Los pasos cenitales del Sol, Venus y la era maya.

17 05 2011

Los pasos cenitales, Venus y la era maya.

Como ya se ha dicho el ciclo maya de 1872000 días estaba constituido por 5200 periodos de 360 días o por 7200 periodos de 260 días.

El ciclo de 360 días se aproxima al año solar y el ciclo de 260 días es el tzolkin o calendario ritual.

¿Habrá tenido que ver el ciclo sinódico de Venus de 584 días en la cuenta de la era maya?

He aquí un curioso hallazgo sin la intención de encontrarle mangas al chaleco o 5 pies al gato.

Veamos:

Si la serie de 1872000 días de la serie maya estuviera sistematizada al ciclo de 584 días tenemos que 3205 de estos periodos mas un remanente de 280 días es equivalente a la duración de la era maya.

Lo anterior no hubiera tenido significado si tomamos en cuenta que justo el 17 de mayo, día 6-ollin, del 2011 iniciaría el último periodo de las 3205 series venusinas hasta llegar al 21 de diciembre del 2012, el fin de una era maya. El 21 de diciembre del 2012 el paso cenital se dará en las latitudes de la región desértica de Atacama en Chile. El águila y el cóndor en conexión calendárica basada en la astronomía prehispánica Americana. El 15 de mayo del 2011 fue día águila y el 16 de mayo día cóndor.

Pero algo mas sorprendente es darse cuenta que el 17 de mayo del 2011 se sucede la fecha para el paso cenital por el Valle de México, antes Tenochtitlan.

Es decir que muy probablemente los mayas programaron el inicio del último periodo de las series de 584 días en un paso cenital por el centro de México. Y aun hay más: El periodo que va de la primera serie de 584 días hasta la serie 3204 constituye un periodo de años solares de tipo trópico exactos.

3204×584 días= 5123 años trópico.

Estas series venusinas habrían comenzado hace más de 5000 años en un paso cenital por el valle de México y terminado el 16 de mayo del 2011 para dar paso al último periodo de 584 días el 17 de mayo del 2011.

 





Los relojes de Sol

19 11 2010

Los relojes de Sol

reloj de sol

reloj de sol

Si vivieras en los inicios de la era cristiana saber la hora en que estabas no era cosa fácil, no había relojes mecánicos, ni digitales y sin embargo existía una manera de saber en que momento de día o de la noche se vivía. Uno de los recursos que se utilizaban eran los relojes de Sol, que por lo menos proporcionaban la hora en los momentos en los que estaba el Sol, durante el día, en los momentos diurnos.

Los relojes de Sol básicamente están construidos con una varilla perpendicular clavada la superficie de la tierra que sirve para proyectar el movimiento de la sombra que el Sol produce en la superficie, en su movimiento aparente alrededor de la tierra. Las variaciones de la sombra de esta varilla se marcan y se sistematizan y así tenemos un reloj de Sol.

reloj de sol de tipo romano

reloj de sol de tipo romano

Los relojes de Sol los hubo en las antigua culturas del mundo y uno de los mas celebres eran las agujas de piedra u obeliscos egipcios. Estos relojes de Sol de enormes dimensiones servían además, de proporcionar la hora del día, para marcar periodos de tiempo muy grandes de 1460 años, el ciclo Sóthico.

En el México precolombino existieron también estos adminículos. Y es quizá uno de los remanentes de este reloj de Sol el palo que sirve a los voladores de Papantla para ritualizar el tiempo al estilo prehispánico.

voladores de papantla

voladores de papantla

Los antiguos mexicanos dividían el espacio temporal de las modernas 24 horas en 4 secciones de 6 horas. El amanecer, el medio día, el atardecer y la media noche eran los puntos cardinales que se tomaban en cuenta. El amanecer marcaba el inicio de un nuevo día. Y el medio día tenía una significancia mayor en el momento en el cual el sol se encontraba en su paso cenital. El paso cenital de Sol es el momento en el cual este astro no produce sombra en una varilla colocada verticalmente al plano de la superficie terrestre. Los pasos cenitales solo se pueden observar entre los paralelos tropicales, el de cáncer y el de capricornio. Los pasos cenitales sirvieron para medir con gran exactidud la magnitud de los años reales.

En los alrededores de la era cristiana el paso cenital observado en el paralelo que pasa por el valle de México sirvió como marcador para iniciar las series de 52 años llamados xiuhmolpilli, que los toltecas acostumbraban a ritualizar.

Si en algún momento los mesoamericanos utilizaron un reloj de sol que dividiera en más de cuatro porciones al día este debió haber sido un reloj de 8 o de 20 divisiones.

La división en 8 partes del total de las 24 horas da como resultado la observación de 8 grupos estelares o constelaciones, muy semejante a como lo debió haber hecho el I Ching en la antigua China.

Por otra parte si el día se dividiera en 20 partes correspondería a las “horas prehispánicas”





Equinoccio de primavera 2012

2 03 2010

El equinoccio de primavera

IQUIZAYAN

Martes 20 de marzo del 2012

2 serpiente, ome coatl
Todos a las pirámides, conviviendo con respeto y cuidando el entorno patrimonial.


Equinoccio de primavera en Chichén Itzá

Descenso de Kukulkán en Chichén Itzá

Pirámide del Sol

Pirámide del Sol en Teotihuacan

El equinoccio de primavera del 2012 se registrará el martes 20 de marzo, un día después 21 de marzo, fecha onomástica del benemérito de las Américas; don Benito Juárez.

Equinoccio significa que la duración de las noches equivale a la de los días o momentos diurnos. Sin embargo para los pueblos antiguos medir de esa manera el equinoccio era muy complejo de manera que optaron por medirlo a partir de las salidas del sol.
Y es que visto desde la tierra, el equinoccio es un instante del año en el cual se registra el punto en el horizonte en donde el sol surge a la mitad de su recorrido de norte a sur o de sur a norte, de solsticio a solsticio. El punto intermedio entre dos solsticios es la primavera. Es muy probable que esta estación se denomine Iquizayan, que en nahuatl quiere decir: el origen. La etimología de esta palabra sustenta el hecho de que los pueblos mesoamericanos siempre iniciaron sus días al amanecer.
El sol visto desde la tierra en el momento del amanecer presenta un movimiento aparente que se puede registrar día a día. Este movimiento culmina en dos puntos máximos llamados solsticios. Para el hemisferio norte estos solsticios se presentan a fines de diciembre y de junio. Los equinoccios por su parte se registran a fines de marzo y de septiembre. Al equinoccio que sucede el 21de marzo se le denomina equinoccio de primavera e indica el momento de inicio de esta estación del año, caracterizada por el incremento de la vegetación que durante el invierno murió o se mantuvo latente. El equinoccio marca el punto exacto de la orientación geográfica oriente-poniente. El oriente era el punto cardinal dedicado a la lluvia a Tlaloc, quien moraba en el Tlalocan, y esto era así por que el valle de México era el punto central de referencia de los 4 puntos cardinales y hacia el oriente se podía ver la sierra nevada y el majestuoso Popocatepetl, el volcán de Tlaloc y su amada Iztaccihuatl, la mujer blanca, la blancanieves mexicana o la bella durmiente.
Los antiguos mexicanos observaban este momento y los mayas construyeron la famosa pirámide de Kukulcan para registrar exactamente el paso de esta estación  ayudándose de un ingenioso y complejo juego de sombras que hacen parecer el descenso de una serpiente constituida por triángulos de luz que desembocan en las fauces de una serpiente de piedra. La serpiente representa la tierra que al igual que la serpiente cambia de piel tornándose verde.
Si se considera la información del fraile Diego duran del siglo XVI que decía que el año iniciaba un primero de marzo tenemos que por aquellas épocas el 21 de marzo iniciaba la segunda veintena del calendario agrícola llamada tlacaxipehualiztli, representada por el sacrificio de un ser humano, símbolo al parecer del cambio de piel de la tierra durante la primavera.
Sin embargo si se considera la fuente de fray Bernardino de Sahagún que decía que el año comenzaba el 2 de febrero también se observa que la primavera real que acontecía en el siglo XVI en el 11 de marzo, antes de la corrección gregoriana, caía en la misma veintena al final de tlacaxipehualiztli.
Para las culturas antiguas del hemisferio norte era muy importante saber en que momento comenzaba la primavera ya que al depender de la agricultura para su sobrevivencia sabían cual era el momento para iniciar sus siembras.
Es sorprendente que actualmente en las zonas arqueológicas de México como: Teotihuacan, Tajín, Chichén Itzá, Cuicuilco, etc, se registre una multitudinaria asistencia de personas para reencontrarse con sus raíces indígenas, en hora buena porque con estos actos rituales, aparte de llenarse de energía vital, se brinda un tributo y homenaje a aquellos seres que nos precedieron que poseían la sabiduría de vivir en armonía con la naturaleza. Si bien también entre ellos existían conflictos creo que lo más rescatable de esa cultura antigua fue su contacto vivencial y cosmogónico con la naturaleza.

En los siguientes enlaces podrás ver el descenso de Kukulkán en Chichén Itzá

En este enlace podrás verificar la hora exacta del equinoccio de primavera, no solo para el 2010 sino para otras decenas de años:

http://www.elcielodelmes.com/cambio_de_estaciones.php

El equinoccio de primavera y su ritualización es algo muy antiguo.

Se remonta a épocas muy tempranas, en los inicios de la cultura humana y de la agricultura. Con el paso de los años esperar la llegada de este equinoccio, muy en especial para los seres que habitaban en el hemisferio norte, significaba un momento de gran alegría pues era el tiempo en el que se acercaban las lluvias y con ello la fertilización de los campos para poder sembrar.

En las antiguas culturas del valle del Indo este momento se asociaba a una deidad llamada Mitra que fue posteriormente exportada hacia los persas, a los egipcios, a los griegos y a los romanos. Mitra era el símbolo de la primavera. El sol Invicto, que al estar a la mitad de su recorrido era el sol de justicia, equilibrado, balanceado, el sol equinoccial.

gorro frigio persa

gorro frigio persa

gorro frigio en Europa

gorro frigio en Europa

gorro frigio de la revolución francesa

gorro frigio de la revolución francesa

El culto a Mitra fue retomado durante la Revolución Francesa y fue común en la simbología de este periodo el famoso gorro frigio. Es un gorrito regordete parecido a aquellos que llevan algunos gnomos con la parte final retorcida. Este emblema de los liberales se usó en México y al triunfo de la independencia, durante el periodo repúblicano,  se acuñaron monedas con la imagen de este gorrito y hasta hace unos pocos años en pleno siglo XX esta imagen estaba grabada en las monedas de cobre de 20 centavos, en el centro de esta moneda se veían los volcanes desde los cuales se asomaba el sol en el equinoccio de primavera.

moneda republicana de México con gorro frigio

moneda republicana de México con gorro frigio

Moneda republicana con gorro frigio y balanza

Benito Juárez, un liberal por excelencia, nacería en este día, el día señalado por las logias como el más importante dentro de su calendario ritual semioculto.

En contraparte Cristo moriría en un equinoccio de primavera. A partir del año 325 d.C. se tomaría al 21 de marzo como la fecha de este equinoccio, era el día de la pascua de resurrección, el misterio mayor de la iglesia católica apostólica y romana.

En el ortodoxo ámbito científico causa prurito el celebrar estas fechas ya que las asocian con ideas seudo científicas, extravagantes y fanáticas. Sin embargo me parece que el festejo en esta fecha del equinoccio de primavera es un acto genuino de identidad, basado en un elemento astronómico.

Los antiguos mexicanos veneraban este día porque veían en el Sol la causa fundamental de la vida. Una interpretación científica. Los seres humanos que nos reunamos espontáneamente en los diversos sitios arqueológicos del país nos llenaremos de energía vital. El estar en comunión con nuestros semejantes es para muchos de nosotros un rito sencillo que nos reencuentra con nosotros mismos y con nuestra comunidad. Es un pretexto para estar juntos en paz y armonía. Esto es lo que tristemente no entienden algunos “científicos” que lamentablemente carecen de sensibilidad ante un hecho que lleva una carga de ingenuidad.

En este 2010 estamos a muchos siglos de ese pasado prehispánico, sin embargo me parece valido ritualizar este momento pues convoca a miles de personas a asistir a distintos puntos arqueológicos del país y es una oportunidad de oro para reconocernos y conocer esa parte de un pasado vigoroso. Casi nadie dice nada de la peregrinación el 12 de diciembre a la Villa de Guadalupe que al igual que el 21 de marzo convoca a multitudes de personas. Lo bello de este día radica en que nadie abandera estos festejos. Las iglesias y las ideologías se convulsionan por eso.

Como festejar este día y que rituales se deben de hacer es cosa de cada quien, en lo individual o en grupos. Quienes puedan ir a una zona arqueológica en buena hora y quienes no les digo que lo mas importante es coincidir por lo menos una vez al año que este mundo necesita mas que ciencia, sabiduría. Recordemos que el gran pintor y grabador español Francisco de Goya dejó para la posteridad esta verdad de a kilo: “el sueño de la razón produce monstruos”

Que bueno que los mexicanos nos reunamos para ritualizar este momento astronómico.





El tonalpohualli en el horizonte oriental de Xochimilco

4 12 2009

 Un acercamiento al conocimiento de la astronomía prehispánica

El sol surgiendo en el Popocatepetl visto desde el amanecer en el cerro de Xochitepec. Fotografía de Raúl González Cortés

Es ya conocido que en el pasado precolombino los antiguos pobladores de México tenían un amplio conocimiento acerca de la astronomía. Una de las mayores preocupaciones de nuestros antepasados fue el saber la duración exacta del año con el fin de sistematizar los periodos agrícolas.

A lo largo de siglos de paciente observación nuestros antepasados llegaron a saber que las estaciones estaban reguladas por la posición aparente que el Sol ocupaba al amanecer tomando como referencia las montañas por las cuales salía el astro rey.

Observaron que desde una misma posición a lo largo de un año el Sol no salía siempre por el mismo punto en el horizonte. Dicha estrella realiza  aparentemente un recorrido de sur a norte y de norte a sur. Sus puntos máximos de desplazamiento son los solsticios, y los equinoccios son los momentos en que el Sol está a la mitad de su camino. El tiempo de este recorrido es lo que constituye un año de 365 días aproximadamente.

En Xochimilco al parecer el año y los solsticios fueron medidos por los antiguos astrónomos xochimilcas desde un posicionamiento fijo, que fue la cúspide del cerro emblemático de la región llamado Xochitepec.  

Desde este punto de observación resulta en verdad sorprendente cómo, durante el solsticio de invierno, cuando el Sol alcanza su punto máximo de desplazamiento hacia el sur, el astro rey surge por la punta del volcán Popocatepetl.[1]

Sin embargo, no sólo el año era medido sino también un sui géneris calendario de 260 días, llamado tonalpohualli, que al escribirse en sendas tiras de papel amate recibió el nombre de tonalamatl.[2]

Desde el Xochitepec la serie de 260 días al parecer también fue calculada, y el cerro Papayo es el punto geográfico sobre el horizonte oriental por donde surge el Sol a los 260 días después del solsticio de invierno.[3] Se trata del tonalamatl completo señalado en la Sierra Nevada y que tiene el Xochitepec como el eje de observación.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

 

Esquema fotográfico en donde se muestra los puntos por donde surge el Sol visto desde Xochitepec en el solsticio de invierno y a los 260 días.

Esquema fotográfico en donde se muestra los puntos por donde surge el Sol visto desde Xochitepec en el solsticio de invierno y a los 260 días.

En el principio del siglo XVI, cuando los europeos llegaron a tierras americanas, el solsticio de invierno sucedía en los alrededores del 12 de diciembre, fecha astronómica que evidentemente estuvo asociada al culto Guadalupano. Si a partir de esta fecha se cuentan 260 días se llegará al día 28 de agosto.[4] Para los pueblos originarios de Xochimilco estas dos fechas resultan reveladoras pues constituyen los días en los cuales se realizan las dos peregrinaciones más significativas que convocan a un gran número de pobladores de la región: la de la villa de Guadalupe y la de Chalma.

Con base en mis observaciones sostengo que el tonalamatl, prohibido durante el proceso de evangelización, fue guardado inteligentemente por los indígenas xochimilcas mediante el esquema ritual de la recién llegada religión católica.

La existencia del cerro Papayo como marcador solar da sentido al calendario ritual y constituye una singularidad en el contexto de las investigaciones arqueoastronómicas. Hasta el momento no se conoce un marcador en otras latitudes mesoamericanas en el que explícitamente esté presente el tonalamatl en función de los calendarios de horizonte.

Si esta particularidad sólo se dio en Xochimilco, nuestra región desde hace mucho tiempo debió haber sido considerada como una zona especial en donde se medía el año solar y el calendario ritual de 260 días, que acompañó no sólo a nahuas, sino también a  mayas, mixtecos, zapotecos, purépechas, entre otros.

En conclusión, el cerro de Xochitepec posee la peculiaridad de computar no sólo el solsticio de invierno, como lo apunta Zimbrón, sino también de medir la serie sagrada de los 260 días. Y dada la coincidencia del cerro Papayo como marcador solar que da fin al cómputo del tonalamatl resulta un verdadero milagro su ubicación geográfica en el paisaje oriental del valle de México.


[1]Este dato fue obtenido por el investigador Rafael Zimbrón. Ver “El solsticio de invierno en el Cerro Xochitepec”, en Nosotros, revista de reflexión y difusión, México, D.F., número 76, enero de 2005, pp. 19 y 20.

[2] El tonalamatl era un calendario ritual que estaba compuesto por la combinación de trece números y veinte símbolos. Los números eran representados por trece animales alados y los símbolos por veinte animales, objetos rituales, fenómenos naturales, astros celestes, y ciertos vegetales. Con este calendario se tejía la urdimbre cósmica del tiempo, se estructuraba el año solar de 365 días y se podían predecir los periodos de eclipses.

[3] Este dato fue obtenido por el autor de estas líneas  y para ello fue necesario realizar varias visitas anuales al Xochitepec para registrar esta observación.

[4] Si se hacen los ajustes necesarios, debido a la corrección gregoriana realizada en 1582, las fechas 12 de diciembre y 28 de agosto se han desplazado actualmente al 22 de diciembre y al 7 de septiembre, respectivamente. El 22 de diciembre corresponde al solsticio de invierno.





El tonalamatl o serie sagrada de los 260 días en el horizonte oriental de Xochimilco

4 12 2009

Un acercamiento al conocimiento de la astronomía prehispánica.

Es ya conocido que en el pasado precolombino los antiguos pobladores de México tenían un amplio conocimiento acerca de la astronomía. Una de las mayores preocupaciones de nuestros antepasados fue el saber la duración exacta del año con el fin de regular los periodos agrícolas. A lo largo de siglos de paciente observación nuestros antepasados llegaron a saber que las estaciones estaban reguladas por la posición aparente que el Sol ocupaba al amanecer tomando como referencia a las montañas por las cuales el astro rey salía. Observaron que desde una misma posición a lo largo de un año el sol no salía siempre por el mismo punto en el horizonte. El sol aparentemente realiza un recorrido de sur a norte y de norte a sur y sus puntos máximos de desplazamiento fueron llamados por los latinos solsticios y cuando el Sol estaba a la mitad de su camino equinoccios. El tiempo de este recorrido es lo que constituye un año de 365 días aproximadamente. En Xochimilco al parecer el año y los solsticios fueron medidos desde un posicionamiento fijo y fue la cúspide del cerro emblemático de la región llamado Xochitepec, el lugar desde el cual los antiguos astrónomos xochimilcas llevaban el cómputo de los años. Desde este punto de observación resulta en verdad sorprendente como durante el solsticio de invierno, cuando el sol alcanza su punto máximo de desplazamiento hacia el sur, el sol surge por la punta del Volcán Popocatepetl . Sin embargo no solo el año era medido sino también un sui generis calendario de 260 días llamado tonalpohualli que al escribirse en sendas tiras de papel amate recibió el nombre de: tonalamatl

Desde el Xochitepec la serie de 260 días al parecer también fue medida y es el Cerro Papayo la posición sobre el horizonte oriental sobre el cual surge el sol a los 260 dias después del solsticio de invierno , el tonalamatl completo señalado en la sierra nevada teniendo al Xochitepec como el eje de observación. Hacia el principio del Siglo XVI, tiempo en el cual llegaron los europeos a tierras americanas, el solsticio de invierno sucedía en los alrededores del 12 de diciembre, fecha astronómica que evidentemente estuvo asociada al culto Guadalupano. Si a partir de esta fecha se cuentan 260 días se notará que se llega al día 28 de agosto . Para los pueblos originarios de Xochimilco estas dos fechas resultan reveladoras pues constituyen los días en los cuales se realizan las dos peregrinaciones más significativas que convocan a un número enorme de pobladores de la región: la peregrinación a la villa de Guadalupe y la peregrinación a Chalma. En base a esta observación se puede decir que el Tonalamatl prohibido durante el proceso de evangelización fue guardado inteligentemente por los indígenas xochimilcas bajo el esquema ritual de la recién llegada religión católica. La presencia de un marcador solar que signifique al calendario ritual en el horizonte oriental de Xochimilco constituye una singularidad en el contexto de las investigaciones arqueoastronómicas pues al parecer no existe hasta el momento un marcador en otras latitudes Mesoamericanas que signifique explícitamente este calendario en función de los calendarios de horizonte. Si esta singularidad solo se diera en Xochimilco, nuestra región desde hace mucho tiempo ha sido considerada como una zona en donde se medía el año solar y el calendario ritual de 260 días que acompañó no solo a los nahuas del centro de México sino también a los mayas, mixtecos, zapotecos, purepechas, etc. El cerro de Xochitepec entonces posee la particularidad de medir no solo el solsticio de invierno como bién lo apunta Rafael Zimbrón sino también sino también de medir la serie sagrada de los 260 días y el cerro Papayo considerado una elevación natural no lo haya sido eso sino que haya sido formado artificialmente.

En el solsticio del 2012 el Xochitepec tendrá una extraordinaria importancia pues como se ha dicho antes desde este sitio se podrá ver surgir al sol en la punta del Popocatepetl y con eso concluir y dar inicio a una nueva era cronológica sistematizada por los mayas hace mas de cinco mil años.





¿cómo se medían los años?

26 10 2009

El año es en términos generales la cantidad de días que tarda la tierra en dar una vuelta al Sol.

Indirectamente este movimiento se puede apreciar desde la tierra observando al sol al amanecer o al atardecer.

Si nos tomamos la molestia de ver al sol a lo largo de algunos días consecutivos, cuando apenas despunta por el horizonte, notaremos que este astro se “mueve”, es decir que no simpre sale por el mismo punto en el horizonte.

El sol a lo largo de un año va y viene de sur a norte y de norte a sur y marca sus límites de su desplazamiento en puntos que se llaman solsticios.

Nuestros antepasados se dieron cuenta que esto ocurria cada 365 días aproximadamente, de ahí que sus calendarios solares constan de esta cantidad de días. Con el tiempo se darían cuenta que el año tenia un valor mayor a 365 días y tuvieron necesariamente que hacer ciertos ajustes. Para todas las culturas milenarias del planeta esto fué una constante.

Para la época de los Toltecas se seguía computando así el año de manera que si se sigue la secuencia de sus años tenemos la suerte de que hoy 25 de octubre del 2009 ha dado inicio un nuevo año al estilo tolteca. Su nombre es: año 11 conejo. Feliz año nuevo.

Sigan las entregas y aprenderemos primero a estructurar los años y después a correlacionar los calendarios prehispánicos con el calendario Juliano Gregoriano.