Recorrido G-ASTRONÓMICO en Xochimilco.

20 11 2019

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Los inicios del año prehispánico y los días dedicados a los marcadores de los años.

12 10 2019

Una singular manera de contar los días en el México prehispánico.

EL INICIO DE LOS DÍAS

Tienen su origen en los amaneceres

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo visto desde el cerro de Xochitepec, Xochimilco

 

Cuando despertamos de nuestros sueños, después de estar activos todo un día y descansar durante la noche, podemos decir: ha llegado un nuevo día, el cuerpo se levanta y el ánimo regresa a nosotros. Esta sensación de comenzar con ánimo es consecuencia de un ciclo o ritmo llamado circadiano, que domina nuestro cuerpo ordenándole descanso durante los momentos nocturnos. Toda la humanidad está regida por este ciclo, un fenómeno que es inherente a los seres humanos y que consiste en dejar descansar al organismo humano durante la noche para restablecer sus funciones correctamente. Si no se atiende a este ciclo natural su puede alterar la salud física y psicológica de una persona.

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La palabra “circadiano” es un vocablo que proviene del latín de donde “circa” significa alrededor mientras que “dies” es el día, alrededor del día.

En el 2017 Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young fueron galardonados con el premio Nobel de medicina, al haber descubierto los mecanismos moleculares que regulan al ritmo circadiano. Estos científicos afirman que antes que la atmosfera de la Tierra tuviera su composición actual los ciclos de la oscuridad y la luz tuvieron un impacto en la vida en la Tierra. Nuestro reloj interno está asociado y está en sintonía con el movimiento de rotación de la Tierra, con los momentos de oscuridad y luz.

El ritmo circadiano en el antiguo México prehispánico.

Desde la antigüedad se le ha dado un significado a la noche y al día. La noche era representada por un medio círculo oscuro, su nombre era YOHUALLI, con puntos claros en su interior y los símbolos de las estrellas “los ojos de la noche”. El día a su vez era dibujado como un medio círculo con los rayos característicos del Sol, a este periodo diurno se le llamaba TLANEZTLI. Los dos semicírculos unidos formaban un círculo al que se le denominaba TONALLI.

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La noche y el día, Códice Borbónico, Yohualli y Tlanezi, los dos juntos hacen al Tonalli.

Llama la atención que al sueño que se produce durante la noche se le denomine en náhuatl Temiquiztli, palabra asociada a la muerte, miquiztli. Y esto es así porque en la noche es como su tuviéramos una experiencia parecida a la muerte, para que al despertar en el día tuviéramos la sensación de volver a vivir, conscientemente. La noche repara el trabajo realizado durante el día y el cuerpo a través de la función del ritmo circadiano manda al cuerpo a descansar. Se deduce que cuando llega el Sol al amanecer la actividad humana retoma su curso. El amanecer como inicio del día completo es una constante en el mundo entero antiguo y en el periodo prehispánico no fue diferente.

De acuerdo a las fuentes del siglo XVI hay varias referencia que apuntan a que el día comenzaba al amanecer, unas son directas o literales y otras no requieren de mucha interpretación para deducir que los días los iniciaban al amanecer.

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En esta carta se lee: “Y dicen que el año comienza precisamente cuando sale el sol” o lo que es lo mismo al AMANECER.

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En este texto se puede leer como dividían en cuatro partes el día.

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Aquí se puede interpretar que los días comenzaban al amanecer pues los años carrizo estaban dedicados al oriente, por donde sale el Sol. Los años comenzaban en el símbolo carrizo para los Toltecas.

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De nuevo el oriente asociado a los años caña o carrizo, hacia la lumbre o al Sol.

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Los años ume acatl, dos carrizo asociados al oriente, al amanecer, son los marcadores en donde comenzaban los nombres de los inicios de las ruedas de 52 años

Sin embargo en las mismas fuentes a veces se puede interpretar que los días comenzaban a la medianoche pues palabras más o palabras menos se escribe que los fuegos nuevos comenzaban al anochecer, cuando las siete cabrillas también llamadas las pléyades hacían su aparición en lo alto del cielo nocturno durante el nadir. En este punto hay que hacer dos observaciones interesantes que echan por tierra esa posibilidad de que los antiguos comenzaban su cómputo de los días al anochecer.

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Las siete cabrillas o Pleyades

Primera: Hay que saber que en la astronomía básica y elemental sin telescopio, los seres humanos pueden ver todo el universo a lo largo de un año, bueno todo lo que el ojo pueda ver. La Tierra gira alrededor de su eje y durante las noches podemos ver las estrellas y astros que están colocados en la parte posterior a la parte iluminada del planeta. Cuando damos media vuelta alrededor del Sol podemos ver la otra mitad del universo durante la noche. Una observación muy particular la hacemos cuando suceden los eclipses totales de Sol. En estos momentos de oscuridad total podemos ver la parte del universo que veríamos medio año después y que vimos medio año antes. A la noche posterior al eclipse vemos la otra mitad del universo que corresponde al lado contrario de la Tierra iluminada.

En el cielo nocturno existe una constelación llamada las pléyades, es un conjunto de más de siete conglomerados luminosos, estrellas, A “ojo pelón” solo se ven siete con una buena vista y con binoculares son mejor observadas. Este conjunto de estrellas forman una espiral y se dice que los antiguos mexicanos observaban su paso cada que comenzaba un fuego nuevo. Suena bien pero hay un problema. Los fuegos nuevos eran periodos de 52 veces 365 días y ese detalle hace que los fuegos nuevos comienzan en diferente fecha astronómica solar de manera que al cabo de aproximadamente medio año las pléyades que una vez fueron observadas al principio de un ciclo de 1508 años ya no se podían ver pues estaban justo atrás del cielo nocturno. Para la época en la cual habían llegado los europeos a América y preguntaban a los autóctonos mesoamericanos ¿Cuándo iniciaban sus fuegos nuevos? Ellos respondían que tenían que esperar cuando las pléyades estaban en el cielo nocturno, el nadir.

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En este petrograbado se observa la constelación de las pléyades en el xonecuilli. Siete puntos al interior de la espiral. Además está el símbolo de los 4 tlalpilli de 13 años cada uno, que hacen un total de 52 años. El grabado se localiza en Cuahilama, Santa Cruz Acalpixca en Xochimilco.

Los historiadores tomando este dato como cierto y han creído que siempre fue así pero van en contra del principio de realidad. Si las pléyades en el siglo XVI estaban o se aparecían en el cielo nocturno durante el inicio de una serie de 52 años de 365 días era porque se acercaban al final de un ciclo de 1508 años cuando el año trópico coincidía con el año civil, que era el que llevaban los antiguos mexicanos. A finales del siglo XVI se reformó el calendario juliano y llegó el gregoriano, este último hizo que las estaciones ya no se movieran tanto y actualmente tenemos una visión “congelada” de los cielos como estaban a finales del siglo XVI. Por eso tenemos otra confusión entre quienes desean saber en qué momento comenzaban los años y los fuegos nuevos porque  consideran que los años comenzaban cuando las pléyades estaban en el nadir y se concluye que los años iniciaban durante el solsticio de invierno que es la fecha cuando estas estrellas se colocan arriba de nuestras cabezas. De aquí surge otra interpretación a los inicios de los años pues como es sabido los Toltecas tenían la costumbre de nombrar al año 80 días después de haber iniciado, era su marcador. Si ubicamos al inicio del año como al 12 de diciembre de 1531, fecha importante en el estudio de los calendarios por parte de Lorenzo de Boturini,  tenemos que el 1 de marzo es la fecha correlacionada para el marcador del año y en consecuencia se asume que era el inicio del año. Actualmente se ha considerado el movimiento de los días que realizo Gregorio XIII y se ha ajustado esa fecha al 11 de marzo. Confusión tras confusión y se ha llegado a esto. Y aún hay más porque el dato del 1 de marzo como inicio del año es tomado del Fraile Diego Durán mientras que otro fraile igual de importante en esto de las fuentes del siglo XVI Fray Bernardino de Sahagún escribiría que el 2 de febrero iniciaba el año antiguo de México. Mecánicamente se ha tomado ese dato sin considerar que como dije antes los años civiles iban retrocediendo conforme pasaba el tiempo. Igualmente se hace una corrección gregoriana al 2 de febrero y se obtiene el 12 de febrero. Esto es correcto pero solo para la fecha que se obtuvo como registro del siglo XVI porque haciendo los cálculos pertinentes, se puede llegar que la fecha a la cual se refería Sahagún era el 2 de febrero de 1559, inicio de un nuevo ciclo de 365 días. El día fue 12 carrizo y su marcador a los ochenta días el 2-carrizo, el 23 de abril de 1559. Siguiendo esta secuencia se obtiene que el día 21 de octubre del 2026 va a dar inicio un nuevo ciclo de 52 años y su marcador caerá el 9 de enero del siguiente año o sea del 2017.

marcador 2-carrizo

Símbolo del marcador del año 2-carrizo

Segunda: Los días no empezaban a la medianoche porque los antiguos mexicanos preparaban la llegada del nuevo ciclo de 52 años durante la noche con fastuosos fuegos, pero estos tenían la función de que el Sol volviera a surgir por el oriente durante el amanecer. Los rituales del fuego nuevo eran prácticas propiciatorias para que el sol no se apagara. Llegado el amanecer era el tiempo de renovación y del inicio de un nuevo ciclo de 52 años.

LOS MARCADORES DE LOS AÑOS

Tienen su origen en el paso cenital y se medían al mediodía

El antiguo calendario de México está basado en la concordancia del año civil y el año trópico. Esta concordancia da como resultado un total de 1508 años agrupados en 29 series de 52 años.

Cada año de un periodo de 52 de ellos comenzaba al amanecer del primer día pero los Toltecas tenían la costumbre de nombrar a los años con la fecha numérico simbólica que ocurría a los 80 días después de su inicio. El primer año de un xiuhmolpilli, secuencia de 52 años, comenzaba en un día 13-carrizo y sui marcador a los 80 días el 2-carrizo.

En el libro que escribí “1508, los fuegos del tiempo” argumento que los marcadores de los años tiene su origen en un congreso calendárico ocurrido en Egipto y al cual debieron haber estado seres de este continente entre ellos los Toltecas.

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Este libro es parte del original que se llama 1508, los fuegos del tiempo.

El congreso ocurrido en Egipto tuvo como anfitrión a Julio Cesar y Cleopatra. Sosígenes, un astrónomo egipcio quien le sugirió a Julio Cesar reestructurar el calendario Romano y sugiriéndole aumentar a 445 días la cuenta de sus días además de usar el día bisiesto. Julio Cesar lo aceptó pero los Toltecas solo tomaron al pie de la letra la primera parte y a lo del bisiesto no le hicieron tanto caso pues siguieron llevando sus años de 365 días. Siendo así el calendario mesoamericano también agregó esos 445 días que corresponden a una suma de 365 días más 80 días. El nuevo ciclo de 1508 años comenzó para los Toltecas el 27 de febrero del año anterior a la era cristiana. De manera que el día 10 de diciembre del año 3 anterior a la era cristiana que era la fecha Tolteca 10 conejo fue el día en el cual se reformó el calendario mesoamericano a sugerencia de Sosígenes. Los antiguos mexicanos no movieron en ningún momento la serie del tonalpohualli ni quitaron ni pusieron días, solo llevaron 445 días después del 10 conejo a la fecha 13 carrizo, o dicho de otra manera, esperaron a que sucedieran los 445 días y llegaron al día 13 carrizo como el marcador del año. Del 10 conejo al 13 carrizo hay 260 días más 185 días, 445 días.

El 13 carrizo fue entonces el inicio del nuevo ciclo de 1508 años cuando este inicio muy probablemente se debió haber dado el 10 de diciembre del año 3 antes de Cristo.

Siendo así la estructura de los 1508 años quedó así:

Inicio del año: 13 carrizo, 27 de febrero del año anterior a la era cristiana.

Marcador del año: 2 carrizo,  17 de mayo del año anterior a la era cristiana.

Aquí lo interesante es que el 17 de mayo de esa época correspondió al paso cenital por el paralelo en donde está ubicado el Valle de México.

Los antiguos mexicanos estaban muy atentos al paso cenital por donde se habían ubicado los Toltecas y siglos después los pueblos Toltecas Chichimecas.

La observación de los pasos cenitales fue una herramienta para medir exactamente la duración de los años de manera que al concluir los 1508 años y solo en ese momento se debía de observar un paso cenital que coincidía con la fecha de inicio de este gran ciclo, es decir que para el día 2-carrizo de una nueva serie de 1508 años se debió haber visto un paso cenital y esto ocurrió el 6 de mayo de 1507, día 2-carrizo marcador del año de un nuevo periodo de 1508 años.

Es sabido que los egipcios le daban mucha importancia a los pasos cenitales de forma que hacían enormes agujas de piedra llamadas obeliscos. La función de estas construcciones verticales era precisamente medir los años a partir de los pasos cenitales. Lo que es realmente sorprendente es que el paso cenital observado en el inicio de las series de 1508 años estaba asociado a los pasos cenitales que se daban en el paralelo del Valle de México. Para los egipcios al parecer era muy importante este paralelo. La referencia más cercana a esta línea imaginaria es La Meca, que tuvo importancia ya pasados 622 años, la era de Mahoma, después del inicio del gran ciclo de 1508 años.

SURGE UNA NUEVA SERIE DE 1508 años.

El uso de un calendario que iniciaba en un día con el nombre de otro día debió haber causado cierta confusión y una manera de eliminar la confusión fue fusionar los dos conceptos: el inicio del año con el marcador del año.

Los Toltecas lo arreglaron así: El ciclo original de 1508 años comenzaba en el día 13 carrizo y con su marcador 2-carrizo. Esperaron el tiempo en el que el marcador del año fuera 13-carrizo y a partir de ese día marcador lo hicieron inicio del año. Fue algo genial a mi parecer pues ya no había confusión en relación al nombre del año y al inicio del año. Esto sucedió un 11 de mayo del año 24. En esta fecha juliana se dio el día 13 carrizo que era el marcador del año que comenzaba el 21 de febrero del año 24 en la fecha 11 carrizo.

!3-carrizo. Símbolo ubicado en la parte superior de la piedra del Sol.

13-carrizo. Símbolo ubicado en la parte superior de la piedra del Sol. Corresponde al día 11 de mayo del año 24 D.C. 1508 años después se repite este símbolo en el día 30 de abril de 1531

Esta nueva serie de 1508 años tuvo repercusiones en la vida de los pueblos que construyeron la antigua ciudad de México Tenochtitlan, en el mito Guadalupano durante el periodo de transición de la implantación del catolicismo, en la reforma gregoriana y en la fecha exacta cuando se “descubrió” la piedra del Sol con el Trece Carrizo inscrito en la parte superior de esta escultura.

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En el códice mendocino se aprecia un ciclo de 52 años que no inicia en el día trece-carrizo sino en el 1-pedernal. Sin embargo los aztecas sabían y así lo dejaron señalado que el fuego nuevo ocurría en el año 2-carrizo. La serie de los 1508 años que inician en el año 24 está asociado a la secuencia de las ruedas del tiempo que marcaron la fundación de México Tenochtitlan.

A continuación un análisis con la línea del tiempo de este ciclo de 1508 años que empezó en el año 24 con el marcador 13 carrizo.

 





El origen de la estructura del tonalpohualli. Conferencia, 14 de septiembre de 2019 al medio día.

2 09 2019




Nahui ollin.

26 12 2018

Nahui ollin.

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Nahui ollin significa 4- movimiento y es decimoséptimo día de la veintena prehispánica. Siguiendo la secuencia original que parte del 1-cocodrilo se llega a esta combinación a los diecisiete días.

Este símbolo está asociado a la designación de una era cosmogónica, la que se originó en Teotihuacan en los alrededores de la era cristiana. La inauguraron los Toltecas y estaba vigente cuando llegó Colón a estas tierras a finales del siglo XVI.

Si los años en esta era de los Toltecas comenzaban en la combinación 13-carrizo resulta muy interesante y revelador el hecho de que al final de 1461 años de 365 días la combinación final haya sido nahui-ollin. Un periodo de 1461 años de 365 días representa al ciclo Sótico computado por los antiguos egipcios, Sotis era la estrella sirio cuyo símbolo era un perro.

El nahui ollin estuvo representado por una especie de 4 aspas parecidas a las de un molino de viento. En la Piedra del sol se le ve con el centro de Tonatiuh, y en cada aspa una era cosmogónica.





La Piedra del Sol

18 12 2018

cartel chapingo pdf-001Introducción

La Piedra del Sol es la escultura monolítica elaborada por los aztecas y en donde quedó expresado el sistema calendárico mesoamericano. Mucho se ha discutido si dicha piedra es o no un calendario, de ahí que la presente investigación ofrezca algunos elementos significativos que demuestran que esta creación artística fue efectivamente un calendario. Para ser preciso, fue un megacalandario que recogió sistemáticamente el conocimiento astronómico de más de 3000 años de paciente observación a simple vista de las estrellas del universo, del movimiento aparente del Sol, de la luna, y en particular de Venus, la “estrella de la mañana”, que tuvo un peso determinante para articular los sistemas calendáricos de toda América.

La propuesta de desciframiento de la mayoría de los elementos que conforman la Piedra del Sol parte de la idea de que dichos elementos no son sólo de carácter decorativo, sino que representan una verdadera y compleja “escritura” que dejó grabado el conocimiento matemático y astronómico de la época. Por eso, se darán valores numéricos y significados calendáricos a casi todos los componentes gráficos que se encuentran en esta singular piedra.

Para el análisis de la Piedra del Sol dividiremos su estudio en cuatro capítulos: los números, los ciclos, la geometría y un último capítulo titulado: del mito a la arqueoastronomía. Estas partes conforman el desciframiento de casi la totalidad de los símbolos inscritos en esta magnífica pieza escultórica.

 

La Piedra del Sol es un monolito que sintetizó el conocimiento astronómico que los antiguos mexicanos habían desarrollado hasta antes de la conquista española. La piedra fue localizada circunstancialmente a finales del siglo XVIII en el costado sur de la Plaza Mayor de la Ciudad de México, donde había sido depositada con el relieve hacia abajo y cuidadosamente enterrada para no ser destruida por los evangelizadores españoles durante el periodo colonial. Según el arqueólogo Felipe Solís, “los sobrevivientes a la hecatombe protegieron su diseño con una capa de cenizas volcánicas o arena, con lo que la salvaron de una inminente destrucción.”[1]

Pero la fecha exacta de su descubrimiento, el 17 de diciembre de 1790, pone en evidencia que su resurgimiento de las entrañas de la tierra fue un acontecimiento magistralmente planeado, ya que en esa fecha comenzaba el año 13-carrizo a 260 periodos de 365 días, después de un ciclo de 1508 años toltecas, contados a partir del 21 de febrero del año 24 d.C.  Fue en aquel año 13-carrizo cuando se iniciaron los cómputos de un novedoso  ciclo de 1508 años, diferente a aquellos que tenían al año anterior a  la era cristiana como su punto de referencia y que tenían a los marcadores 2-carrizo como las fechas para la realización de los rituales de los fuegos nuevos.

La Piedra del Sol vino a ser un elemento fundamental que anunciaba el retorno del pasado indígena a la nueva cultura mestiza que durante el proceso de independencia sirvió a los estudiosos del pasado indígena como fuente de símbolos prehispánicos que se incorporaron a la nueva identidad mexicana en proceso de construcción.

En distintas épocas la piedra ha sido colocada en diversos sitios, entre ellos el exterior de la pared poniente de la catedral metropolitana. Actualmente se exhibe en la sala Mexica del Museo Nacional de Antropología e Historia, ubicado en el conjunto del Bosque de Chapultepec; y por el lugar que ocupa al interior de la sala, se le puede considerar la pieza más importante.

La información que existe sobre esta creación escultórica está dispersa y no es precisa en cuanto a la manera en que los antiguos mexicanos computaban el tiempo.

Nuestros antepasados estructuraban sus calendarios con fines prácticos (para la agricultura), y con fines astronómicos, los cuales en conjunto daban la pauta para la elaboración de sus complejos ritos que hasta hoy día están presentes, mezclados con el culto católico, producto del inevitable sincretismo cultural, constituyen una poderosa fuerza vital del México profundo.

La Piedra del Sol fue esculpida en piedra volcánica por Axayacatl, emperador azteca, que entre guerra y guerra pudo terminarla e inaugurarla en una solemne ceremonia poco antes de morir en el año de 1481. Fue elaborada para conmemorar la fundación de México-Tenochtitlan, y el inicio y culminación de un periodo de 1460 años[2], y reeditar el viejo cómputo tolteca de 1508 años. En este lapso de años gobernaron Moctezuma I, Ilhuicamina, y Moctezuma II, Xocoyotzin.[3]

En esta piedra también se sintetizó de manera magistral la concepción cosmogónica del tiempo cíclico que habían descubierto los antiguos habitantes, gracias a su profundo conocimiento de la astronomía. El Sol, los planetas Venus y Tierra, con su satélite, la Luna, fueron los astros directamente implicados en este tejido astronómico grabado en el majestuoso monolito.

Vista por primera vez, la piedra es un gran círculo decorado con numerosos símbolos. Si nos acercamos para observar mejor la escultura es evidente visualizar las cinco eras cosmogónicas consignadas en los textos indígenas del siglo XVI y en los códices prehispánicos. La del quinto Sol, la de movimiento, llamado nahui ollin, es la edad cósmica de mayor dimensión representada en este monolito. Esta primera observación ya deja entrever que cada uno de los símbolos que se encuentran en esta piedra contiene significado cronológico.

En una segunda observación vemos en el primer anillo de la Piedra del Sol los veinte días con los que se formaba el calendario prehispánico, y esto es otra señal que nos manifiesta su asociación con el tonalpohualli, el calendario sagrado de los antiguos mexicanos.

La presencia de ocho rayos del Sol y el símbolo del año xihuitl, es un detonante que confirma, con toda seguridad, que en esta rueda hay periodos astronómicos vinculados a la sistematización del tiempo en un calendario, pues, como se sabe, ocho años corresponden a cinco revoluciones sinódicas de Venus, planeta muy observado por los pueblos del área mesoamericana, dado que estaba ligado a Quetzalcoatl, su héroe cultural.

En una nueva observación a la piedra veremos el símbolo 13-carrizo,[4] uno de los elementos centrales de su diseño. Este símbolo y el nahui ollin, 4-movimiento, recuerdan uno de los mitos antiguos que asociaban a estas combinaciones con la formación del quinto Sol:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“El quinto Sol:

4-Movimiento su signo.

Se llama Sol de Movimiento,

porque se mueve, sigue su camino.

Y como andan diciendo los viejos,

en él habrá movimientos de tierra,

habrá hambre

y así pereceremos.

En el año 13-Caña,

se dice que vino a existir,

nació el Sol que ahora existe.

Entonces fue cuando iluminó,

cuando amaneció,

el Sol de movimiento que ahora existe.

4-Movimiento es su signo.

Es éste el quinto Sol que se cimentó,

en él habrá movimientos de tierra,

en él habrá hambres.” [5]

[1] Felipe Solìs, “La Piedra del Sol”, en Arqueología mexicana, enero-febrero 2000; pp. 32-39.

[2] La conclusión de un periodo de 1460 años de 365.25 días, equivalentes a 1461 periodos de 365 días, contados a partir del marcador 13-carrizo, que correspondió al 11 de mayo del año 24 d.C., se dio el 10 de mayo de 1484 en el día prehispánico 4-ollin, el símbolo de mayor tamaño ubicado en la parte central del calendario azteca que contiene a los cinco soles cosmogónicos. Aplicando la corrección gregoriana y considerando un día de desfase que hay entre esta fecha y la de la corrección gregoriana, se tiene que el 11 de mayo de 1484, inicio de un nuevo ciclo de 365 días, corresponde actualmente al día gregoriano 20 de mayo. En esta fecha se festeja actualmente al patrono de Xochimilco, San Bernardino de Siena, en la iglesia del mismo nombre, en donde se ubicaba el antiguo templo prehispánico de la deidad del fuego llamada Chantico.

Por su parte el 10 de mayo de 1484, día lunes, recuerda la tradición Xochimilca de subir la Cruz del cerro de Xochitepec el primer lunes después del 10 de mayo pero si cae lunes 10 de mayo se sube igualmente la Cruz. La tradición Xochimilca guarda este conocimiento en los rituales populares sincréticos.

[3] Todos los datos consignados en este párrafo fueron tomados de Miguel León-Portilla, Trece poetas del mundo azteca. Ver “Axayacatl”, pp. 133-143.

[4] En los textos del siglo XVI el carrizo fue llamado también caña.

[5] El mito proviene de los Anales de Cuauhtitlán, fol. 2. Tomado del libro de Miguel León-Portilla, De Teotihuacán a los Aztecas, pp. 472 y 473. Las negritas son mías.

El 4-movimiento, designación del quinto sol, fue el día final de una serie de 1461 periodos de 365 días, si se comienza en la combinación 13-carrizo. Estas fechas prehispánicas correspondieron al 11 de mayo del 24 d.C. y al 11 de mayo del año 1484 d.C.

 





1508, los fuegos del tiempo. Libro a la venta. 700 pesos

23 08 2018

Mi libro

El libro que le dirá todo respecto al calendario mesoamericano y al desciframiento de la Piedra del Sol. Pídalo aquí solamente por el momento.





Conferencia maratónica. El calendario mesoamericano. 29 de abril de 2018.

26 03 2018

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TONALPOHUALLI

Conferencia maratónica para conocer el calendario mesoamericano

Ponente: Diseñador Gráfico, Raúl González Cortés

Domingo 29 de abril de 2018

De 10 de la mañana a 6 de la tarde

 

INTRODUCCIÓN A LA ASTRONOMÍA PREHISPÁNICA

(De 10 a.m. – 12 a.m.)

  1. El tonalpohualli
  2. La medición del año trópico
  3. Sistema calendárico mesoamericano, tolteca-maya-azteca

 

 

Desayuno ligero a cargo de la cocina AMANALLI

(De 12 a.m. – 12:30 p.m.)

 

LA CORRELACIÓN CALENDÁRICA

(De 12:30 p.m. – 3 p.m.)

  1. El calendario en los pueblos antiguos del mediterráneo, Egipto, Grecia, Roma.
  2. Análisis de las fechas 8 de noviembre de 1519 y 13 de agosto de 1521.
  3. Inicio de los fuegos nuevos y el año Tolteca, Azteca y Maya.

 

Receso para comer a cargo de la cocina AMANALLI

(De 3 p.m. – 4 p.m.)

 

EL CALENDARIO AZTECA

(De 4 p.m. –6 p.m.)

  1. Historia breve de la Piedra del Sol
  2. Símbolos calendáricos de la Piedra del Sol
  3. Geometría aurea en la Piedra del Sol.

 

 

 

La cita es en:

  1. NUEVO LEÓN 161 bis BARRIO CALTONGO XOCHIMILCO

INVITA. AMANALLI SECUAM AC





Axayacatl, la máscara del Sol.

14 08 2013

Axayacatl como Tonatiuh.

Axayacatl como Tonatiuh.

Al Sol no se le puede ver, su verdadero rostro está oculto debajo de una máscara resplandeciente, de oro. Así debieron haber pensado los pueblos de la antigua Asia, Egipto y Mesoamérica.

En Japón la deidad solar está representada por Amaterasu, personificación femenina de rostro muy pálido. Actualmente quien representa teatralmente a este personaje en el ritual sintoísta lleva una máscara blanca. En Japonés mascara se dice omen: おめん, y también kamen:  仮面. El primer ideograma chino o kanji japonés se pronuncia kari仮, curiosa coincidencia a la palabra de español “cara” que sugiere rostro, máscara.

ImagenTutankamón

Tutankamón

En Egipto tenemos como referencia a la máscara mas famosa, la de Tutankamón. La máscara es de oro, resplandeciente, el rostro del Sol. Como en el japonés la palabra omen aparece como amón en egipcio, la máscara, el rostro.

En la América Andina y en Mesoamérica fue muy semejante, al sol se le representó con una máscara de oro, Inti y Tonatiuh.

En el calendario azteca la máscara del sol de agua o de lluvia, Axayacatl, está representada en el centro de este enorme monolito de 360 cms de diámetro.

Máscara de turqueza, cultura azteca.

Máscara de turqueza, cultura azteca.

Axayacatl significa en náhuatl: El de la máscara de agua. La máscara de agua es Tlaloc, el dios de la lluvia.

Amaterasu

Amaterasu

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Virgen de Guadalupe

Virgen de Guadalupe

En Mesoamérica en el cerro del Tepeyac cuyo significado es: “cerro de la máscara” se veneró a una deidad semejante a la Amatersu japonesa; la virgen de Guadalupe, surgida de un resplandor solar, El Sol visto como una deidad femenina.

Partimos de una misma raíz cultural desde hace miles de años, conozcamos el verdadero rostro de la historia y pongámonos la máscara de las verdades ancestrales.





La Piedra del Sol

5 10 2010

La Piedra del Sol

El gran Chalchihuitl