La última de las batallas. 13 de agosto de 1521.

5 08 2021

Los aztecas estaban cerca de llegar al día 1 serpiente del año 3-casa, en el calendario de los recién llegados sería la madrugada del martes 13 de agosto de 1521. Desde que llegó el Sr. Hernán Cortés y se saludó con Moctezuma Xocoyotzin se veía que venían tiempos difíciles, tiempos de guerra.

El encuentro de Cortés con Moctezuma, 8 de noviembre de 1519, día 8-viento

La mala noticia de la matanza de Cholula ocurrida a mediados de octubre de 1519 era un mal presagio para los aztecas. Durante el encuentro de Cortés con Moctezuma el 8 de noviembre de 1519, día 8 viento en el cómputo azteca, la situación era muy clara, los españoles venían por todo y principalmente por el metal amarillo, el oro.

La matanza de Cholula

Nunca se sabrá si Moctezuma escondía un gran tesoro, pero esa idea, que pululaba en las mentes de los españoles, hizo que después de muerto el monarca se fueran sobre su sucesor: Cuauhtémoc. Los españoles lo llevaron de aquí para allá para que les dijera en donde estaba el mentado tesoro pero nada de él se supo y Cuauhtémoc murió atormentado por sus captores años después de la última batalla.

El tormento de Cuauhtémoc pintado por Siqueiros.

Los aztecas eran eminentemente muy supersticiosos y a pesar de que manejaban muy bien los ciclos de los astros en términos astronómicos también les daban significados astrológicos a sus movimientos y creían en sus influjos sobre los seres humanos, los días con sus signos durante el nacimiento tenían atributos benignos y malignos. Ellos creían que si nacías en tal o cual signo de su veintena de días serías de tal o cual manera de ser. Ellos creían que podían adivinar tu destino y por eso a su calendario también se le llamaba el libro de los destinos, el tonalpohualli, que literalmente significa el libro de los días.

El tonalpohualli, el libro de los días, calendario sagrado de los antiguos mexicanos.

Cuando Hernán Cortés llegó a estas tierras los mexicas pensaron que su deidad principal y héroe cultural había regresado. Habían visto en el cielo algunos fenómenos celestes que para ellos presagiaban algo no muy alentador. En algunos relatos del siglo XVI se lee que se había visto un cometa y eso no presagiaba nada bueno.

Más antiguamente se creía que si no realizaban bien el ritual del fuego nuevo unos seres caídos del cielo llamados tzitzime castigarían a los seres humanos. Al parecer nunca sucedió eso pero así lo creían.

Los nombres de los días y los nombres de los años tenían fuertes significados y fue así que el año en el que llegaron los europeos con sus naves a tierra firme,  caía el año ce acatl, uno-caña, el mismo año del nombre esotérico de Quetzalcóatl Ce Acatl, Topiltzin. El Quetzalcóatl que abandonó a los toltecas en un año Ce acatl y que dijo que regresaría. ¿Habría regresado el Quetzalcóatl de aquella época a vengarse de los malos comportamientos de su pueblo que no quería dejar la práctica de los sacrificios humanos? El Quetzalcoatl de aquella época le había dicho a su pueblo que era mejor sacrificar mariposas.

Los aztecas al parecer creyeron que había regresado aquella deidad y confundidos llevaron a Cortés a su templo y ahí le mostraron sus riquezas que había dejado. Inmediatamente el oro brillo a los ojos de los españoles, el oro que tanto adoraba también Quetzalcoatl.

Quetzalcóatl, el héroe cultural de América

Demasiado tarde se dieron cuenta que el Dios esperado no era aquel. Se dice que Moctezuma fue apedreado por su propio pueblo por mostrar cobardía ante los recién llegados y no mostrar resistencia alguna. El caso es que murió y le sucedió Cuauhtémoc, el hijo de Ahuizotl. El último emperador azteca fue torturado hasta la muerte para que dijera en donde estaba el tesoro de Moctezuma.

Pero años antes de la muerte de Cuauhtémoc los aztecas dieron la batalla al ejército extraño, sería la última de las batallas debía darse en una fecha cuyo final estuviera enmarcada por un significado esotérico, astrológico: en la madrugada del 13 de agosto de 1521, día uno serpiente para que al otro día amanecieran con el día dos muerte. Probablemente los aztecas pensaron que el día muerte era para los españoles pero no fue así. La historia ya la sabemos y está contada de en muchas partes en textos antiguos del siglo XVI.

En este breve ensayo les contaré que ocurrió ese 13 de agosto de 1521 en términos astronómicos y porque los aztecas le apostaron mucho a ese día para dar la última de sus batallas.

El ciclo de Venus en medio de la batalla entre los mexicas y las tropas de Hernán Cortés.

El Planeta Venus fue muy venerado por los pueblos mesoamericanos desde hacía varios milenios, desde el origen del calendario. Lo representaba Quetzalcóatl, el héroe cultural de América. Todos los pueblos antiguos mesoamericanos sabían que este planeta tenía un ciclo de 584 días en los que aparecía, desaparecía y volvía a parecer por el mismo horizonte, ya fuera el oriental o el occidental.

Venus al amanecer días después de una conjunción inferior.

También Venus entre los aztecas era representado por una deidad llamada Tlahizcalpantecuhtli que del náhuatl se traduce como el señor de la casa de la luz y que bien puede ser traducido como el señor de la región del amanecer. Esta deidad tenía atributos asociados a la guerra y se le dibujaba en los códices como un personaje con el rostro de la muerte ataviado con sus instrumentos de combate.

Tlahuizcalpantecuhtli, deidad de la guerra asociada a Venus,

Para el 5 de agosto del año de 1521 Venus debía haber estado en una conjunción inferior. Las posiciones de los astros serían estas: Sol-Venus-Tierra.

Había transcurrido un ciclo de 584 días, de otra conjunción inferior, contados a partir del final de diciembre del año de 1519, el año en el que Moctezuma se encontrara frente a frente con Hernán Cortés y para acabarla de “amolar” el año 1-carrizo, que como se dijo anteriormente era el nombre esotérico calendárico de Quetzalcóatl que se había despedido de los Toltecas en el año 999 d.C.

La última de las batallas pareciera ser una guerra programada bajo el marco de un ciclo sinódico de Venus. Una guerra anunciada como si fuese un encuentro pugilístico de gran envergadura. Dos grandes culturas se iban a enfrentar y esta confrontación estaría enmarcada por una interpretación astrológica en la que Venus en el firmamento sería el réferi de la contienda.  

El 5 de agosto de 1521 a Venus no fue posible mirarlo pues se encontraba a la misma altura en su salida por el oriente del Sol, lo que le llaman pomposamente los arqueoastrónomos, el orto Heliaco, la potente luz solar impide ver a este planeta brillar al mismo tiempo. Para poder mirar a Venus salir por el horizonte es necesario esperar aproximadamente 8 días de manera que esta “estrella” se miraría sin dificultad alguna para un observador terrestre al amanecer del 13 de agosto de 1521.

Durante los últimos minutos de la madrugada del 13 de agosto Venus debió haber sido posible mirarlo por algunos minutos, el Sol aun no “salía” y dejaría que en el firmamento oriental lo dejara brillar. Después el Sol, que ya estaba por salir, impediría que su brillo siguiera estando presente mucho tiempo más después del amanecer.

Venus apareció aquel día al amanecer en la transición de la madrugada del 13 de agosto al amanecer. Durante y antes del amanecer era el día 1-serpiente y al amanecer el día 2 muerte. Las fuentes del siglo XVI hablan de que la última batalla, la caída de México Tenochtitlan sucedió el día mexicano 1-serpiente.

La última de las batallas, 13 de agosto de 1521, día 1-serpiente hasta el amanecer, 2-muerte después del amanecer.

Tenochtitlan había caído después de haberla defendido los valerosos aztecas. Los dioses no habían estado de su lado y principalmente Tlahiuizcalpantecuhtli, la deidad de la guerra, el representante guerrero del planeta Venus, el señor de la región o la morada de la luz.

La caída de Tenochtitlan




Origen sincrético de las posadas mexicanas.

31 12 2019

Origen sincrético de las posadas mexicanas.

Del 16 de diciembre al 24 de diciembre se celebran en México nueve festejos navideños que según la tradición católica representan los nueve meses de embarazo de la virgen María. Sin embargo las posadas no aparecen en ningún lugar ni el antiguo ni el nuevo testamento bíblico que es la base de la religión católica y cristiana.

Nacimiento

La posada es la casa en donde se albergaría la virgen María para dar a luz a Cristo.

¿De dónde entonces surge la costumbre de realizar estas nueve festividades? Al parecer esta costumbre surge como una mezcla de elementos autóctonos y de elementos culturales que traían los frailes españoles.

En lo que respecta a la religiosidad católica es de toda conocida. El 25 de diciembre nace un niño producto de una virgen llamada María que fue inmaculada. El niño es el enviado de Dios y viene a Salvar a la humanidad de tantos sufrimientos que le aqueja.

Cuando se instala la religión católica en México los indígenas interpretan esta historia y la mezclan con sus ritos y principalmente con sus calendarios. En este sentido el año de 1531 tiene una medular importancia en la construcción de los nuevos ritos mixtos, (sincretismo) que se llevarán a cabo en Mesoamérica para ir entrando en la evangelización.

Resulta que en este año es el momento de la “aparición” de la virgen en el Tepeyac al indio Juan Diego. 12 de diciembre de 1531. Trece días después llegará la navidad cristiana el 25 de diciembre. Esos trece recuerdan la serie de los trece animales alados del tonalpohualli. El 24 de diciembre de ese año le tocaba a la codorniz ser el ave trecenal. Este símbolo terminaba su estancia hasta el amanecer del día 25, la navidad, fecha en la que se acostumbra a comer por algunos pueblos las codornices.

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La codorniz como ave sacrificada al Sol. La cuarta ave de la trecena del tonalpohualli.

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Guiso navideño de codorniz.

Las nueve posadas de aquel año de 1531 comenzaron el 16 de diciembre en el día prehispánico 9-casa. La coincidencia es fenomenal y reveladora pues a saber el término semántico “casa” fue asociado a una posada.

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Símbolo de la casa en un códice prehispánico

Las posadas no son otra cosa que casas de huéspedes de origen español y en las festividades los cantos de las posadas aluden a la búsqueda de una casa en donde pueda dar a luz la virgen María. Por otra parte las nueve posadas recuerdan a los nueve señores de la noche, señores con los cuales se llevaba el cómputo de las noches, momentos en los cuales se realizan las posadas, en las noches.

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Posada europea

¿Entonces no será esta la razón de peso por la cual se conmemora por nueve días la llegada del nacimiento de Cristo Jesús, sincretizado en las series de las trecenas del tonalpohualli y en la fecha de inicio de las posadas en el día 9 casa?





Cuitlaxochitl, La flor de noche buena

29 12 2019

La flor de noche buena, cuetlaxochitl, en náhuatl.

Llega el periodo decembrino y con éste las posadas, las nueve celebraciones que se realizan en el centro de México para llegar al 24 de diciembre, día de la noche buena. Y así se le llama a una flor característica de México. Aunque en si no es una flor sino unas flamantes hojas que en su mayoría son rojas, está “flor” llamada cuetlaxochitl por los antiguos mexicanos significa en náhuatl la esencia de las flores, la flor por excelencia, la más bonita de las flores.

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Cuitlaxochitl, la flor esencial, la flor de nochebuena. Su coloración roja corresponde a sus hojas y no a sus pétalos, la flor se localiza en su centro.

 

Durante el periodo independiente de México en los principios del siglo XIX llegó a México un estadista, político, militar y botánico de nombre Joel Roberts Poinsett (2 de marzo de 1779-12 de diciembre de 1851) y es a este personaje a quién se debe la popularidad de esta planta que la asocio a la Navidad pero más en específico  un periodo que va del día de acción de gracias hasta la navidad que se celebra hasta nuestros días en el país vecino del norte.

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Joel Roberts Poinsett, un personaje que fue el primer embajador de los Estados Unidos en México que popularizó la flor de nochebuena.

Aunque esta planta originaria de México no era tan popular entre los mexicanos se hizo popular gracias a lo copiones que somos de esta cultura anglosajona. La “flor de noche buena” hoy por hoy es la representante de la navidad norteamericana y de ahí retornó a México con nuevos simbolismos. Llama la atención que en los Estados Unidos de Norteamérica esta flor tiene su día nacional y es el 12 de diciembre en conmemoración no a la virgen de Guadalupe, sino a que en ese día murió quien hiciera famosa su utilización en las fechas navideñas J.R. Poinsett, el primer embajador del México independiente y promotor del rito nacional mexicano de los masones de tendencia yorkina a la cual pertenecía la clase política del México independiente. Los colores del escudo de esta logia recuerdan los colores de la noche buena y explícitamente tienen un significado los colores de la bandera nacional, el verde para la fraternidad, el blanco para la igualdad y el rojo para la libertad.

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Libertad, igualdad y fraternidad, los significados de los colores de la bandera mexicana en el escudo masón de la logia del rito nacional mexicano de tendencia yorkina.

Existe una versión de su etimología nahuatl muy mencionada en los ensayos dedicados a la nochebuena y es la que se traduce como la flor que se marchita. Cuetlaxochitl se divide en dos raíces etimológicas cuetla y xochitl, la segunda no tiene dificultades para su traducción pues significa flor, pero cuetla si presenta confusión para los neófitos en la lengua náhuatl.

Existen tres palabras asociadas a “cuetla” y son:

-marchitar, pero este verbo se dice así: cuetlahuiliztli, la raíz es cuetlahui y no cuetla, de manera que no puede ser la flor que se marchita porque todas las flores se marchitan. Algo de especial tenía esta flor más allá de que se marchitara como cualquier otra. Por otra parte si fuera cuetlahui la flor se llamaría cuetlahuixochitl.

-cuero o piel, este significado pudiera ser de la palabra cuetlax que quiere decir piel. Pero aquí el problema es que la palabra termina con una “x” y al unirse con xochitl produciría una unión de consonantes que en el idioma náhuatl se estila pronunciando la primera aspirada y la segunda tal y como se pronuncia.

-esencia, lo mejor. Esa palabra se dice cuitla y de ahí proviene el nombre del oro, del metal tan codiciado por los españoles venidos a México. El oro se llamaba teocuitlatl. La flor de noche buena se llamaba en náhuatl cuitlaxochitl, la esencia de la flor, la flor de flores o como después se le llamaría en latín la pulcherrima, la más bonita. Su nombre científico es Poinsettia Pulcherrima.





El sincretismo entre San Miguel Arcángel y Huitzilopochtli.

22 12 2019

El sincretismo entre San Miguel Arcángel y Huitzilopochtli.

Dos entidades representantes de la guerra. El primero el jefe de los ejércitos de Dios según la tradición católica y el segundo el guerrero azteca por antonomasia.

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Huitzilopochtli

Si hay un santo de la tradición cristiana que emule a Huitzilopochtli ese santo es San Miguel Arcángel. Veamos:

Huitzilopochtli era una deidad prehispánica protectora de los guerreros pues según el mito de su nacimiento este Dios venció a sus hermanos y los mató con su fulgurante brillo pues Huitzilopochtli era el Sol y al amanecer daba muerte a los astros que se veían en el cielo nocturno. Nació de un suceso mágico de su madre Virgen, la Coatlicue, la madre de todos los dioses.

Erróneamente se le ha asociado con Cristo a Huitzilopochtli pero las biografías de ambos solo coinciden en el aspecto de su nacimiento pues la veintena dedicada al dios prehispánico llamada Panquetzaliztli no coincidía con el 24 de diciembre, la natividad católica. Para el fin de un gran ciclo de 1508 años la culminación de esta esta veintena sucedía en las postrimerías del solsticio de invierno el 11 de diciembre de 1507, en el día 13 malinalli. Al siguiente día era el 1-carrizo, símbolo de Quetzalcoatl, el inicio del Solsticio de Invierno.

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San Miguel arcángel, uno de los siete arcángeles y el principal que comandaban los ejércitos de Dios, el guerrero por excelencia.

Por su parte San Miguel arcángel es en la tradición cristiana el jefe máximo de los ejércitos de Dios, el guerrero por excelencia de los cristianos. Llama la atención que para la revuelta revolucionaria de la Independencia de México este arcángel fue tomado en cuenta como un santo que sincretiza a Huitzilopochtli. Recordemos que la independencia se hizo con la concurrencia de dos partes, la indígena y la española que había ya nacido en México. Las dos partes aportaron su cosmogonía esotérica para tener mayor suerte en su proyecto independentista.

La independencia de México debió haberse dio el 12 de Diciembre de 1810, era el inicio de un año nuevo al estilo de los antiguos toltecas y de los aztecas. Al descubrirse el plan de la conspiración de la insurrección se adelanta la fecha al 15 o 16 de septiembre del mismo año, esos días distan por solo un par de ellos para iniciar la veintena de Panquetzaliztli, el 18 de septiembre de 1810.

Esta veintena era presidida por Huitzilopochtli, la deidad de la guerra de los indígenas. La veintena de Panquetzaliztli que significa el izamiento de las banderas tiene a un personaje que porta unos banderines al igual que el escudo de San Miguel de Allende.

Dos representantes guerreros importantes de las dos cosmogonías se ponen en juego San Miguel y Huitzilopochtli y así tejen una historia sincrética que culminó felizmente con la Independencia de México.  Por cierto San Miguel estaba en ese momento dentro de la veintena de Panquetzaliztli, el 29 de septiembre.

El jefe máximo de las huestes guerreras del grupo de los Guadalupes fue Ignacio Allende. Por eso le pusieron a una población de Guanajuato San Miguel de Allende.

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Escudo de San Miguel de Allende, obsérvese los banderines del escudo como en la imagen prehispánica de Huitzilopochtli.

 

Por su parte el otro líder combatiente de la independencia se llamaba Vicente Guerrero, guerrero como Huitzilopochtli.

La parte final de esta epopeya la termina Guadalupe Victoria, seudónimo de José Miguel Ramón Adaucto Fernández Félix primer presidente de México que dejaba atrás la etapa de los imperios coloniales. Guadalupe como el nombre de quienes formaba en grupo de Independentistas y Victoria simbolizando el triunfo de este proyecto nacionalista.





El Sol y el nacimiento de Huitzilopochtli.

20 12 2019

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Huitzilopochtli deidad del año real, deidad solar con sus atuendos del mes de Panquetzaliztli

Cuando se completaba el ciclo de 1508 años de 365 días, 29 fuegos nuevos era el día 14 de febrero de 1507. Al siguiente día comenzaba un nuevo ciclo de 1508 años en la combinación 13 carrizo. Era el inicio de la veintena de Atlacahualo. La veintena de Panquetzaliztli concluía en un día juliano 11 de diciembre de 1507.

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Veintena de Panquetzaliztli, el izamiento de las banderas

Esta veintena estaba dedicada a Huitzilopochtli, el colibrí izquierdo, deidad de la guerra hijo ilegítimo de Coatlicue que la defendió de la muerte que querían perpetrar sus hijos las estrellas y Venus Coyolxauhqui. Huitzilopochtli al nacer en un solsticio de invierno dió muerte con su luz a sus hermanos y así su madre salió ilesa y Huitzilopochtli victorioso.

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El Sol visto desde el cerro de Xochitepec, en Xochimilco, surgiendo de la punta del Volcán Popocatepetl durante el solsticio de invierno, comienza su camino hacia la izquierda, el colibrí volando hacia la izquierda.

Una bella estampa metafórica de un suceso astronómico. Si hoy se comenta que Huitzilopochtli es la imagen sincrética de la Natividad Cristiana es porque en ese año 1507, coincidió por unos cuantos días las dos festividades asociadas a nacimientos de héroes solares, Cristo y Huitzilopochtli. Pero quien estaba más cerca del Solsticio de invierno era Huitzilopochtli. Pues aquel 11 de diciembre de 1507 correspondía al 21 de diciembre gregoriano, fecha del solsticio de invierno, mientras que el 24 o 25 de diciembre a inicios del siglo XVI ya no se estaba en el solsticio. La veintena de Panquetzaliztli a partir de 1507 no se mantiene fija en el calendario real de 365.2422 días pues los años en el antiguo México se computaban en series de 365 días exactos. De manera que las veintenas conforme pasaba el tiempo se iban retrasando con respecto al año real. Si hoy se dice que en el solsticio de invierno se está en el final de la veintena de Panquetzaliztli es porque se refiere a los inicios del siglo XVI.

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Huitzilopochtli con su bandera.

La festividad de alguna manera quedó congelada en el tiempo y no se hicieron las correlaciones correctas con el calendario Gregoriano. Lo mismo pasa con la fecha de la Virgen de Guadalupe Tonantzin, Coatlicue. Se le recuerda el 12 de diciembre pero se congeló la fecha en 1531. Con el ajuste Gregoriano la peregrinación a la Villa debería realizarse el 22 de diciembre.




El curado de tuna: una bebida dedicada a la fundación de México Tenochtitlan.

7 09 2019

El curado de tuna: una bebida dedicada a la fundación de México Tenochtitlan.

La Ciudad de México, antes llamada Tenochtitlan, es un sitio muy importante que fue localizado desde hace miles de años por seres del Sur del Continente Americano a partir de un proyecto fundacional asociado a una fuente astronómica: los ciclos sinódicos de Venus de 584 días en función de los pasos cenitales solares. El curado de tuna fue la bebida que conmemoró este gran hallazgo.

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El curado de tuna.

Dos acontecimientos astronómicos dieron origen a una delicia gastronómica. Esos acontecimientos fueron los pasos cenitales del sol por la bóveda celeste en sus puntos máximos llamados trópicos y en primer lugar el que se localiza al sur del continente americano: el trópico de capricornio. Por otra parte la observación a los ciclos sinódicos de Venus o revoluciones sinódicas de Venus constituidas por 584 días, los cuales corresponden al tiempo necesario para alinearse consecutivamente en esta secuencia: el Sol, Venus y el planeta Tierra.

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El paso cenital en Xochicalco, prácticamente en el mismo paralelo del Valle de México.

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Alineación Sol, Venus y la Tierra. Estos tres astros se alinean cada 584 días aproximadamente. Una alineación perfecta se llama Tránsito de Venus por el disco del Sol.

La astronomía.

El acontecimiento astronómico está asociado al planeta Venus. Este planeta, que al igual que la Tierra se mueve alrededor del Sol, se alinea cada 584 días. El Sol, Venus y la Tierra en línea recta cada 584 días. A este ciclo se le denomina la Revolución Sinódica de Venus, RSV . Sin embargo una alineación perfecta solo sucede cada determinado número de RSV. Los astrónomos del antiguo México lo sabían pues dejaron constancia de dos de estas alineaciones casi perfectas en el año de 1518 y 1526 en los días 9-perro y 2- conejo, el primero Chicnahui-itzcuintli dedicado a CHANTICO, deidad Venusina de los fuegos y del hogar y el segundo dedicado al dios del pulque OME-TOCHTLI.

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9-perro, chicnahui itzcuintli, deidad de los agoreros, nombre calendárico de Chantico, la diosa venusina del hogar y del fuego

 

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Ome Tochtli, 2-conejo, deidad de los tepoztecas del pulque.

Los periodos de las RSV perfectas se dan cada de 8 años, 105.5 años y 121.5 años. Solo en estos periodos se puede observar desde la Tierra como el planeta Venus cruza por el disco del Sol. A uno de estos estos cruces o pasos la astronomía moderna le llamó: “El  Tránsito de Venus por el disco del Sol”, nombre de una famosa pulquería ubicada en el centro de la Ciudad de México, inexistente ya en estos días.

El Tránsito de Venus por el disco del Sol fue observado y sistematizado en la Europa en 1761 y 1769 gracias a los estudios preparatorios que Newton y Halley. Cien años después en todo el mundo se organizaron sendas expediciones para observar el paso de Venus por el disco del Sol y México envió al Ingeniero y astrónomo Francisco Díaz Covarrubias, a iniciativa de él mismo, a observar este suceso en el lejano Oriente. La cita sería en China pero por cuestiones no contempladas en su itinerario se realizó en Japón la observación. Julio Verne se inspiraría en esta hazaña para escribir su novela: “La vuelta al mundo en 80 días”. Japón agradecido por este acontecimiento restablecería sus relaciones con México con mayor intensidad y retomaría una especie de tratado de libre comercio, redactado en México por los asesores de Porfirio Díaz. Este tratado fue el que le dio a Japón el impulso necesario para comerciar con Europa y el resto del Mundo. En México ya no pudo ser posible pues vendría la Revolución.

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Publicación española del Transito de Venus por el disco del Sol

El origen histórico de un lugar llamado México.

Ahora regresemos en el tiempo y en el espacio y ubiquémonos en una zona costera del Atlántico al Sur  de Latinoamérica, Atacama, un desierto al norte de Chile. En esta geografía cruza el Trópico de Capricornio. Es el último  paralelo al sur del Ecuador terrestre por donde es posible observar un paso cenital del Sol.

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Mapa en donde se puede observar el desierto de Atacama, lugar por donde pasa el Trópico de Capricornio.

Si desde este punto vamos día a día siguiendo los pasos cenitales hacia el norte de la costa atlántica del continente americano llegaremos al desierto de Sonora, al trópico de Cáncer. Hasta este punto habremos recorrido la mitad del año. Nos estacionamos en este lugar y esperamos todo un año hasta que el Sol vuelva a estar arriba de nuestras cabezas, al medio día. Para esos momentos ya han trascurrido 547 días.

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Mapa en donde se puede ver el Trópico de Cáncer que pasa por Sinaloa, cerca de Nayarit.

Retomamos la caminata hacia el Sur a partir del Desierto de Sinaloa pasando por Nayarit hasta completar la meta de 584 días siguiendo día a día los pasos cenitales, 37 días de caminata o peregrinación y llegaremos al paralelo 19 al norte del ecuador terrestre, en donde se ubica el Valle de México. Hasta aquí, la peregrinación que comenzó un 22 de diciembre gregoriano, (solsticio de invierno) terminará un 29 de julio (paso cenital en el valle de México).  El paralelo de los 584 días va de las costas de Colima a las del Golfo de México en Veracruz. La mitad entre estos dos puntos es en donde se fundó la Ciudad antigua de México Tenochtitlan, una ciudad fundada por un proyecto netamente astronómico reflejado en la geografía de América.

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Fundación idílica de México Tenochtitlan

Ahora bien, a última peregrinación de 37 días del norte de México hacia la capital, es la que se recuerda por los mexicanos en sus mitos y leyendas y quedó escrita en un Códice que mando a pintar el célebre anticuario Lorenzo de Boturini en los finales del siglo XVIII. El códice pintado por manos indígenas se llama Códice Boturini o Tira de la peregrinación.

En este códice se observa a un personaje de nombre Mexihtli que es quien dirige la peregrinación. Mexihtli en términos etimológicos es el “ombligo del maguey”, el centro del maguey de donde surge el quiote que al final se llena de flores. El lugar en donde surge el quiote es de donde se extrae el agua miel o neuctli. Para extraer el agua miel es necesario cortar el quiote y hacer en ese sitio una oquedad, a manera de ollita, con la ayuda de un raspador que permita que la sabia del maguey se concentre ahí para luego ser “libado” o extraído por una persona a la cual se le llaman tlachiquero. Se han encontrado raspadores de maguey desde siglos antes de la era cristiana en sitios arqueológicos de la cultura Olmeca concretamente en Chalcaltzingo, Morelos. Con este elemento arqueológico se puede demostrar que el pulque es una bebida muy antigua que se pierde en la noche de los tiempos.

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Extracción del pulque del centro del maguey ME, de su ombligo XIH. México es el ombligo del maguey.

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Raspadores de maguey de obsidiana

México entonces es el lugar de Mexihtli, el lugar en donde está el ombligo del maguey. Se dice que también México significa el ombligo de la luna y es correcto en términos mitológicos ya que el maguey también está asociado a la luna pues la ollita hecha artificialmente en su centro representa a la luna. Cuando está llena es luna llena y cuando está vacía es luna nueva. De aquí surge aquella leyenda del conejo que se toma el líquido del maguey fermentado y se emborracha y que por eso el conejo Tochtli en el día dos-conejo Ome Tochtli es el dios del pulque que se venera en Tepoztlán Morelos.

En el valle de México hasta no hace mucho tiempo la bebida fermentada del agua miel convertida en pulque se combinaba solamente con un fruto, la tuna roja. Dicho fruto convertía a la bebida en un líquido rojizo, solferino. Mis abuelitos le llamaban el shoma, una palabra muy parecida al soma de la India que no es ni más ni menos que una bebida de los dioses de la India que daba inmortalidad a los humanos. Soma en la India es una deidad y un día dedicado a la Luna y específicamente corresponde al lunes que en la cultura occidental también está asociada a la luna. La antigua cultura védica de la India también cree  que la luna es un recipiente que contiene la bebida de los dioses que se llena y se vacía. Un conejo carga a la luna y, al igual que en los códices mexicanos, se le observa como el cargador de este nuestro satélite natural.

Hasta aquí el maguey asociado a la palabra México, en el ombligo del maguey de donde exactamente se obtiene el aguamiel que fermentado será la bebida por excelencia de los mexicanos: el pulque. Ahora vayamos con Tenochtitlan.

Tenochtitlan.

Tenochtitlan fue el lugar al cual debían llegar las peregrinaciones para fundar una nueva ciudad con características paradisíacas. El mito es muy conocido por los mexicanos y dice que en donde se viera un águila posada en una nopalera en medio de un lago devorando una serpiente se tendría que fundar una ciudad. Ese lugar fue el Valle de México con sus lagos e isletas, en una de ellas fue en donde se vio esta visión profética.

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Teocalli de la guerra sagrada en donde se puede apreciar la primera imagen típica de la fundación de México Tenochtitlan.

Este relato esta “retratada” en la imagen del escudo nacional. La primera representación visual a este mito se encuentra grabada en una escultura llamada “el teocalli de la guerra sagrada”. Sin embargo la serpiente del relato fue originalmente representado por otro símbolo llamado “atlachinolli”. El atlachinolli es un par de listones que se entrecruzan y en uno de ellos hay símbolos del agua y en el otro símbolos del fuego “A” es agua y “tlachinolli” tierra quemada o caliente. Atlachinolli metafóricamente puede significar la peregrinación que, por tierra caliente de las costas americanas y por agua, tuvieron que realizar ciertos seres humanos desde el desierto de Atacama hasta llegar al posicionamiento de 584 días cenitales, el ciclo sinódico de Venus, ubicado en el paralelo en donde se encuentra el Valle de México. Por su parte el águila significa el Sol en su paso cenital. Atlachinolli los 584 días de peregrinación y el águila el paso cenital.

Etimológicamente Tenochtitlan significa “Lugar abundante de tunas de pedregal”

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Tenochtitlan, abundancia de tunas de pedregal y principalmente la tuna roja.

En el grabado del Teocalli la nopalera surge del corazón de un personaje llamado Copilli. Ese corazón que en la realidad es rojo como la sangre está representado metafóricamente como la tuna roja. Podríamos decir que de Copilli sacrificado surge el corazón de tuna roja, de donde se alimenta la nopalera que muestra sus frutos en donde el águila pone sus garras.

Concluyendo: El par de palabras que designa al centro del Valle de México es México-Tenochtitlan y cada una de estas palabras está asociada a dos elemento de la flora local: el maguey METL, del cual se obtiene el pulque y la tuna NOCHTLI, tuna de color rojo.

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La tuna roja en donde se posaron las garras del águila.

Curiosamente con estas dos especies vegetales se elabora la bebida que ha caracterizado a los habitantes de esta ciudad que en épocas pasadas estaba repleta de establecimientos en donde se vendía esta delicia  culinaria: el curado de tuna. ¡Salud!  y que ¡Viva México Tenochtitlan!

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México Tenochtitlan.

Raúl González Cortés.

Xochimilco, Septiembre de 2019





El mito de la virgen de Guadalupe y su relación con la Reforma Gregoriana.

7 05 2018

 

El mito de la virgen de Guadalupe

Virgen de Guadalupe. Imagen tomada del libro "Felicidad de México" Escrito por Fausto Zerón-Medina

Diez años después de la derrota militar de los aztecas y la destrucción de la Gran Tenochtitlan por parte de los españoles, el recién sometido pueblo por el reino de Castilla estaba desamparado y su identidad semidestruida y descalificada. Por esas épocas un hombre indígena de edad madura, cuyo nombre original era Cuautlatohuac[1] o Cuatlatoatzin, quien durante la evangelización fue bautizado con el nombre de Juan Diego, sería el portador de un fantástico relato: la aparición milagrosa en el cerro del Tepeyac de la virgen María de Guadalupe.

La fecha clave de aquel suceso fue la mañana del 12 de diciembre de 1531, cuando la virgen le ordenó a Juan Diego la construcción de una ermita para que fuera el símbolo que diera término a tanto dolor infligido a sus hermanos indígenas debio a la guerra de dominación.

La imagen de la virgen de Guadalupe, estampada en la tilma de Juan Diego, fue considerada la “Felicidad de México”, porque ella representa el fin de la conquista militar y, a su vez, el inicio de la conquista espiritual de nuestro pueblo.

Desde mi punto de vista, la argumentación que Juan Diego debió de haber utilizado para ayudar a preparar a su pueblo espiritualmente al proceso de evangelización estuvo basada en el conocimiento de la cosmovisión europea que había sido adquirido recientemente por los indígenas. Considero que conocer la manera de ver e interpretar el mundo de la cultura occidental fue un elemento indispensable para posteriormente introducir en el mismo la ciencia del tonalpohualli.

El propósito del nuevo discurso religioso adoptado por los mexicanos de entonces era detener las matanzas que los conquistadores estaban cometiendo contra la población autóctona, con la justificación de que los indígenas eran seres sin alma. Es muy probable que los autores de esta epopeya que significó implantar un nuevo discurso religioso hayan sido, además de los indios de México, algunos frailes españoles que se habían dado cuenta de que el conocimiento astronómico de los indígenas podía ser de utilidad para los conquistadores.

Quizá nunca sepamos con certeza el contenido exacto de aquellos “dulcísimos coloquios”[2] que la virgen entabló con Juan Diego para convencerlo de tan compleja misión, pero lo que sí queda claro es que la mañana de aquel 12 de diciembre de 1531 marcaría para la historia de México un antes y un después.

En lo social este acontecimiento selló magistralmente el inicio de la nueva cultura: la mestiza, mezcla profunda de sangre indígena y española. De manera consciente y asumida por las dos partes en conflicto, el proceso de evangelización devino en sincretismo religioso. Así es, el mito Guadalupano fue el vehículo portador de los dos grandes cultos religiosos, uno de origen prehispánico y otro de origen europeo, el primero dedicado a la madre tierra, Tonantzin, y el segundo a la madre de Cristo, la virgen María.

Sin embargo, más allá de las implicaciones sociales que este mito desencadenó en su momento, en la fecha 12 de diciembre de 1531 se encuentra cifrado un acontecimiento de características astronómicas altamente significativas ligadas a los fuegos nuevos aztecas y al cómputo matemático de la revolución sinódica de Venus (RSV), que coincidía en esa ocasión con un solsticio de invierno.

Así mismo, este hecho estuvo conectado también a la fundación de la ciudad de México-Tenochtitlan, y a la Reforma gregoriana.

Los indios, tratando de salvarse a sí mismos de la barbarie de la guerra, en un acto desesperado tiraron su carta más preciada: la ciencia de la astronomía prehispánica a través de la cuenta de los días, del tonalpohualli, que tendría al mito Guadalupano como el vehículo portador de la secuencia de los fuegos nuevos. ¡Qué creatividad de aquellos seres que pudieron realizar el milagro de penetrar en lo más profundo del rito católico, para que a través de este procedimiento, dar continuidad al calendario sagrado de los antiguos mexicanos!

La otra parte de la actuación correspondió a los frailes que no estaban de acuerdo en que a los indios se les tratara como animales, en particular a la orden de los franciscanos. La Bula Sublimis Deus, promulgada por el papa Paulo III, y promovida por el primer obispo de Tlaxcala, fray Julian Garces,[3] fue el reconocimiento, por parte de la jerarquía católica, de que los indios poseían alma y razón.

Ya iniciados los indígenas en la evangelización, la virgen aparecida sería la misma madre de Cristo, María, bajo el nombre de Guadalupe. Una imagen que los conquistadores, en especial Hernán Cortés, veneraban ya en Extremadura, al otro lado del continente americano.

Esta virgen ordenaría a Juan Diego llevar el mensaje a los frailes de levantar una ermita en el cerro del Tepeyac, para que fuera el lugar de culto de los indígenas en proceso de evangelización. Dicha ermita se construyó y con ello se cerró un capítulo más de la gran hazaña del pueblo mexicano por conservar su identidad cultural, a pesar de la intervención militar de los españoles.

Hasta aquí una escueta síntesis del relato, pues las crónicas detallan más acontecimientos y anécdotas, donde se destacan otras apariciones que ocurrieron antes de la más relevante, que fue el 12 de diciembre.

 

Guadalupe. Según los lingüistas contemporáneos, Guadalupe es un vocablo que viene del idioma árabe y significa “río de lobos”.

Una virgen con ese nombre al parecer era venerada por los andaluces de Extremadura, en España. Hernán Cortés, el militar que derrotó al imperio azteca, tenía a esta virgen como su principal protectora, de manera que la Guadalupe mexicana pudo haber estado relacionada en sus orígenes con esa imagen española.

Iconográficamente la virgen de Extremadura y su imagen homóloga mexicana ciertamente se parecen, sin embargo, algunas sutiles diferencias demuestran que no son exactamente iguales. La de España es negra, y la de México, morena; la virgen peninsular no tiene el manto de estrellas, que sí lo tiene la virgen americana; y, por último, aquélla carga al niño Jesús en sus brazos, y en la imagen muestra al niño a los pies de la virgen.

Sin embargo, atendiendo a su etimología de origen náhuatl, Guadalupe fue una manera de castellanizar la palabra original Cuauhtlaluhquetl.

Se han presentado varias ideas para equiparar el vocablo Guadalupe al idioma náhuatl, y en ese sentido propongo que es una transformación de la palabra cuauhtlaluhquetl. El sonido de varias letras y combinación de consonantes sufrieron alteraciones: la letra c devino en g; la u que antecede a la primera h desapareció; tl derivó en d; y, por último, la qu se convirtió en p. Como consecuencia de estos cambios de sonidos se produjo la palabra española Guadalupe.

La palabra náhuatl cuauhtlaluhquetl está compuesta por dos elementos morfológicos significativos: cuauh y tlaluhquetl.[4] La primera palabra significa águila, y la segunda, los ayudantes de Tlaloc. El águila era la quinta ave de la trecena del tonalpohualli, y los ayudantes de Tlaloc son el símbolo de la lluvia; por lo tanto, se trata del día prehispánico 5-lluvia, combinación numérico-simbólica que comenzaba al amanecer del 12 de diciembre de 1531.

Vista inferior del monolito de la Coatlicue

Este es el grabado esculpido en la parte inferior de la Coatlicue. Es el Tlaloc de la Tierra con el Tianquiztli, el número cinco. La imagen dice un día 5-lluvia.

El relato de la aparición Guadalupana es una metáfora de un amanecer visto desde el Tepeyac, hacia el oriente mirando al volcán Iztaccihuatl, la mujer blanca que se muestra morena durante el amanecer, que ante la deslumbrante luz del Sol que se encuentra por detrás lanza sus rayos diluyendo poco a poco su manto de estrellas.

El 12 de diciembre de 1531 es una fecha asociada a los fuegos nuevos y forma parte del inicio de la segunda de las 117 series de 160 días que conforman un periodo de 18720 días, a los cuales hay que sumarles 260 días para completar un ciclo de 52 veces 365 días.

Estos periodos de 52 años comenzaban en la fecha prehispánica 1-lluvia, y proceden de un cálculo de 1508 años que dieron inicio el 16 de julio del año 24 d.C.

 

“El relato de la aparición Guadalupana es una metáfora de un amanecer visto desde el Tepeyac, hacia el oriente mirando al volcán Iztaccihuatl, la mujer blanca que se muestra morena durante el amanecer, que ante la deslumbrante luz del Sol que se encuentra por detrás lanza sus rayos diluyendo poco a poco su manto de estrellas.

El 12 de diciembre de 1531 es una fecha asociada a los fuegos nuevos y forma parte del inicio de la segunda de las 117 series de 160 días que conforman un periodo de 18720 días, a los cuales hay que sumarles 260 días para completar un ciclo de 52 veces 365 días.

Estos periodos de 52 años comenzaban en la fecha prehispánica 1-lluvia, y proceden de un cálculo de 1508 años que dieron inicio el 16 de julio del año 24 d.C. ” . Lo anterior entre comillas es un extracto de mi libro: “1508, los fuegos del tiempo”

La revelación de esta realidad astronómica ayudaría a los indígenas a demostrar que no eran “seres sin alma”, como lo promovía la iglesia Católica, sino seres poseedores de un vasto conocimiento de la astronomía, ciencia que se ocupaba de sistematizar el movimiento de los astros del cielo y en la que estaban muy interesados los astrónomos europeos del siglo XVI.

En concreto, lo que los indígenas americanos conocían era el tiempo que duraba una RSV. Nuestros antepasados sabían que dicha RSV estaba asociada a los periodos de intensa lluvia, y por esta razón la principal deidad de la lluvia, Tlaloc, estaba ligado a los movimientos coordinados de Venus con la Tierra.

En conclusión, la virgen de Guadalupe, o Tonantzin, “Nuestra Madrecita”, como los indígenas nahuas aún le siguen llamando, constituyó la génesis de la nueva identidad del mexicano, y en su tiempo el bello relato de la aparición fue la salvación para nuestro pueblo y el punto de encuentro entre dos grandes culturas, la europea y la americana.

 

Juan Diego. Su nombre original fue Cuahtlatoatzin, que significa águila que habla, la aguilita que habla o la venerable águila que habla. Su nombre se debe a que provenía del señorío de Cuauhtitlan, lugar de águilas.[5] Allí nació en el año 1474, y murió en 1548 en el cerro Tepeyac, donde tuvo la visión guadalupana.

Las recientes investigaciones acerca de su origen apuntan que Juan Diego no era un simple macehual, sino una persona cuya ascendencia provenía de la nobleza prehispánica.

El hecho de haber marcado para la historia una fecha significativa como el 12 de diciembre de 1531 revela que Juan Diego era en realidad un tonalpohuahquetl, aquellas personas que llevaban la cuenta de los días con fines astronómicos.

Su primer nombre, Juan, puede deberse a que los frailes españoles bautizaban a los recién convertidos a la fe cristiana con este apelativo. Pero Juan estuvo asociado al santo equiparado sincréticamente a Tlaloc, la deidad prehispánica de la lluvia y del tiempo.

La guerra de la conquista hizo que muchos de los sabios prehispánicos huyeran de Tenochtitlan, algunos de ellos ya no podían lucir sus mejores atuendos, sino vestían como lo haría cualquier persona humilde del mundo azteca. A la vista de los recién llegados españoles, Juan Diego no era sino una persona pobre, o como los indígenas decían, un macehual.

Juan Diego fue el personaje encargado de concretar la continuidad de los ritos prehispánicos, mediante el artilugio de mimetizarlos bajo el culto de la nueva religión Católica. En este sentido, el mito Guadalupano es uno de los más interesantes fenómenos sociales que fundamentaron el proceso de sincretismo religioso entre los pueblos de América.

Destruida la ciudad de México-Tenochtitlan, e iniciada la edificación de la ciudad colonial de la Nueva España, con sus palacios e iglesias, los indígenas ya no podían seguir construyendo sus antiguos templos, pirámides o basamentos donde ritualizaban los ciclos astronómicos.

Para el año 1531 se debía erigir una nueva obra de tipo prehispánico para conmemorar el nuevo ciclo de 52 años. Hay relatos que hablan de la existencia de tres pequeñas ermitas[6] levantadas en este periodo, pero no ha sido posible hallar sus vestigios arqueológicos. El canónigo Luis T. Montes de Oca logró reunir información al respecto y propuso que Juan Diego habitó al lado de estas ermitas y permaneció allí hasta su muerte, viviendo en este lugar literalmente como un ermitaño.

Imaginémonos la angustia que nuestros antepasados indígenas sintieron al no poder continuar con sus ritos prehispánicos. Una nueva construcción piramidal debía edificarse por aquellos años, pero era imposible. Por eso, en su lugar se levantaron unas ermitas, y ello fue posible gracias al relato de Juan Diego. Con el paso de los siglos estas ermitas fueron la inspiración para la construcción de la antigua Basílica de Guadalupe, y el complejo que alberga a la antigua y nueva basílica es conocido hoy por todos los mexicanos como la Villa de Nuestra Señora de Guadalupe.

En algunas edificaciones que hay dentro de la villa es evidente la presencia de iconografía de tipo prehispánico, como la flor de cuatro pétalos (asociada al tonalamatl, a la veintena y al guarismo para representar al cero), la misma que se observa en la fachada de la antigua basílica.

También hay una imagen esculpida en el exterior de una de las ermitas ubicada en el cerro del Tepeyac que revela la importancia que para nuestros antepasados tenía el Sol, la Luna y una singular estrella, que no es otra más que Venus. La tríada Luna, Sol y Venus fue un símbolo recurrente grabado en las estelas de los pueblos del Mediterráneo y del Medio Oriente, desde las remotas épocas de las culturas de Mesopotamia, Persia y Egipto.

Pero algo más importante que la misma decoración prehispánica de esta ermita fue el lugar en donde se edificó el templo, el cerro del Tepeyac. En náhuatl, Tepeyac significa la nariz del cerro, metáfora lingüística que alude a la culminación de la Sierra de Guadalupe. Desde este pequeño cerro es posible ver, en todo su esplendor, el horizonte oriental del valle de México. Los volcanes Popocatepetl e Iztaccihuatl y el cerro Papayotl son perfectamente observables desde este posicionamiento. El año puede ser medido a partir de los solsticios, y la Sierra Nevada estaba implicada en esta dinámica como el marcador de los años, de los solsticios de invierno.

En consecuencia, el Tepeyac fue el posicionamiento desde el cual el indio Juan Diego realizó sus observaciones astronómicas, principalmente las salidas del Sol sobre el horizonte, las salidas de la estrella de la mañana, Venus, y la Luna.

 

El mito guadalupano y la corrección gregoriana

La fecha en la cual se puso en marcha la corrección gregoriana, el 15 de octubre de 1582, correspondió en la secuencia del tonalpohualli al día 1-lluvia y constituye el primer día del periodo de 260 días que da término a 52 años de 365 días, contados a partir del 5 de julio de 1531.

La acción de restablecer la fecha original del 21 de marzo para el equinoccio de primavera, tal y como se tenía en el Concilio de Nicea, eliminando diez días en la cuenta del calendario juliano, pudo estar inspirado en la estructuración del tiempo de los antiguos mexicanos, que consideraban periodos de 52 años al estilo azteca. Si ello fue así, significa que la cultura occidental utilizó el conocimiento astronómico de nuestros antepasados, y eso constituye, desde mi punto de vista, un “verdadero milagro” porque fue un reconocimiento implícito al saber astronómico de nuestros antepasados indígenas.

Se trató de la “felicidad de México”, como bien lo dijera a mediados del siglo XVII el matemático mexicano Luis Becerra Tanco, refiriéndose al fenómeno guadalupano. Y esta expresión tiene sentido porque la coincidencia en los datos astronómicos y cómputos calendáricos puede ser vista realmente como un encuentro cultural, de comprensión y entendimiento profundo entre la cosmovisión amerindia y la europea. Este momento especial quedó sellado precisamente con la corrección gregoriana que actualmente rige el calendario moderno utilizado en toda la faz de la Tierra.

Así mismo, el hecho de designar al fenómeno Guadalupano como la “felicidad de México” no es sólo un bello título a la obra escrita por nuestro matemático. El significado de la palabra felicidad se asocia al de jubileo, término para computar un periodo de 50 años, dentro de las cronologías de la tradición judeocristiana.

Jubileo proviene del latín jubilaeus, y este vocablo deriva de jubilum, que significa alegría muy intensa y ostensible, la felicidad. El júbilo y la felicidad son estados de ánimo favorables de los seres humanos, y por eso se puede interpretar la frase “felicidad de México” como el “jubileo de México”, idea semejante transmitida por fray Diego Durán al referirse al ciclo de 52 años de los antiguos mexicanos:

 

“estos cincuenta y dos años llamaban los naturales una edomada al cabo de los cuales hacían una solemne fiesta a lacual llamaban nexiuhilpiliztli, que quiere decir, cumplimiento o atamiento de un círculo perfecto de años, que era venirse a juntar en este círculo redondo el fin de estos 52 años con el principio de ellos, con este número perfecto de 52, y hacían la solemnidad y fiesta que he dicho a la mesma manera y modo que antiguamente los judíos en su vieja ley celebraban el año del jubileo de cincuenta en cincuenta años.”[7] (sic)

 

El ciclo de 52 años no solo fue dividido en periodos de 260 días, sino que también en periodos de 360 días. Si se hace esto se verá que 52 años de 365 días cada uno equivale a 52 periodos de 360 días, más un remanente de 260 días. En este bloque de 52 años está la razón de ser a la fecha consignada para la aparición de la Virgen de Guadalupe.

Los 52 periodos de 360 días hacen un total de 18720 días, la centésima parte del gran ciclo maya o cuenta larga que equivalía a 1872000 días.

El periodo de 18720 días puede ser seccionado en series exactas de 117 días o de 160 días. Si optamos por la segunda posibilidad podemos notar que a los 160 días después del inicio de una serie de 52 años que comenzó el 5 de julio de 1531 se llegó al 12 de diciembre de 1531, la fecha consignada para la aparición de la Virgen de Guadalupe.

 

Los ciclos de 260 días y la Reforma gregoriana

El 5 de julio de 1531 dio inicio otro nuevo ciclo de 1508 años y sus primeros 52 años volvieron a comenzar en la combinación 1-lluvia. 52 años de 365 días hacen un total de 18980 días. Equivalen a 73 periodos de 260 días que, como se sabe, eran los ciclos sagrados del llamado tonalpohualli.

Al dar inicio el último periodo de estos 73 ciclos de 260 días, el 5 de octubre de 1582 (fecha juliana), se dio el cambio al 15 de octubre, la Reforma gregoriana, un silencioso homenaje a la sistematización del tiempo en los calendarios inventados y recreados por los antiguos mexicanos.

gregoriano carta

Esquema 1. En este esquema queda explicado de manera gráfica como el calendario mexicano de 52 años de 365 días llamado Xiuhmolpilli se entrelaza con el calendario europeo para dar lugar al nuevo calendario que se usa actualmente en el mundo entero. El ciclo de 52 años civiles que va del 5 de Julio de 1531 al 1 de Julio de 1583, es un ciclo que hasta el día en que publiqué este escrito en el 2009, al parecer, aún no estaba descubierto en la literatura arqueológica. Constituye una de mis revelaciones al respecto del calendario mesoamericano.

 

111 guadalupe gregorio 24dc 1583

Esquema 2. En esta línea del tiempo se inscribe el cuadro anterior. Aquí se muestra un ciclo de 1508 años que comienza el año 24 DC. El Xiuhmolpilli que explica el mito Guadalupano y la Corrección Gregoriana es el último de 29 de ellos. Este último Xiuhmolpilli es el del esquema anterior, el esquema 1.

[1] Cuautlatohuac era el nombre original de Juan Diego, según Carlos de Sigüenza, y citado por Ramón Sánchez Flores, en su obra Juan Diego, México, Editorial Jus, 1981. Ver p. 55.

 

[2] Lorenzo Boturini y Benaducci, uno de los principales historiadores del fenómeno guadalupano, se expresó así de los diálogos que la virgen estableció con Juan Diego: los “dulcísimos coloquios”. Tomado de Juan Diego, op.cit.

[3] Ver Juan Diego, op. cit., p. 51.

[4] En nahuatl es más común el uso de la “u” que de la “o”, y los sonidos que producen estas grafías tienen en general el mismo significado. El maestro de esta lengua nativa, Eleonor Vázquez Hernández, oriundo de la sierra de Hidalgo, sostiene que el cambio en el nahuatl clásico de la “u” en “o” se debe a que los españoles al reinterpretar el idioma prehispánico usaron el mismo esquema que habían empleado para castellanizar los vocablos latinos que tienen una “u” al final de sílaba, es decir, lo cambiaron a “o”. A pesar de esta medida, muchas palabras que tienen su origen en esa lengua indígena siguen sonando como en la antigüedad, como los vocablos cempaxuchitl, cincuate, Tuxtla, Tula, etcétera.

[5] En algunos pueblos, como en Xochimilco, los habitantes de los barrios son llamados por un elemento simbólico del lugar en donde viven, y dicho elemento generalmente está relacionado con las imágenes religiosas de los templos. Así, tenemos que, por ejemplo, a los del barrio de San Juan se les llama borregos, porque San Juan carga este animal.

[6] Cfr. Las tres primeras ermitas del Tepeyac, del canónigo Luis T. Montes de Oca, citado por Ramón Sánches Flores en su obra Juan Diego, pág. 80.

[7] Mitos indígenas, op. cit., pp. 99 y 101.





Axayacatl, la máscara del Sol.

14 08 2013

Axayacatl como Tonatiuh.

Axayacatl como Tonatiuh.

Al Sol no se le puede ver, su verdadero rostro está oculto debajo de una máscara resplandeciente, de oro. Así debieron haber pensado los pueblos de la antigua Asia, Egipto y Mesoamérica.

En Japón la deidad solar está representada por Amaterasu, personificación femenina de rostro muy pálido. Actualmente quien representa teatralmente a este personaje en el ritual sintoísta lleva una máscara blanca. En Japonés mascara se dice omen: おめん, y también kamen:  仮面. El primer ideograma chino o kanji japonés se pronuncia kari仮, curiosa coincidencia a la palabra de español “cara” que sugiere rostro, máscara.

ImagenTutankamón

Tutankamón

En Egipto tenemos como referencia a la máscara mas famosa, la de Tutankamón. La máscara es de oro, resplandeciente, el rostro del Sol. Como en el japonés la palabra omen aparece como amón en egipcio, la máscara, el rostro.

En la América Andina y en Mesoamérica fue muy semejante, al sol se le representó con una máscara de oro, Inti y Tonatiuh.

En el calendario azteca la máscara del sol de agua o de lluvia, Axayacatl, está representada en el centro de este enorme monolito de 360 cms de diámetro.

Máscara de turqueza, cultura azteca.

Máscara de turqueza, cultura azteca.

Axayacatl significa en náhuatl: El de la máscara de agua. La máscara de agua es Tlaloc, el dios de la lluvia.

Amaterasu

Amaterasu

aparicion

Virgen de Guadalupe

Virgen de Guadalupe

En Mesoamérica en el cerro del Tepeyac cuyo significado es: “cerro de la máscara” se veneró a una deidad semejante a la Amatersu japonesa; la virgen de Guadalupe, surgida de un resplandor solar, El Sol visto como una deidad femenina.

Partimos de una misma raíz cultural desde hace miles de años, conozcamos el verdadero rostro de la historia y pongámonos la máscara de las verdades ancestrales.





Martes 13

13 09 2011

Marte 13

Es muy común en México que este día este relacionado a acontecimientos nefastos. Dice el dicho popular: “martes 13 ni te cases ni te embarques”.

Un acontecimiento de enorme importancia que sucedió en México a principios del siglo XVI fue la última batalla que dieron los aztecas en contra de los invasores españoles. Sucedió como cuentan las crónicas el 13 de agosto de 1521, era martes, martes 13. Esta fecha debió de ser atendida años después por los indígenas mexicanos, que ya empezaban a conocer el sistema calendárico Juliano, para tomarla como punto de referencia para sus correlaciones con el calendario antiguo de México, el Tonalpohualli. La fecha prehispánica correspondió a la combinación: 1- serpiente de la media noche hasta la salida del Sol y 2-muerte desde la salida del Sol hasta el nuevo día. Recordemos que los días la antigüedad prehispánica comenzaron siempre al amanecer.





Así bailaba Zaratustra o la verdadera historia del chinelo.

15 10 2010

Chinelo

Chinelo

Día a día un bailarín vestido con el atuendo de un auténtico y original Persa recorre las calles de Xochimilco, ese personaje es el chinelo.
El Chinelo es un danzante que en grupo de varios de ellos se reúnen en lo que ellos llaman comparsas, con el único fin de danzar o brincar durante el recorrido que acompaña cotidianamente al niñopa o niño dios venerado en la comunidad de Xochimilco.
Bailan al ritmo de una suite de cortos movimientos musicales. Se dice que esta música fue rescatada de los silbidos de un personaje autóctono de las regiones de Tlayacapa o de Yecapixtla, poblaciones cercanas a los volcanes del valle de México.
¿Porqué visten así los chinelos? El presente ensayo trata de demostrar que estos personajes visten así porque son el vivo recuerdo de la presencia Persa en mesoamérica en épocas anteriores al llamado “descubrimiento” de este continente.
Origen de la palabra Chinelo. La palabra viene de una semejante: chinela, que es una zapatilla de piel y suela delgada que carece de talón, también conocidas con el nombre de Chanelas.

Pintura de un Persa de Iman Maleki, artista Iraní.

Pintura de un Persa de Iman Maleki, artista Iraní.

Estas zapatillas son características del atuendo de los Chinelos y el prolífico y genial muralista Diego Rivera los dejaría para la inmortalidad en una de sus famosas obras llamada el Carnaval.

Carnaval de la vida mexicana. Fresco de Diego Rivera

Carnaval de la vida mexicana. Fresco pintado por Diego Rivera ubicado en el Palacio de las Bellas Artes, Mexico, DF.

En este mural se ve al Chinelo portar sus chinelas largas y puntiagudas. Actualmente las cuadrillas de chinelos han cambiado estas zapatillas por un  par de cómodos tenis.
Iconografía del Chinelo. El atuendo del Chinelo es una réplica exacta del traje de un típico sabio persa o Mago. Persia corresponde al antiguo estado de Irán y en su  antigua capital, Persépolis, se esculpieron en ciertas paredes a un desfile de estos personajes. Los Magos o sabios Persas eran los mismos que fueron a adorar al niño dios, Jesucristo. aura mazdaaaEl mago persa es una recreación de Ahura Mazda, deidad benefactora del Zoroastrismo. Zaratustra o Zoroastro lo veneraba y su influencia llegó a todo el mundo árabe.

Mago Persa

Mago Persa

En un tiempo lejano estos personajes debieron haber llegado a tierras americanas mucho antes que lo hiciera Cristóbal Colón. El hecho de que estos personajes vengan de las regiones de los alrededores de los volcanes del valle de México indica que estuvieron ahí por dos razones: Veneraban al fuego, al fuego de los volcanes y por otra parte se encontraban prácticamente en la misma latitud de la Meca, la región sagrada del mundo islámico que en un tiempo fue influenciada por el mazdeísmo.

Persépolis

Persépolis

En la literatura Persa nos encontramos con el siguiente pasaje mitológico que bien parece a los mitos prehispánicos de los cinco soles esculpidos en diversas piedras de las culturas mesoamericanas como el calendario azteca:
El libro de los reyes.[1]
Creación del mundo: Dios ha creado el mundo de la nada. Ha hecho sin esfuerzo alguno nacer la materia de los cuatro elementos: el fuego, el aire, el agua y la tierra.
El fuego empezó a difundirse y produjo la sequedad; vino después el reposo del que nacieron el frío y la humedad.
Estos cuatro elementos formaron un mundo transitorio donde aparecieron seres de todas clases.
Los cielos se envolvieron uno en otro y, cuando todo estuvo en armonía, empezaron sus movimientos.

Los cinco soles. Museo Peabody de Historia Natural. Universidad de Yale.

Los cinco soles. Museo Peabody de Historia Natural. Universidad de Yale.

Galería de Chinelos del Sur de la Ciudad de México.


[1] Joyas de la literaturas Orientales. Ediciones Pavlov, México D.F.