Los años en el sistema calendárico mesoamericano comenzaban en los días nemontemi.

13 08 2021

En la literatura arqueológica es muy sabido que la manera en como los antiguos mexicanos dividían su año de 365 días, era en 18 secciones de 20 días llamadas veintenas a las cuales se les agregaba una serie de cinco días llamados nemontemi.

Estos días se cree que se anexaban al final del término de las 18 veintenas, al final de 360 días. Sin embargo al analizar la fecha de la caída de Tenochtitlan acontecida el 13 de agosto de 1521 que correspondió al día 1-serpiente del año 3-casa y de la veintena de Tlaxochimaco notamos una situación que no cuadra si consideramos que los cinco días nemontemi se computaban al final del año.

El día prehispánico esta ya comprobado que corresponde a la secuencia ininterrumpida de la serie del tonalpohualli de 260 días. Lo que no queda claro es en donde empezaba el año de 365 días y como se acomodaban los cinco días nemontemi.

La revista Arqueología muestra una imagen que corresponde a la representación de los cinco día nemontemi ubicados en la parte inferior. Son ofrendas de maíz en su forma de mazorcas o elotes tiernos. Son cinco ofrendas y no seis. Una de ellas es de mayor tamaño y contenido pero eso no quiere decir que corresponda a un día mas “gordo” que equivalga a dos días y así formar el bisiesto que tanto buscan algunos estudios del calendario antiguo de México. El calendario mesoamericano que no contaba con el día bisiesto. Los años de 365 días se iban desfasando con el tiempo con el año real o trópico. En mi hipótesis sugiero que los años de 365 días comenzaban con los días nemontemi.

Para el presente ensayo me voy a apoyar en un texto escrito por Enrique Vela, arqueólogo de la ENAH. El texto está dedicado a las veintenas prehispánicas y en donde el autor hace una correlación de días para saber en qué fecha correspondían los inicios de las veintenas con el calendario juliano-gregoriano. Y digo juliano gregoriano porque, aunque el autor no lo menciona, en el texto se nota que hizo el corrimiento de 10 días consecuencia de la Reforma Gregoriana. También se nota que el autor de este ensayo Enrique Vela, se basó en la fecha multicitada para hacer correlaciones entre los dos calendarios, el mexicano y el europeo, la del 13 de agosto de 1521, día 1 serpiente del año 3-casa, del mes de Tlaxochimaco.

Analizando estos datos y considerando que los años de 365 días comenzaban para los antiguos mexicanos en una fecha y que a los 80 días tomaba su nombre el año pareciera ser y así lo demuestra este análisis que hago que los años comenzaban a computarse por los días nemontemi. Es decir que estos cinco días eran los que daban inicio a los años. Pasados estos cinco días comenzaba la cuenta de las veintenas desde Atlacahualo hasta Izcalli. Esta hipótesis que bien puede ser comprobada a partir de la fecha expuesta correspondiente al 13 de agosto de 1521 le da un giro de 180 grados a la idea que se tenía de que los años finalizaban con los días nemontemi.

Solo considerando esta situación de que los años comenzaban en los días nemontemi y que las veintenas, no el año de 365 dias, comenzaban al finalizar estos días se puede llegar con toda coherencia a la fecha consignada por las fuentes escritas del siglo XVI.

Siendo así el año 3-casa de 1521 comenzaba el día 11 de febrero en el día 1-casa. No hay errata en estas fechas, 80 días después del día 1-casa se llega al nombre del año 3-casa.

A partir del 11 de febrero se cuentan los cinco días nemontemi 11,12,13,14 y 15 de febrero. 1-casa, 2-lagartija, 3-serpiente, 4-muerte y 5-venado.

Las veintenas entonces comienzan para este año el día 16 de febrero con la combinación 6-conejo. En ese momento inicia la primera veintena de días llamada Atlacahualo. De este análisis se puede obtener una pequeña conclusión: Los años casa comenzaban sus veintenas en un día conejo y así con esta lógica podemos también deducir que los años conejo comenzaban sus veintenas en un día carrizo, los años carrizo comenzaban sus veintenas en un día pedernal y los años pedernal comenzaban sus veintenas en un día casa.

Los inicios de series de 52 años comenzaban en un día 13 carrizo y por lo tanto sus primeros nemontemi finalizaban en un día 4-movimiento, en el nahui ollin. El día más venerado entre los antiguos mexicanos y nombre del quinto Sol. Esto es sensacional pues al inicio de un xiuhmolpilli estaba representado el mito del quinto Sol.

Continuando con la fecha de la caída de Tenochtitlan tenemos que el marcador del año o nombre del año 3-casa, sucedió en la fecha juliana del 21 de mayo de 1521 en la veintena de Toxcatl. Un año antes y no es una coincidencia sucedió la matanza de Toxcatl en el templo mayor. Este acto de extrema violencia sucedía en la fecha en la que caía el nombre del año mexica.

Finalmente ya para el día martes13 de agosto, en la última batalla que dieron los mexicas o tenochcas era el día 1 serpiente del año tres casa, la veintena era la de Tlaxochimaco, el penúltimo día de esta veintena dedicada a las flores, todo un simbolismo.

Aquí les dejo el link del arqueólogo Enrique Vela en el que me baso para obtener la secuencia de las veintenas y su correlación que coincide con mi estudio de correlación igualmente. Solo que el investigador Enrique Vela, supongo , hace el ajuste gregoriano.

https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/las-fiestas-de-las-veintenas?fbclid=IwAR3PoP8HS-6HG7-odj-sS8eqTlJ7QaXlH0C7kaXwKE1bMeNZTSOds33E6o8





¿Por qué los años prehispánicos no pueden empezar en una fecha fija dentro del calendario Juliano-Gregoriano?

11 03 2020

¿Por qué los años prehispánicos no pueden empezar en una fecha fija dentro del calendario Juliano-Gregoriano?

1 gregorio XIII, aries

Moneda conmemorativa a la corrección gregoriana en el siglo XVI

El calendario moderno que actualmente usamos en todo el mundo tiene la particularidad de iniciar siempre en un día fijo que es el 1 de enero. El día de la semana puede variar pero el primero de enero siempre será el inicio del año nuevo. Como todos sabemos, a fines del siglo XVI se hicieron los ajustes para que este calendario tuviese una duración casi exacta en relación al año trópico, de manera que cada primero de enero si una persona quisiera ver la posición de la salida del Sol en el oriente vería en el horizonte una posición de salida idéntica a la de cada año que se suceda. Este calendario como todos sabemos recurre al uso de los días bisiestos para así tener un año de 365.25 días. La corrección Gregoriana quita tres días cada 400 años y de esa manera el año tiene una medida temporal de 365.2425 días muy cercano al año trópico de 365.2422 días.

El año antiguo de México no tenía ni usaba el día bisiesto, es decir que cada cuatro años aumentase uno para así tener que los años midieran 365.25 días, el esquema juliano. Tampoco quitaban 3 días cada 400 años.

Los antiguos mexicanos tenían un secreto muy interesante que pocos se han dado cuenta y muy pocos lo han documentado. Ellos sabían que cada 1508 años de 365 días, años civiles, coincidían con 1507 años reales llamados también años trópico. Lo que no sabían nuestros antepasados prehispánicos era hacer la siguiente operación aritmética:

(1508 X 365 días) / 1507

Es extraño pero nunca en la época prehispánica la pudieron resolver, era como si en la época de Newton cuando no sabían cómo calcular la ecuación de la recta tangente a una parábola, conocían la ecuación de la parábola pero no sabían calcular la ecuación de la tangente a un punto de esa parábola. Newton y Leibniz calcularon esa ecuación y descubrieron el cálculo infinitesimal. Un matemático griego se había acercado a la invención del cálculo pero no pudo hacer extensivo este conocimiento a otra figuras de las llamadas cónicas. Newton y Leibniz si lo lograron.

Regresando a la ecuación prehispánica, nuestros antepasados se quedaron “atorados” en esa parte que para un niño de primaria o secundaria de hoy en día sería muy fácil de resolver sin o con calculadora.

(1508 X 365 días) / 1507 = 365.2422 días.

Un resultado más exacto que el cálculo gregoriano pero que paradójicamente los antiguos mexicanos nunca pudieron resolver. Algunos de mis amigos mexicanistas se molestan por esto que les escribo porque de antemano suponen que nuestros antepasados lo sabían todo así nomás en términos declarativos. Si presentara una tesis que pretendiera demostrar que los antiguos mexicanos conocían el punto decimal y hacían operaciones con esta herramienta de la aritmética tendría que demostrarlo ¿no es así? Si solo a nivel declarativo dijera, porque así yo lo digo, mis sinodales me pondrían “tache” en mi tesis y no lograría titularme al menos con esta tesis.

Pero hay una cosa más que si sabían nuestros antepasados mesoamericanos: el conocimiento y uso de los números primos, número que le dieron la razón de ser al sistema calendárico mesoamericano.

Si de algo quisiera que me recordaran los mexicanos es que pude descifrar este sistema que puede demostrar que la trecena para nombrar los días, la veintena, el tonalpohualli de 260 días y la duración de un fuego nuevo  está asociada a la operación de someter a la cantidad de días que hay en 1508 años al número primo o como en aritmética se dice: a encontrar los factores primos que hay en la cantidad de días que hay en 1508 años, 550420 días.

Los factores primos de esta cantidad de días son:

2,2,5,13,29,73

Con estos números que deberían estar en tipos de oro se puede lograr entender cuál era el origen del sistema mesoamericano del cómputo de los años que venía desde los antiguos olmecas, pasando por los Toltecas, Mayas y los grupos que se asentaron en el Valle de México en diversos momentos hasta llegar a las aztecas, el pueblo que combatió a los conquistadores europeos.

Estos números: 2,2,5,13,29,y 73 son los únicos números que pueden dar como resultado, si se multiplican entre sí, la cantidad de 1508 veces 365 días. Son periodos de 365 días exactos, no hay días alargados, son días exactos que se medían de un amanecer a otro amanecer.

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Los primeros tres números 2,2,5 dan por resultado si se multiplican al número 20, veinte, ¡si! El número de símbolos del calendario antiguo de México de los Olmecas, Zapotecos, Mayas, Toltecas, , Mixtecos, Aztecas etc.

Le sigue en la serie de los números obtenidos el 13. ¿Cómo la ven? , el número “mágico” obtenido de una forma matemática, sin una asociación a lo esotérico o mágico, pura matemática. El trece es el número que acompaña a la veintena 13 veces 20 igual a 260 días. ¿Y que es el 260 días?, el mismísimo tonalpohualli. El Tonalpohualli es la serie obtenida como un submúltiplo de 1508 años, la serie sagrada, porque no se debía de mover, debía seguirse día a día sin interrupción. Los neomexicanistas han roto esa secuencia continua, esa secuencia sagrada, que era sagrada porque si se modificaba ya no se podría obtener el cálculo exacto del año trópico y no se podría comprobar su exactitud en un horizonte al salir el Sol o si se quiere durante un paso cenital.

Luego nos saltamos el 29 y pasamos al 73 y multiplicamos 2x2x5x13x73 y el resultado es 52 veces 365 días o sea 18980 días, la duración de un fuego nuevo. ¿Con esto tienen o quieren más? , frase que nos decía nuestro maestro de matemáticas allá en la Vocacional No. 10, Carlos Vallejo Márquez.

Pues hay más, pues falta el número 29  es el número de fuegos nuevos que hay en 1508 años. Por eso los años prehispánicos tenían una duración de 365 días exactos y por eso los fuegos nuevos tenían una duración de 52 veces 365 días y por eso el tonalpohualli tenía 260 día y por eso existe la veintena, no por el número de dedos que tenemos los seres humanos, eso solo es una feliz coincidencia, y por eso también la existencia del número trece en el calendario mesoamericano y por eso también el tianquiztli, los días del mercado que se efectuaban cada cinco día para no perder la cuenta.

Si alargamos un día cada año o aumentamos un día cada cuatro años estamos alterando la cuenta sagrada de los años y del tonalpohualli.

Al tener el año prehispánico una duración de 365 días por lo anterior expuesto no puede existir un inicio de año fijo dentro de un esquema juliano-gregoriano a menos que se altere la secuencia sagrada del tonalpohualli y eso sería muy triste para la memoria de los seres que tanto lucharon para que nuestro calendario siguiera vivo y con la secuencia correcta.

Si atendemos a lo anterior el año nuevo no comienza el 11 de marzo, ni el 12 de febrero ni en ningún día fijo, este año mexicano se va moviendo hacia atrás en el calendario moderno y así este año que es el 8-pedernal ya empezó el 23 de octubre del 2019 y se irá moviendo hacia atrás conforme pasen los años en grupos de cuatro.

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El año 8-pedernal inicio en un día 6 pedernal el 23 de octubre del 2019

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Este es el símbolo del año 8 pedernal que cayó  a ochenta días del inicio del año, se le llama marcador del año. Este marcador sucedió para este 2020 el día 11 de enero. Debe quedar claro que el inicio del año no es lo mismo que el cargador del año.

Todo esto y más pueden descubrir si adquieres mi libro: 1508, LOS FUEGOS DEL TIEMPO

¡Saludos amigos!.

 





La veintena prehispánica

12 01 2010

1

Cipactli. El cocodrilo.

Cipactli, códice Borgia

Cipactli es el vocablo nahuatl para designar a aquella especie de reptiles que gusta de vivir en las zonas húmedas. Los mayas lo llamaron Imix.

El cocodrilo existe en prácticamente todos los continentes del planeta prefiriendo las latitudes tropicales.

Los pueblos mesoamericanos lo escogieron para representar al primer día de la veintena del calendario prehispánico llamado tonalpohualli.

La etimología de Cipactli equivale a decir el primer animal en la tierra, por eso es el símbolo primigenio de la tierra, como elemento y como planeta. Para los antiguos mexicanos los seres humanos estaban parados metafóricamente encima de un gran cocodrilo.

Llama la atención que se escogiera a este animal como el primer símbolo del calendario, pues es una especie que ha vivido desde la era de los dinosaurios. Isaac Asimov sugirió y propuso, en relación al nombre de los dinosaurios, que estos fueran llamados Dino cocodrilos, pues los cocodrilos están mas emparentados con esos gigantes que con los saurios o lagartos.

También no deja de sorprender el hecho de que los antiguos egipcios tenían a los cocodrilos como un animal sagrado a tal punto que, al igual que a las personas, era embalsamado. El parecido de la palabra egipcia sobek o sabak con la palabra nahuatl cipak, es un elemento que sugiere que las culturas mesoamericanas estuvieron comunicadas, con las culturas del Mediterraneo, en un lejano pasado anterior a la llegada de Colón a tierras americanas.

2

Ehecatl. El viento

Ehecatl, códice Borgia

Ehecatl, códice Borgia

Este vocablo nahuatl se utiliza para designar al viento.

El viento es el segundo día de la veintena de los días del calendario mesoamericano. Es el símbolo de la vida, el aliento de vida, el aire en movimiento, que dentro de nuestro organismo, le proporciona el oxigeno vital.

Si el viento era la vida entonces Quetzalcoatl fue la personificación de este elemento. En los códices al viento se le representaba con la cabeza de este héroe cultural, ataviado con su característico gorro cónico semejante al gorro utilizado por los sacerdotes del cercano y lejano oriente. En la ciudad de México Tenochtitlan tenia su templo cónico, una especie de pirámide circular. Desde este templo era visible el templo de Tlaloc y de Huitzilopochtli. La piramide circular de la zona arqueológica de Cuicuilco al parecer era el templo macro de Ehecatl que al horizonte podía ver al Popocatepetl, el volcán que humea, representación de Tlaloc.

Variados símbolos estuvieron asociados a Ehecatl como por ejemplo: el caracol, la greca escalonada y  la espiral.

En el estado de México se localiza su cerro llamado Ecatepec, nombre de uno de los municipios de aquel estado. El viento es un elemento bienhechor pero como todos los elementos tiene su parte maléfica y puede causar enfermedades, como aquella asociada al mal del viento o “aire”. Los chamanes de México saben curar esta enfermedad.

Este símbolo fue quien representó a una de las grandes eras cosmogónicas y quizá a la primera de ellas, llamada el sol de viento. En el calendario azteca o piedra del sol se le localiza en la parte superior izquierda del anillo central, en una de las aspas del símbolo del movimiento.

3

Calli, la casa

Calli, códice Borgia

Calli, códice Borgia

El nombre nahuatl para el tercer símbolo del calendario era la casa:

calli.

La casa era el recinto físico en donde se desarrollaba alguna actividad humana. No hay que confundir este término con el hogar pues este tiene su propio vocablo: chantli.

Es así como se pueden formar las siguientes palabras con la casa:

Calpulli, conjunto de casas unidas en una comunidad, lo que hoy es un barrio, la unidad orgánica de una comunidad.

xochicalco, el lugar de la casa de las flores.

teocalli, la casa o recinto de los dioses.

Caltonco, hoy caltongo, lugar de casuchas.

Coacalco, lugar de la casa de la serpiente.

Caltzontzin, era el gobernante de un conjunto de 400 calpulli.

La casa era un día calendárico y a su ves el símbolo de uno de los cuatro años con los que se designaban a las 52 combinaciones para los años llamados xiuhmolpilli.

En el códice mendocino se puede ver que el año 2 casa fue cuando se fundó la ciudad de México Tenochtitlán .

El singular diseño para la casa es muy parecido a los diseños que para las mismas tenían los pueblos antiguos de Tailandia. En el museo de las culturas de la ciudad de México pueden observarse estos diseños.

4

Cuetzpalli, la lagartija

Cuetzpalli, códice Borgia

Cuetzpalli, códice Borgia

Era el símbolo del cuarto día del calendario. Los mayas optaron por el maíz. La lagartija era símbolo de virilidad. Si vemos a estos animalitos desde arriba veremos que extiende sus cuatro patas hacia los cuatro puntos cardinales. Es probable que por esa razón se le haya escogido como el cuarto símbolo. Además suele calentarse al sol por lo que esta asociado a esta estrella, denominada como el nahui ollin,

cuatro-movimientos del sol, los cuatro puntos extremos por donde el sol surge y se oculta en un año. Los cuatro puntos son los solsticios vistos al amanecer y al atardecer.

5

Coatl. La serpiente.

Coatl, códice Borgia

Coatl, códice Borgia

La serpiente, coatl en nahuatl, era el quinto símbolo de la veintena del tonalpohualli.

Sostengo que se escogió a este animal porque representa al inicio del segundo periodo de un ciclo sinódico venusino, de 584 días, si se parte del símbolo inicial de la veintena: el cocodrilo. El segundo periodo sinódico de Venus es metafóricamente el periodo gemelo.

El planeta Venus tiene la particularidad de poder verse al amanecer o al atardecer según el momento o disposición orbital con el planeta tierra. Es el lucero matutino o vespertino. En el 2010 vamos a tener la oportunidad de observar la última alineación inferior venusina, antes del paso de Venus por el disco solar, en los días posteriores al 2 de noviembre. El paso de Venus por el disco solar se registrará el 6 de junio del 2012 al amanecer.

La alineación del 2 de noviembre la podremos observar unos minutos antes del amanecer hacia el horizonte oriental y será mejor observada días después a esta fecha, pues la poderosa luz del sol evita que se vislumbre este planeta, al momento de su alineación.

De la palabra coatl se deriva la palabra castellanizada cuate, que significa amigo o gemelo. En Xochimilco es muy común hablar de los gemelos con la palabra “cuate” y a la vez para designar a un amigo, muy amigo o “cuata” para una amiga.

En la tradición judeo-cristiana la serpiente no goza de buena fama pues desde el génesis bíblico se le asocia al mal. Sin embargo, paradójicamente, también se le relaciona con la sabiduría.

La serpiente en el México prehispánico estaba asociada a Quetzalcoatl, el héroe cultural de América y en consecuencia a las bondades de su sabiduría. Quetzalcoatl significa la serpiente con alas preciosas, la serpiente voladora, una especie de dragón o la serpiente preciosa que se alza por los aires. Su imagen la podemos observar en el calendario azteca. En esta majestuosa pieza arqueológica se localiza rodeando este monolito. Dos grandes serpientes con símbolos de alas se tocan frente a frente y cola a cola.

6

Miquiztli, la muerte.

Miquiztli, códice Borgia

Miquiztli, códice Borgia

La muerte o “el morir” es el sexto símbolo de la veintena prehispánica. Las personificaciones mitológicas de este día son Mictlancihuatl y Mictlantecuhtli.

Cihuatl significa mujer y tecuhtli hombre, Mictlan es lugar o región de los muertos, el panteón.

Entonces Mictlancihuatl es la mujer o señora de la región de los muertos y Mictlantecuhtli es el hombre o señor de la región de los muertos.

Todavía en Xochimilco algunos abuelos solían usar la palabra Mictlancihuatl para referirse a la señora de los muertos o la muerte. La Mictlancihuatl tiene su representación en el volcán Iztaccihuatl. Este volcán se traduce como la mujer blanca asociada a la imagen de la muerte. A esta montaña también se le denomina la mujer dormida y es porque el verbo dormir, “temikiztli” en nahuatl, esta asociado semántica y fonéticamente al acto de morir: mikiztli.

En mi opinión la Iztaccihuatl es, ni mas ni menos, la sincrética llorona tan llevada y cantada en las celebraciones de los días de muertos, el 2 de noviembre. Este volcán visto desde las tranquilas aguas de las chinampas de Xochimilco parece estar flotando y de ahí su metáfora mágica de poseer poderes sobrenaturales.

En la época prehispánica la muerte tenía 40 días para recordarse y era en las veintenas intermedias de mihcailhuituntli y mihcailhuitl, 20 días para los muertos pequeños y 20 para los grandes. Ahora solo se les celebran un día para cada uno de ellos, el 31 de octubre y el 1 de noviembre.

7

 Mazatl, el venado.

Mazatl, códice Borgia

Mazatl, códice Borgia

El venado fue el séptimo día de la veintena. Este animalito fue muy venerado en la antigüedad y se le asoció al Sol. En algunos códices se le observa cargando a este astro en sus espaldas. El día de las mulitas, muy celebrado en el centro de México debe estar asociado a este animalito. Es una festividad sincrética y el venado, cargador del sol se transformó en mulita. La fiesta caía en los alrededores del solsticio de verano durante el siglo XVI. El Sol visto desde el Xochitepec en Xochimilco surge por las laderas de Tlamacas, que en nahuatl significa “la región del cargador”.

Si en estas fechas se adornan a los niños con ropas indígenas es porque en las leyendas y mitos huicholes se considera que el niño Sol fue quien con su poder ayudo a los seres humanos a desarrollar su cultura. Actualmente a inicios de Junio los Huicholes celebran significativos rituales al niño Sol.

Los huicholes y algunos pueblos del norte de México ven en las huellas del venado la presencia del Jícuri o Peyote. Pueblos como estos son grandes caminantes y necesitan de este alucinógeno para soportar las duras caminatas, además de proporcionarles la capacidad de hablar con la naturaleza de manera ritual y sagrada.

Mazatlán, en Sinaloa significa el lugar de los venados. Por su parte en Oaxaca el venado hace su presencia en el cerro y la región que lleva su nombre: Mazatepec, sus habitantes son llamados mazatecos y poseen un idioma propio llamado igualmente: mazateco. La legendaria María Sabina procedía de esta región.

¿No se les hace curiosa la relación que en los pueblos americanos se hace del venado como un símbolo solar y la imagen de Santa Claus, arrastrado por sendos “venados” en una fecha eminentemente solar?

8

Tuchtli, el conejo

Tuchtli, códice Borgia

Tuchtli, códice Borgia

El conejo es el octavo símbolo de la veintena prehispánica. El conejo estuvo asociado a la luna. En algunos códices se le observa cargándola y en otros como la figura que se dibuja dentro de en luna llena.

La luna fue muy bien estudiada por los sabios tonalpohuahquetl. Sabían a la perfección su ciclo sinódico y sideral. Con estos datos podían predecir eclipses de sol y de luna. Lugares como Tuxtla, Tuxpan, Tuchtepec, Tuxtepec, están relacionadas a la denominación del conejo. En Tepoztlan, región del estado de Morelos, el conejo fue elevado al rango de la deidad ome tochtli, numen del pulque.

En el calendario prehispánico el conejo era, a la ves del símbolo de un día, símbolo de un año.

9

Atl, el agua

Atl, códice Borgia

Atl, códice Borgia

Era el noveno símbolo del calendario y su deidad fue Chalchiuhtlicue, la de las faldas de chalchihuites, piedras preciosas, color turquesa, las pulidas piedras de los ríos, las faldas azules también son una bella metáfora de las aguas de los ríos. Por eso esta deidad representaba al agua depositada en la superficie terrestre. En contraparte, su pareja era Tlaloc, deidad del agua de los cielos presente en forma de nubes o en las altas montañas en forma de hielo o nieve.

Al parecer la palabra de origen griego Atlántico, (A-tlan-tic-co) este asociada a la palabra nahuatl atl y es muy probable pues Atlan significa abundancia de agua y la terminación co lugar. Así mismo si conocemos que las terminaciones tic en nahuatl determinan a los adjetivos podemos suponer que atlantic signifique anegado en grado sumo, abundancia de agua en calidad de adjetivo. Por lo tanto Atlántico significa literalmente el lugar anegado, por extensión un océano.

Los seres del Mediterráneo seguramente compartían un mismo idioma con los habitantes mesoamericanos del periodo clásico de los griegos y seguramente haya sido un tipo de protonahuatl.

10

Itzcuintli, el perro.

Itzcuintli, códice Borgia

Itzcuintli, códice Borgia

El perro fue el décimo símbolo del calendario. Este perro carece de pelo porque, según las leyendas, fue arrojado al fuego. La temperatura de este perro es magnifica para que algunas personas, no solo lo adopten como mascotas sino que, les ayude a calmar los dolores de las reumas.

El perro como en muchas otras culturas antiguas era considerado un ejemplar acompañante del ser humano en la vida y en la muerte. Al morir una persona, el perro sabía acompañar a los difuntos a cruzar los nueve ríos para llegar al Mictlan. La gente mayor de Xochimilco cuenta, que si una persona se frota los ojos con las lagañas o chinguiñas de los perros, se puede acceder a tener visiones del inframundo.

Itzcuintli es la palabra nahuatl de la que se derivo la voz “escuincle” para designar a los niños de manera peyorativa.

El día 9-perro o chicnahui itzcuintli era el día dedicado a Chantico, la patrona de Xochimilco, la diosa del fuego del hogar. Era una deidad que estuvo asociada al planeta Venus y a los ciclos de 52 años.

En Chiapas aun se conserva el nombre de un lugar dedicado al perro llamado Itzcuintla.

11

Uzumactli, el mono

Uzumactli, códice Borgia

Uzumactli, códice Borgia

Este animalito era el onceavo de la veintena. Un enorme río del sureste mexicano lleva su nombre Usumacinta, río de monos, nace en Guatemala y desemboca en Tabasco.

El mono era el símbolo de la música y de la alegría. El emperador Moctezuma lleva su nombre Motecuhuzumatzin.

En la leyenda de los soles cosmogónicos se cuenta que la humanidad, fabricada de madera de colorín por los dioses, fue trasformada en monos. Solo cuando las personas fueron hechas de maíz surgió el ser humano como lo conocemos. Esta leyenda metafóricamente antecede a la teoría evolucionista de Darwin pues el paso de mono a hombre se dio como consecuencia del conocimiento de la agricultura. Algunos monos decidieron seguir viviendo en los árboles y vivir de sus frutos y otros prefirieron cultivar sus alimentos y en este caso del maíz como el principal de ellos.

12

Malinalli, fibra de maguey.

Malinalli, códice Borgia

Malinalli, códice Borgia

Malinalli es el símbolo doceavo de la veintena calendárica. Se le conoce a este símbolo con el nombre de hierba torcida o torcedura de un lazo. La novedosa traducción que hago a este símbolo se basa en el hecho de que el símbolo representado en los códices esta formado por lo general por una mandíbula inferior de un ser humano al cual le surgen unas ciertas hojas largas de un vegetal. En mi humilde opinión creo que es la primera vez que al símbolo malinalli se le menciona como a la fibra de maguey. Vegetal en su estado seco o muerto, por eso la mandíbula con sus hojas largas torcidas.

En algunos mitos se cuenta que Quetzalcoatl hace resurgir al maguey con su sabiduría.

El maguey en su forma viviente se le llama metl sin embargo este no es el nombre con el que aparece en la veintena, ¿porqué? , en mi opinión es porque el maguey también tenía una gran utilidad después de estar vivo. Cuando se secan sus pencas surgen las fibras con las que se fabrica el mecate. Aunque estas fibras pueden extraerse de las pencas verdes. El mecate, mecatl en nahuatl, es el lazo o cordón que se usa como tendedero para colgar la ropa húmeda acabada de lavar. Las fibras del maguey también sirven para tejer costales y tapetes de un acabado un tanto burdo pero prácticos.

La deidad Malinalli llevaba un cordel de este material colgando en las manos. Si a malinalli se le traduce como hierba torcida es porque el lazo se fabrica torciendo las fibras del maguey. En algunos textos del siglo XVI se le menciona con el nombre de “cierta hierba” porque no conocían a que hierba se referían nuestros antiguos mexicanos.

En el calendario azteca o piedra del Sol, la contraparte o símbolo opuesto de malinalli es ehecatl, representante de Quetzalcoatl, metafóricamente su compañero sentimental. Malinalli es Mayahuel, el numen del maguey y Malinalxuchitl, la flor de malinalli  es una advocación de esta misma deidad. Esta dibujada con el símbolo genérico de la flor, la misma que representa a las flores de la toponimia de Xochimilco. La flor del maguey era en ese sentido la flor de flores por su gran tamaño al surgir del maguey maduro. Mayahuel es sacrificada al cortarla la larga flor de esta especie, para poder extraer la sabia embriagante, la bebida ritual por antonomasia de los mexicanos: el pulque. En consecuencia Mayahuel se transforma en Malinalli.

En un mito prehispánico se dice que Quetzalcoatl es embriagado con pulque y engañado por el amor de una bella mujer, razón por la cual sintiéndose avergonzado decide abandonar Tula y dirigirse hacia Coatzacoalcos o mejor dicho “Quetzalcoatlco

Por eso cuando llega Hernán Cortés es presentado, por los confundidos mexicanos, con una bella mujer indígena llamada Mallinaltzin o mejor conocida como la Malinche, creyendo que este hombre del mediterráneo era el mismísimo  Quetzalcoatl.

Más adelante se analizará las asociaciones de ésta deidad con la sincrética Virgen de Guadalupe, imagen mítica elaborada en una superficie tejida de fibra del maguey: el ayate de Juan Diego.

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Extrayendo la fibra del maguey

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Magueyes de donde se obtiene la fibra

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Malinalli, fibra de maguey

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Acatl, planta de maiz y carrizo .

Acatl, códice Borgia

Acatl, códice Borgia

El carrizo es el treceavo símbolo del calendario prehispánico. Originalmente el símbolo colocado en la treceava posición debió haber sido el maíz. El investigador Enrique Florescano así lo refiere y documenta esta hipótesis en su libro “el mito de Quetzalcoatl”.

El carrizo es una planta que por su parecido con el bambú también se le llama falso bambú, era uno de los símbolos esotéricos de Quetzalcoatl y en particular a ce-acatl, uno carrizo, combinación calendárica del tonalpohualli que iniciaba el segundo periodo de 52 días. Ce acatl, día y año en el que nace y muere Quetzalcoatl, con la promesa de que regresaría.

En Xochimilco se le conoce al carrizo también con el nombre de otate, otlatl en nahuatl. En los escritos del siglo XVI también se refiere a este símbolo con el nombre de caña. Llama la atención que en toda Mesoamérica el término caña se refirió mas al tallo del maíz que al carrizo y posteriormente a la planta de donde se extrae el azúcar, la caña de azúcar. Sin embargo esta última fue traída de África para su cultivo en América durante la época colonial. Hasta hace algunos años todavía era posible ver que en algunas regiones, dedicadas al cultivo del maíz, se vendieran las cañas dulces de cierta especie de esta planta, el tallo tenía una coloración morada y por la zona de Topilejo se vendían a las orillas de la carretera, era una caña para masticar y degustar, no era para producir elote o maíz. Topilejo, vocablo nahuatl deformado, estaba asociado al lugar de los topiles o jefes guardianes. Topilejo es una región aledaña al estado de Morelos, lugar en donde se cree que nació Quetzalcoatl. Topil significa nuestro pequeño y era una denominación también para designar al bastón de mando de los líderes de un pueblo. Quetzalcoatl portaba su topilli. Por eso considero que la denominación ce- acatl para Quetzalcoatl podría traducirse como uno-maiz. Quetzalcoatl transformado en la planta del maíz. El guarismo uno que en nahuatl se dice: centli, también puede estar asociado, por una variación fonética, al vocablo para designar al grano de maiz o cintli.

Sincréticamente la combinación uno-carrizo está asociada al día 2 de febrero, el día de la candelaria, el día de los tamales hechos de maíz. En este día en Xochimilco se bendicen las semillas de maíz que han de sembrarse para la cosecha anual. Se venera al niño dios en la forma del Niñopa, que cambia de jefe guardián o mayordomo, el niño Quetzalcoatl, Topiltzin, nuestro pequeñito, nuestro guía y guardian.

Si consideramos el inicio de un tonalpohualli en la combinación 1-cocodrilo, en el 12 de diciembre, día de la virgen de Guadalupe, llegaremos al 2 de febrero a la combinación 1-acatl, uno-planta de maíz o si se prefiere uno-carrizo.

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Ocelotl, el jaguar

Ocelotl, códice Borgia

Ocelotl, códice Borgia

El jaguar era el decimocuarto símbolo de la veintena prehispánica, era la representación de la noche ya que las manchas del jaguar representaban las estrellas  y fue una designación para uno de los cinco soles cosmogónicos. Ocelotl es el vocablo nahuatl para este felino y existe una población en México dedicada a este animal Ocelotlan, región de jaguares. En algunas zonas del sur de México se le llama también el tecuani y de ahí que Tehuantepec, deformación lingúistica de Tehuantepec, sea traducido como el cerro o la montaña del jaguar. En la rueda calendárica zodiacal, el jaguar tiene al símbolo de la lagartija como oponente debido a que este último animalito es débil.  El jaguar entonces es la representación de la energía física por antonomasia.

Cuando el jaguar ruge en las selvas semeja el trueno que precede a la tormenta y por tal motivo se le asoció con Tlaloc la deidad de la lluvia representada con colmillos de jaguar. Un simbolismo semejante a la deidad sudamericana de la cultura de Chavin de Huantar, contemporánea de los olmecas, en donde se han encontrado piezas esculturales llamadas cabezas clava, representaciones de la deidad de la lluvia. Por eso no es errónea la denominación que se le dio en su momento a la escultura del Chac Mool, la deidad maya de la lluvia, cuyo significado es jaguar.

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Cuauhtli , el águila

Cuauhtli, códice Borgia

El águila fue el símbolo décimo quinto de la veintena prehispánica. Este majestuoso animal es el rey de los cielos, domina el vuelo y su vista incomparable hace de él un excelente representante del sol.

Cuando el águila descendía en su vuelo semejaba al sol en su ocaso, el atardecer. En lengua nahuatl esta representación corresponde al vocablo de Cuauhtémoc, el águila que desciende.

En el escudo nacional el águila representa al sol en su posición cenital. Este símbolo tiene como su oponente, en la rueda zodiacal vigesimal, a la serpiente y bajo una óptica naturalista  se observa las  oposiciones en cuanto a sus relaciones de fuerza; el águila devora a las serpientes. De manera que el águila y la serpiente representan  una paradójica dualidad, dos animales unidos por una trágica realidad.

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Cuscacuauhtli, el cóndor, el águila de collar

Cuscacuauhtli, códice Borgia

Cuscacuauhtli, códice Borgia

El rey de los buitres es en definitiva el cóndor, en nahuatl el águila de collar, porque esta gran ave posee un collar de fino plumaje alrededor de su cuello. Cusca es collar y cuauhtli es águila. Es notable la coincidencia de la palabra nahuatl Cusca con la palabra quechua Cusco, región montañosa de los Andes Peruanos y sitio en donde se ubicó la sede del Tahuantinsuyo, del imperio Inca.

En cierto sentido hay cierta correspondencia pues Cusco representa el centro de los cuatro rumbos, se pondría decir que es el collar de donde surgen las cuatro coordenadas.

A mi parecer, no es gratuita la relación que se hace en el escudo de la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, de dos aves características de América, el águila y el cóndor, estampadas en el diseño de este emblema universitario. Su paralelismo con la Universidad Andina de San Carlos se asocia con el momento en la cual estas dos instituciones fueron creadas. A decir de los Peruanos, la Universidad de San Carlos fue la primera en América.

Los antiguos creían que el cóndor moraba entre los muertos y entre los sueños de los vivos. En el códice Borgia se le ha emparentado con el guajolote, debido quizá a que este animal estaba decorado con un chalchihuitl alrededor de su cuello, su collar de piedras preciosas.

En la cultura Persa este animal es de suma importancia pues al parecer es la fuente del símbolo del Aura Mazda, símbolo de Zoroastro o Zaratustra. Este símbolo esta constituido por dos grandes alas de un ave mayor que en el centro tiene un gran collar.

En la cultura Egipcia también aparece este símbolo, debido a la presencia Persa en esta región africana.

Sabemos que actualmente el cóndor es un habitante de la región andina sudamericana, pero entonces ¿porque aparece el mismo animal simbólico entre los Persas? Quizá la respuesta este en la posibilidad de que estos antiguos pueblos, el inca o Aymara y el Persa, en algún punto de la historia pasada estuvieron en contacto directo.

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Ollin o si se desea Ullin, el movimiento

Ollin, códice Borgia

Ollin, códice Borgia

Fue el símbolo  décimo séptimo de la veintena del tonalpohualli y del calendario agrícola. Representa el movimiento del sol. Su símbolo opuesto es el venado, animal que en algunos códices se muestra cargando al astro rey. Es el venado dorado que equivale en términos metafóricos al sol.

Lingüísticamente llama la atención la semejanza entre el vocablo nahuatl moollin que quiere decir se mueve y la palabra castellana molino, que al igual que la primera se refiere al movimiento de algo que se mueve. La palabra nahuatl mulcaxitl esta asociada a la expresión “se mueve” pues esta maquina ancestral, el molcajete, se mueve por la acción de la fuerza de la mano, con un texolotl, para moler un sin fin de vegetales que sirven para preparar las salsas y el famoso mole que en esa antigüedad se molía con este objeto de piedra. Esta es me parece la razón de la supervivencia de este adminículo.

Mas aún de llamar la atención es la semejanza del vocablo ollin con el inicio de la palabra griega Olimpiada que contiene en su inicio el sonido de ollin y que fonéticamente equivale a olím. la Olimpiada se celebraba cada cuatro años y en Mesoamérica el símbolo del 4 -movimiento, nahui ollin, tiene el mismo concepto astronómico pues cada cuatro anos se debía aumentar a un día el calendario agrícola para recuperar la misma posición del sol en el horizonte, un mecanismo que trataba de obtener la exactitud del año trópico.
La palabra tlazolli que contiene a la sílaba olli era un alimento sagrado de los antiguos mexicanos, en diminutivo esta palabra significa amorcito tlazoltzin y tlazolteotl era la deidad del amor.
El juego de pelota estuvo asociado a este símbolo y se llamaba ullama.
El pueblo en movimiento olmecatl fue la cultura madre de los mesoamericanos y el pueblo tolteca posterior a ellos parece  estar asociado a ellos pues si analizamos la palabra tolteca esta significa nuestra gente en movimiento. Tule se ha traducido como una planta acuática muy prolífica de ciertos lagos de México pero también puede ser un vocablo compuesto por to y ulli de manera que formo la palabra tullí, tu significa nuestro y ulli movimiento. En conjunto la palabra Tolteca podría traducirse como la nuestro pueblo en movimiento o nuestra gente en movimiento.

El símbolo ollin fue el último de los soles cosmogónicos que vivieron los antiguos mexicanos llamado nahui ollin y su representación mas detallada se encuentra en la piedra del sol, lo constituye el rostro de tonatiuh y sus cuatro aspas como de un molino en donde se colocaron cuatro soles cosmogónicos haciendo un total de cinco de ellos. El quinto Sol era el de movimiento y se decía que la humanidad perecería por efecto de los terremotos.

El símbolo ollin estuvo evidentemente asociado al Sol pero también a los movimientos de tierra.

Con el desarrollo de la tecnología moderna, todo parece indicar que hay una relación entre el astro Rey y los terremotos, pues  al parecer las explosiones solares, también llamadas fulguraciones Carrington, muy probablemente muevan el núcleo de la tierra y este a su ves comprometa a la corteza terrestre provocando algunas fracturas y con ellas los terremotos. Si esto se va verificando en las investigaciones, al respecto de los efectos de las manchas solares y de las explosiones solares, resultaría impresionante el grado de conocimiento que los pueblos mesoamericanos tuvieron acerca de los efectos de la actividad solar sobre la tierra.

El doctor Atl, seudónimo de Gerardo Murilo, pintor mexicano de inicios del siglo XX nombró a su esposa y bella musa con el apelativo de Nahui ollin .
Hoy en día existe una población que recuerda a este sol cosmogónico y se localiza en el estado de Veracruz, se llama Naolinco cuyo significado es: en el sitio del nahui ollin.

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Tecpatl, el pedernal

Tecpatl, códice Borgia

Tecpatl, códice Borgia

El pedernal fue el décimo octavo símbolo de la veintena prehispánica. Su diseño es un cuchillo o navaja hecha de piedra. Pareciera que este diseño esta formado por el área de intersección entre dos círculos. Considero que el pedernal es el símbolo del eclipse solar, tonatiuhcuallo en nahuatl, causado por la interposición de la Luna entre la tierra y el Sol.

En un eclipse anular de Sol es muy claro observar como el astro Rey esta mutilado por una porción de su disco. La porción mutilada es un tecpatl. Asimismo durante un eclipse total de Sol se puede ver como este pedernal se va ensanchando hasta cubrir la totalidad del Sol.

Dentro del anillo de los veinte días calendáricos el conejo esta opuesto al pedernal y simboliza a la Luna. El conejo represente a la luna llena y el pedernal a la luna nueva. La oquedad que se realiza al centro del maguey, para extraer su savia llamada agua miel y con la que se fabrica el pulque, semeja una olla que se representó en los códices como la olla de la luna. Cuando esta llena de su blanquecina savia esta en su fase de luna llena. En la mitología el conejo se toma aquella agua y se emborracha dejando la olla vacía, la luna nueva, solo queda una piedra, el tecpatl, en su interior, la piedra que cubre la oquedad del maguey, para proteger al líquido ritual de las lluvias y el polvo.

El proceso de extraer aguamiel del maguey es repetitivo, la oquedad se llena al cabo de algunos días y se le extrae el líquido dejándolo vacío hasta que se vuelva a llenar para repetir el proceso. La operación semeja los procesos de luna llena y luna nueva.

El pedernal estuvo asociado a la Luna y todavía hasta nuestros días queda en la memoria de los pueblos indígenas el mito de cuidar a las mujeres embarazadas de un eclipse. Si ellas no se protegen con un pedernal, navaja o tijeras, el  hijo en el vientre podría nacer con el labio leporino. Este labio recuerda la forma de la boca de los  conejos y ellos estuvieron asociados a la luna. El conejo, visible en la fase de plenitud de este satélite, fue dibujado en algunos códices cargando a la Luna.

En la mitología de la India es exactamente igual esta imagen y no solo la del conejo sino también la del venado que carga al Sol. Cosa curiosa resulta el saber que también los chinos ven en la cara de la luna un conejo.

El pedernal formó parte de las simbologías para los años prehispánicos. El primer año era la casa, el segundo el conejo, el tercero el carrizo y el cuarto el pedernal.

El pedernal forma parte del emblema nacional y en su escudo aparece como la piedra de donde surge el nopal pues en un año ce tecpatl, uno pedernal, se inicio la fundación de México Tenochtitlan, fue el año cuando se colocó la primera piedra. Por eso el rito, de colocar la primera piedra cuando se inicia una construcción, sigue vivo entre los mexicanos.

El pueblo Chichimeca y Purepecha veneraba una gran piedra, un monolito natural llamado actualmente: Peña de Bernal, localizado en el estado de Querétaro.

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Quiahuitl, la lluvia

Quiahuitl, códice Borgia

Quiahuitl, códice Borgia

En nahuatl el tiempo se dice cahuitl un vocablo muy parecido para el que se designa a la lluvia: quiahuitl.

La semejanza fonética es interesante y puede remitirnos a que en un pasado los dos significados, tiempo y lluvia, tuvieran los mismos fonemas. Hoy en día se dice “el estado del tiempo” para designar al estado del clima el cual siempre se asocia a la lluvia o a la falta de ella. Tiempo meteorológico y tiempo cronológico van de la mano.

Si analizamos la palabra quiahuitl la podemos separar en tres partes: qui-a huitl, su significado será “¡que llueva! Un mandato que pide lluvia, ¡Que llueva, que llueva! Qui: es la palabra que ordena y a-huitl: el agua del cielo.  A es agua y huitl una contracción de la palabra ilhuicatl, cielo. Quiahuitl entonces vendría a ser también el “pedimento de agua de lluvia”, un ritual que, hasta hace algunos años, se llevó a cabo en Xochimilco después de una larga sequía que recuerdan algunas personas adultas de esta región. En el norte de México es común el uso de la palabra agüitar para significar un estado depresivo. Se dice: ¡no se agüite!. Esta expresión puede provenir de ahuitl de origen nahuatl. Se podría decir que por extensión es una metáfora de la lluvia el agütarse, llorar, agua del cielo.

Asimismo desde otra vertiente semántica huitl podría provenir de una contracción de la palabra ilhuitl, palabra nahuatl que significa fiesta, de manera que ilhuitl también puede ser “la fiesta del agua”: la lluvia.

Cri cri, el grillito cantor, en su canción “el chorrito” es muy elocuente al usar esta figura festiva de la lluvia: “llueve, llueve, ¡huy! como llueve, ¡huy! las gotitas cuando llueve…”  Los mexicanos festejaban la lluvia y por eso su calendario, estuvo asociado al ciclo de este fenómeno natural, tan necesario para la sobrevivencia humana. La primera veintena del calendario agrícola estaba dedicado precisamente al agua de la lluvia bajo el nombre de Atlacahualo, lo dejado por el agua y las veintenas dedicadas a los cerros tepeilhuitl y tepeilhuituntli eran tiempos para festejar a la deidad de la lluvia: Tlaloc, la bebida de la tierra, traducción etimológica de este vocablo. En los cerros y en las altas montañas se adoraba a este numen del tiempo. El gran Tlaloc era el Popocatepetl, el volcán emblemático del Valle de México y a este volcán estuvo dedicado uno de los cinco soles cosmogónicos: El Sol de Lluvia, la lluvia de fuego.

La asociación de la lluvia con los volcanes se debe a que estas montañas emiten vapor de agua y forman nubes que se incorporan a las que provienen de las aguas que se evaporan de ríos, lagos y mares. Los volcanes por lo tanto son fábricas de nubes. Por eso se les pedía a los cerros y en específico al Popocatepetl que lloviera en épocas de sequía.

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Xuchitl, la flor

Xuchitl, códice Borgia

Xuchitl, códice Borgia

La flor fue el último de los símbolos de la veintena prehispánica. Esta colocada en el sitio número veinte y por esta razón el cempaxuchitl, o cempohualxuchitl, tiene un enorme significado calendárico pues la etimología de esta flor representa a la flor vigesimal.

Uno de los diseños de este símbolo estuvo basado en la flor del perrito. En el apartado dedicado a la toponimia de  Xochimilco de este mismo Blog se puede leer el análisis que hago para sustentar dicha hipótesis.

La flor era el símbolo sintético del tonalpohualli. Un diseño cruciforme de la flor representa a la serie de los 260 días en su totalidad. Los mayas utilizaron este símbolo para representar al guarismo cero, antes de la invención de esta herramienta matemática realizada en las culturas de la India.

La región mesoamericana representativa de este símbolo es Xochimilco. Xochimilco es el lugar de las milpas de flores y no solo eso sino también el lugar en donde se computaba el tonalpohualli. Desde su cerro llamado Xochitepec, el cerro de la flor, se podía ver al Sol surgir por el horizonte oriental y así estructurar un calendario de horizonte.

El maestro arqueoastrónomo Rafael Zimbrón, notó que durante el solsticio de invierno, el sol surgía por la punta del volcán Popocatepetl si se tomaba como punto de observación al Xochitepec.

A partir de este momento y de esta posición es posible detectar el momento y el sitio en el que el Sol recorre 260 días y esa posición la registré un 7 de septiembre cuando el Sol surgía del cerro papayo. Este cerro debió haberse llamado Papallo, la mariposa, insecto asociado a la flor.

En la mitología Xochiquetzalli, la flor alada o la flor preciosa es una mariposa. Su dualidad era Xochipilli, el príncipe de las flores.

El recorrido del Sol a partir del solsticio de invierno hasta la concreción de los 260 días recuerda dos fechas importantes para la religiosidad de los mexicanos pues si nos vamos hacia el siglo XVI, sucede que esta secuencia se computaba desde el 12 de diciembre hasta el 28 de agosto. Durante el proceso del sincretismo religioso estas fechas quedaron enmarcadas como la festividad a la virgen de Guadalupe y la realizada a San Agustín. Las dos festividades están enmarcadas por las mas grandes peregrinaciones que se realizan en Xochimilco.

Los mayas tenian al símbolo 4-flor como el final de una serie de 260 días y de una larguísima secuencia de 1872000 días.  El 21 de diciembre del 2012 concluirá esa secuencia y al amanecer habrá de dar término el día 4-flor, iniciando una nueva serie del mismo número de días.

Si queremos seguir la secuencia de estos últimos días de la serie maya les recomiendo ver en este blog el tonalpohualli completo llamado tzolkin para los mayas. El 15 de febrero del 2005 da inicio una serie de 260 días, 1040 días antes de iniciar la nueva era.