego Durán, la veintena tlacaxipehualiztli, dedicada a Xipe Totec, dios que fue sacrificado para preparar con su sangre la tierra para un nuevo ciclo agrícola. Esta notable coincidencia, producto de la confusión de fechas después de la corrección gregoriana, a finales del siglo XVI, es el pretexto para discernir acerca del fenómeno del sincretismo, y, asimismo, aclarar y revelar ciertos elementos que demuestren que la cuenta sagrada de los antiguos mexicanos, llamada tonalpohualli, nunca fue olvidada por sus creadores, a pesar del avasallamiento cultural que representó la conquista española. Como se sabe, los antiguos mexicanos computaban su año en periodos de 20 días; tlacaxipehualiztli es la segunda veintena de dieciocho. La primera es atlacahualo, donde el personaje principal es Tlazolteotl, diosa del amor. Estos dos símbolos agrícolas, Xipe Totec y Tlazolteotl, constituyen una perfecta dualidad de amor, personificada por una mujer, y sacrificio, por un hombre. Revelación profunda que nos invita a reflexionar para comprender más cabalmente la constitución psicológica de los mexicanos, atados a un tortuoso pasado. El rito católico en México refiere esta dualidad a Nuestra Señora de Guadalupe y a Cristo Nuestro Señor, este último sacrificado para la salvación de toda la humanidad. Las primeras dos veintenas (atlacahualo y tlacaxipehualiztli) que, de acuerdo a Durán, arrancaban el 1 de marzo son las que con mayor claridad representaban el inicio de un nuevo ciclo agrícola, y por lo cual eran las que marcaban el principio del calendario civil, que se intercalaba al calendario ritual, llamado tonalpohualli, y que estaba pintado en bellos códices conocidos como tonalamatl. El dios prehispánico Xipe Totec está asociado también a una figura nombrada Tonacatecuhtli, y Tlazolteotl, a su dualidad, Tonacacihuatl, abreviadamente se pueden pronunciar, respectivamente, como Totec y Toci, y en nahuatl significan “nuestro señor” y “nuestra señora”, voces que nos recuerdan literalmente a los señores más venerados entre los mexicanos después de la conquista: Cristo, nuestro señor, y nuestra señora de Guadalupe. La cuenta de los días en los antiguos mexicanos Pero si esto no bastase, profundicemos en lo que simbólicamente representaron estas cuatro deidades (Xipe Totec o Tonacatecuhtli, y Tlazolteotl o Tonacacihuatl), que en realidad se reducen a dos, y que se fusionaron con las imágenes cristianas dando lugar posteriormente a las dos más importantes festividades sincréticas que se celebraban en estas tierras. Los antiguos mexicanos tuvieron por calendario una secuencia de 260 días que constituía un almanaque ritual y sagrado. Esa cuenta sui generis tenía, entre otros objetivos, computar un periodo largo de días, para ser preciso, 1872000, compuesto por 7200 almanaques de 260 días. Esa enorme cantidad de tiempo corresponde a más de cinco mil años, o bien, a 5200 veces 360 días. Esa serie no comenzaba en un día uno-cocodrilo, como lo hace un tonalamatl tradicional, sino en cinco-cocodrilo, y concluía el día cuatro-flor. Era la cuenta larga que los mayas dejaron constancia en estelas, cerámica, códices y objetos diversos. Los pueblos del área nahua también la empleaban, a pesar de que algunos arqueólogos se empecinen hoy día en demostrar lo contrario, basados en prejuicios en contra de los pueblos del centro de México, que los hacen aparecer como un pueblo bárbaro. Ese conjunto de días representaba el inicio o el fin de una Nueva Era o Sol. Llevar la cuenta de los días fue algo de suma importancia para los antiguos mexicanos, pues al final de cada uno de estos largos periodos se pensaba que el mundo y la humanidad sufrían grandes cambios con catástrofes naturales que depurarían a la raza humana. Dos fechas significativas para Xochimilco Con la llegada violenta de seres de otro continente, y después de un terrible desencuentro para los pueblos autóctonos, no fue fácil dejar esta creencia, de manera que tuvieron que ingeniárselas para fundirlas o fusionarlas en las festividades y ritos cristianos. Si bien Diego Durán dejó establecido que el año agrícola comenzaba el 1 de marzo, la pregunta obligada es dónde comenzaba el tonalpohualli, o cuenta sagrada de 260 días. En el punto, sostengo que la cuenta sagrada de nuestros antepasados indígenas se ubicaba entre dos fechas significativas para el pueblo autóctono de Xochimilco. La primera es la veneración a la Virgen de Guadalupe, y la segunda la que se refiere al culto al señor de Chalma, un Cristo crucificado. Los dos íconos cubren una banda de 260 días, comenzando el 12 de diciembre y llegando hasta el 28 de agosto. Precisamente en esas fechas se realizan masivas peregrinaciones que se dirigen hacia los lugares en donde se honran las dos mencionadas imágenes: el cerro del Tepeyac, donde se encuentra el manto o la tilma de Juan Diego, en la que está representada la Virgen de Guadalupe; y Chalma, un poblado cercano a la prehispánica zona arqueológica de Malinalco, donde está la escultura de un Cristo crucificado, el Señor de Chalma. Momentos clave para nuestra identidad civil y religiosa Si colocamos al calendario ritual en esa banda de días, y seguimos considerando a Xochimilco como sitio de estudio, a partir de sus festividades, resultan significativos otros cuatro momentos, que no dejan lugar a dudas de que por lo menos en dicho ciclo se consideró que la cuenta sagrada del tonalamatl debía de comenzar ahí. Así es, comenzando un 12 de diciembre y considerando años de 365 días, se obtienen las siguientes fechas relevantes para la conformación de la identidad civil y religiosa de los xochimilcas. Estos momentos son: – 2 de febrero. En la cuenta de este tonalpohualli (12 de diciembre-28 de agosto) este día está consignado como el día uno-carrizo, en nahuatl ce-acatl, asociado al héroe cultural de toda América, con distintas denominaciones de las cuales sobresalen las de Quetzalcoatl, Kukulkan, Votan, Gucumatz y Wiracocha. En Xochimilco está dedicado a la celebración sincrética del Niñopa, y es el día en que ocurre el cambio de mayordomos que van a estar al cuidado de la imagen escultórica del niño dios cristiano, hecha de madera de colorín. El culto al niño fue también una celebración prehispánica y resultaría interesante ahondar en la prolífica cantidad de íconos que se refieren a tal hecho antes de la llegada de los españoles. También es el día de la Candelaria, una advocación de la Virgen María. La deidad prehispánica llamada Tlazolteotl da al clavo con el sincretismo, ya que está representada como una mujer pariendo un niño. Ese pequeñito seguramente es Ce acatl Topiltzin Quetzalcoatl. Topiltzin, nuestro pequeñito, traducción literal del nahuatl, sería en su juventud, como ya se dijo, el héroe cultural de la nacionalidad continental americana. Este personaje desaparecería en un año ce-acatl, no sin antes prometer que regresaría. – 1 de marzo. Día correspondiente a la combinación numérico simbólica dos-flor y en la que actualmente se puede realizar una observación arqueo astronómica desde el centro de Xochimilco, y que puede confundirnos con el símbolo toponímico de esta demarcación. Para el siglo XVI, antes de la corrección gregoriana, esta observación se llevaba a cabo diez días antes, o sea el 19 de febrero.

Esto se puede ver el 1 de marzo desde la parroquia de San Bernardino de Siena en el centro de Xochimilco

Esto se puede ver el 1 de marzo desde la parroquia de San Bernardino de Siena en el centro de Xochimilco

Actualmente el 1 de marzo se ha desplazado al 11 de marzo, por lo que la observación arqueoastronómica que actualmente se registra en Xochimilco, y que tiene que ver con la puesta de Sol el 1 de marzo, desde la parroquia de san Bernardino de Siena, donde el astro rey se oculta en la punta del cerro de Xochitepec, corresponde a otro espacio-tiempo. La observación arqueoastronomica contemporánea que corresponde al 1 de marzo antiguo se ubica en Malinalco, lugar en donde se observa al amanecer un marcador solar que se refiere aquella fecha desplazada al 11 de marzo. Al oriente de Xochimilco, una montaña o volcán apagado de nombre Teuhtli, es el que da la clave para encontrar también a aquella antigua fecha, pues el 11 de marzo el Sol se oculta por el volcán Ajusco(2). Ajusco significa en nahuatl “el lugar de la flor de agua”, de nuevo asociado al tiempo en que se manifiesta el día dos-flor, símbolo de Xochimilco. El 1 de marzo de este siglo correspondió al 19 de febrero antes de la corrección gregoriana, y hasta ese momento habían transcurrido 70 días a partir del 12 de diciembre, un día antes, o sea el día 69, correspondió a la denominación calendárica nahui-atl, que es la voz etimológica de la lengua de nuestros antepasados indígenas del centro de México, llamado hoy nahuatl. Nahui-atl correspondió al día 355 de un año agrícola de 365 días. El momento correspondiente al último día del año agrícola fue la combinación uno-lluvia. Durante el siglo XVI, antes de la corrección gregoriana, los xochimilcas veían en el cerro de Xochitepec, al atardecer ocultarse el Sol por encima de esta montaña, lo que les indicaba que era el día cuatro-agua, nahu-atl. Diez días después, la combinación uno-lluvia daba al traste con el final del año agrícola; finalmente, un día después, la asociación toponímica de Xochimilco, dos-flor, se manifestaba a través de la observación desde el volcán Teuhtli, cuando el Sol se ocultaba por entre el Ajusco. Para la arqueoastronomía este volcán debiera ser considerado como el foco y eje de las mediciones del año agrícola para la región de Xochimilco, que antiguamente abarcaba Milpa Alta y sus alrededores. – 20 y 21 de marzo. Fechas en donde ocurre actualmente el equinoccio de primavera y que representaron para el siglo XVI, antes de la corrección gregoriana, días correspondientes a las veintenas de atlacahualo y tlacaxipehualiztli, donde Toci o Totec son, como se señaló, las deidades agrícolas representantes de estos periodos cronológicos. Hay que tomar en cuenta que para el siglo XVI el equinoccio de primavera se registraba en los días 11 o 12 de marzo, por lo tanto, la veintena por la que cruzaba este equinoccio era la de atlacahualo, donde la deidad principal era Toci, Tlazolteotl o Tonacacihuatl. – 20 de mayo. Fecha correspondiente al día cuatro-flor, símbolo esotérico del eterno retorno, pues ese día las cuentas mayas en su cómputo largo se encuentran en un principio y en un final. Cabe destacar que en este día un consejo de tres notables gobernantes xochimilcas escogieron a san Bernardino de Siena como el patrono de la región. A continuación presento la cuenta sagrada de nuestros antiguos mexicanos, llamada tonalpohualli o tonalamatl, en su banda cronológica, que va del 12 de diciembre al 28 de agosto.

[1] Diego Durán relata lo que un indígena le contestó cuando el fraile le preguntó por qué todavía hacían cosas que no estaban dentro de la fe católica: “-Padre no te espantes, pues todavía estamos nepantla; y como entendiese lo que quería decir por aquel vocablo y metáfora que quiere decir estar en medio, torné a insistir me dijese qué medio era aquel en que estaban, me dijo que como no estaban aún bien arraigados en la fe, que no me espantase de manera que aún estaban neutros, que ni bien acudían a la una ley ni a la otra, o por mejor decir, que creían en Dios, y que juntamente acudían a sus costumbres antiguas y ritos del demonio, y esto quiso decir aquél en su abominable escusa de que aún permanecía en medio y estaban neutros.” Tomado de Mitos indígenas, estudio preliminar, selección y notas de Agustín Yáñez, México, UNAM, 1979; p. 126.

[2] El volcan Teuhtli es una elevación que se encuentra en los límites de las delegaciones Xochimilco y Milpa Alta. Se puede acceder hasta su cráter a pie, y, desde esa posición, el Ajusco es la montaña en el horizonte por la cual el Sol se oculta por en medio de dos enormes protuberancias que posee este volcán. Esta observación la he estado realizando desde el año de 1999, con la ayuda e información de Jorge Fernando Robles, cronista de  Milpa Alta y quien también está interesado en estos temas.

 Raúl González Cortés

Marzo del 2005