Origen sincrético de las posadas mexicanas.

31 12 2019

Origen sincrético de las posadas mexicanas.

Del 16 de diciembre al 24 de diciembre se celebran en México nueve festejos navideños que según la tradición católica representan los nueve meses de embarazo de la virgen María. Sin embargo las posadas no aparecen en ningún lugar ni el antiguo ni el nuevo testamento bíblico que es la base de la religión católica y cristiana.

Nacimiento

La posada es la casa en donde se albergaría la virgen María para dar a luz a Cristo.

¿De dónde entonces surge la costumbre de realizar estas nueve festividades? Al parecer esta costumbre surge como una mezcla de elementos autóctonos y de elementos culturales que traían los frailes españoles.

En lo que respecta a la religiosidad católica es de toda conocida. El 25 de diciembre nace un niño producto de una virgen llamada María que fue inmaculada. El niño es el enviado de Dios y viene a Salvar a la humanidad de tantos sufrimientos que le aqueja.

Cuando se instala la religión católica en México los indígenas interpretan esta historia y la mezclan con sus ritos y principalmente con sus calendarios. En este sentido el año de 1531 tiene una medular importancia en la construcción de los nuevos ritos mixtos, (sincretismo) que se llevarán a cabo en Mesoamérica para ir entrando en la evangelización.

Resulta que en este año es el momento de la “aparición” de la virgen en el Tepeyac al indio Juan Diego. 12 de diciembre de 1531. Trece días después llegará la navidad cristiana el 25 de diciembre. Esos trece recuerdan la serie de los trece animales alados del tonalpohualli. El 24 de diciembre de ese año le tocaba a la codorniz ser el ave trecenal. Este símbolo terminaba su estancia hasta el amanecer del día 25, la navidad, fecha en la que se acostumbra a comer por algunos pueblos las codornices.

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La codorniz como ave sacrificada al Sol. La cuarta ave de la trecena del tonalpohualli.

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Guiso navideño de codorniz.

Las nueve posadas de aquel año de 1531 comenzaron el 16 de diciembre en el día prehispánico 9-casa. La coincidencia es fenomenal y reveladora pues a saber el término semántico “casa” fue asociado a una posada.

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Símbolo de la casa en un códice prehispánico

Las posadas no son otra cosa que casas de huéspedes de origen español y en las festividades los cantos de las posadas aluden a la búsqueda de una casa en donde pueda dar a luz la virgen María. Por otra parte las nueve posadas recuerdan a los nueve señores de la noche, señores con los cuales se llevaba el cómputo de las noches, momentos en los cuales se realizan las posadas, en las noches.

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Posada europea

¿Entonces no será esta la razón de peso por la cual se conmemora por nueve días la llegada del nacimiento de Cristo Jesús, sincretizado en las series de las trecenas del tonalpohualli y en la fecha de inicio de las posadas en el día 9 casa?





Cristo, el equinoccio y la historia prehispánica en Mesoamérica.

7 03 2011
Cristo, el equinoccio y  la historia prehispánica en Mesoamérica.

Pintura de Cristo, estilo bizantino.

En la astronomía sin telescopio, la astronomía antigua, el equinoccio puede ser definido como el momento en el cual el sol se encuentra a la mitad de su recorrido aparente de norte a sur o de sur a norte, si se le observa desde un punto fijo en la tierra a lo largo de sucesivos amaneceres o atardeceres. En el ecuador terrestre este momento coincide con el paso cenital del Sol.
El equinoccio de primavera tuvo una gran importancia para la institucionalización de la religión cristiana inaugurada por Constantino en el año 325 después de Cristo. En esa fecha se recordaba el misterio mas profundo de la religión cristiana: la muerte y la resurrección de Jesús.
En el año del 325 d.C. se realizó un concilio o congreso para unificar criterios entre las dos grandes iglesias: la de oriente y la de occidente. El concilio se celebró en Nicea, Hoy, Iznik, Turquía, sitio en donde Constantino fundó su nuevo imperio: Constantinopla.

CONSTANTINO

CONSTANTINO

1000 años después, en 1325, al otro lado del mundo, sería el año de la fundación de la ciudad de México Tenochtitlan, dato curioso ¿verdad? El primero de abril del año 1325 comenzaba el año 2-casa.

Fundación de México Tenochtitlan.

Fundación de México Tenochtitlan.

La religión cristiana tuvo a la resurrección de Cristo como el mayor de sus misterios y sobre la cual basó su doctrina de un mundo mejor. El concilio consideró que a partir del 21 de marzo del año 325 se debían computar los tiempos para ritualizar la pascua de resurrección, esta fecha correspondía al equinoccio de primavera. En la actualidad se toma este dato para el cómputo de los años que fue considerado durante la reforma Gregoriana en 1582, para eliminar 10 días a la cuenta de los años al estilo Juliano. El calendario Juliano esta constituido por años de 365.25 días, sin embargo el año exacto tiene un valor un poco menor, 365.2422 días, y al cabo de casi 1300 años la iglesia católica se dio cuenta que el equinoccio de primavera ya no caía el 21 de marzo sino el 11 de marzo, diez días de diferencia. Lilius y Clavius, astrónomos y matemáticos fueron los encargados de hacer este ajuste aprobado por el papa Gregorio XIII. La reforma de llevó a cabo el 4 de octubre de 1582, día de San Francisco. Al día siguiente a esta fecha ya no fue 5 de octubre sino 15 de octubre
El mito Guadalupano y la corrección gregoriana
La fecha en la cual se puso en marcha la corrección gregoriana, el 15 de octubre de 1582, correspondió  en la secuencia del tonalpohualli al día 1-lluvia y constituye el primer día del periodo de 260 días que da término a 52 años de 365 días contados a partir del 5 de julio de 1531.
La acción de restablecer la fecha original del 21 de marzo para el equinoccio de primavera, tal y como se tenía en el Concilio de Nicea, eliminando diez días en la cuenta del calendario juliano, pudo estar inspirado en la estructuración del tiempo de los antiguos mexicanos, que consideraban periodos de 52 años al estilo azteca. Si ello fue así, significa que la cultura occidental utilizó el conocimiento astronómico de nuestros antepasados, y eso constituye, a mi parecer, un “verdadero milagro” porque fue un reconocimiento implícito al saber astronómico de nuestros antepasados indígenas.
Se trató de la “felicidad de México”, como bien lo dijera a mediados del siglo XVII el matemático mexicano Luis Becerra Tanco, refiriéndose al fenómeno Guadalupano. Y esta expresión tiene sentido porque la coincidencia en los datos astronómicos y cómputos calendáricos puede ser vista realmente como un encuentro cultural, de comprensión y entendimiento profundo entre la cosmovisión amerindia y la europea. Este momento especial quedó sellado precisamente con la corrección gregoriana que actualmente rige el calendario moderno utilizado en toda la faz de la Tierra.
Así mismo, el hecho de designar al fenómeno Guadalupano como la “felicidad de México” no es sólo un bello título a la obra escrita por nuestro matemático. El significado de la palabra felicidad se asocia al de jubileo, término para computar un periodo de 50 años, dentro de las cronologías de la tradición judeocristiana.
Jubileo proviene del latín jubilaeus, y este vocablo deriva de jubilum, que significa alegría muy intensa y ostensible, la felicidad. El júbilo y la felicidad son estados de ánimo favorables de los seres humanos, y por eso se puede interpretar la frase “felicidad de México” como el “jubileo de México”, idea semejante transmitida por fray Diego Durán al referirse al ciclo de 52 años de los antiguos mexicanos:
“estos cincuenta y dos años llamaban los naturales una edomada al cabo de los cuales hacían una solemne fiesta a lacual llamaban nexiuhilpiliztli, que quiere decir, cumplimiento o atamiento de un círculo perfecto de años, que era venirse a juntar en este círculo redondo el fin de estos 52 años con el principio de ellos, con este número perfecto de 52, y hacían la solemnidad y fiesta que he dicho a la mesma manera y modo que antiguamente los judíos en su vieja ley celebraban el año del jubileo de cincuenta en cincuenta años.”[1]
El ciclo de 52 años no solo fue dividido en periodos de 260 días sino que también en periodos de 360 días. Si se hace esto se verá que 52 años de 365 días cada uno equivale a 52 periodos de 360 días más un remanente de 260 días. En este bloque de 52 años está la razón de ser a la fecha consignada para la aparición de la Virgen de Guadalupe.
Los 52 periodos de 360 días hacen un total de 18720 días, la centésima parte del gran ciclo maya o cuenta larga que equivalía a 1872000 días.
El periodo de 18720 días puede ser seccionado en series exactas de 117 días o de 160 días. Si optamos por la segunda posibilidad podemos notar que a los 160 días después del inicio de una serie de 52 años que comenzó el 5 de julio de 1531 se llegó al 12 de diciembre de 1531, la fecha consignada para la aparición de la Virgen de Guadalupe.
Los ciclos de 260 días, el Tonalpohualli, y la Reforma Gregoriana.
El 5 de julio de 1531 dio inicio otro nuevo ciclo de 52 años y comenzó en la combinación 1-lluvia. 52 años de 365 días hacen un total de 18980 días. Equivalen a 73 periodos de 260 días que como se sabe eran los ciclos sagrados del llamado tonalpohualli.
Al dar inicio el último periodo de estos 73 ciclos de 260 días, el 5 de octubre de 1582, (fecha juliana), se dio el cambio al 15 de octubre, la Reforma Gregoriana, un silencioso homenaje a la sistematización del tiempo en los calendarios inventados y recreados por los antiguos mexicanos.

[1] Mitos indígenas, op. cit., pp. 99 y 101




El tonalpohualli en el horizonte oriental de Xochimilco

4 12 2009

 Un acercamiento al conocimiento de la astronomía prehispánica

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Es ya conocido que en el pasado precolombino los antiguos pobladores de México tenían un amplio conocimiento acerca de la astronomía. Una de las mayores preocupaciones de nuestros antepasados fue el saber la duración exacta del año con el fin de sistematizar los periodos agrícolas.

A lo largo de siglos de paciente observación nuestros antepasados llegaron a saber que las estaciones estaban reguladas por la posición aparente que el Sol ocupaba al amanecer tomando como referencia las montañas por las cuales salía el astro rey.

Observaron que desde una misma posición a lo largo de un año el Sol no salía siempre por el mismo punto en el horizonte. Dicha estrella realiza  aparentemente un recorrido de sur a norte y de norte a sur. Sus puntos máximos de desplazamiento son los solsticios, y los equinoccios son los momentos en que el Sol está a la mitad de su camino. El tiempo de este recorrido es lo que constituye un año de 365 días aproximadamente.

En Xochimilco al parecer el año y los solsticios fueron medidos por los antiguos astrónomos xochimilcas desde un posicionamiento fijo, que fue la cúspide del cerro emblemático de la región llamado Xochitepec.

Desde este punto de observación resulta en verdad sorprendente cómo, durante el solsticio de invierno, cuando el Sol alcanza su punto máximo de desplazamiento hacia el sur, el astro rey surge por la punta del volcán Popocatepetl.[1]

Sin embargo, no sólo el año era medido sino también un sui géneris calendario de 260 días, llamado tonalpohualli, que al escribirse en sendas tiras de papel amate recibió el nombre de tonalamatl.[2]

Desde el Xochitepec la serie de 260 días al parecer también fue calculada, y el cerro Papayo es el punto geográfico sobre el horizonte oriental por donde surge el Sol a los 260 días después del solsticio de invierno.[3] Se trata del tonalamatl completo señalado en la Sierra Nevada y que tiene el Xochitepec como el eje de observación.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

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Esquema fotográfico en donde se muestra los puntos por donde surge el Sol visto desde Xochitepec en el solsticio de invierno y a los 260 días. El 22 de diciembre por la cima del Volcán Popocatepetl, el 7 de septiembre por el cerro Papayo, “papallotl”

En el principio del siglo XVI, cuando los europeos llegaron a tierras americanas, el solsticio de invierno sucedía en los alrededores del 12 de diciembre, fecha astronómica que evidentemente estuvo asociada al culto Guadalupano. Si a partir de esta fecha se cuentan 260 días se llegará al día 28 de agosto.[4] Para los pueblos originarios de Xochimilco estas dos fechas resultan reveladoras pues constituyen los días en los cuales se realizan las dos peregrinaciones más significativas que convocan a un gran número de pobladores de la región: la de la villa de Guadalupe y la de Chalma.

Esquema fotográfico en donde se muestra los puntos por donde surge el Sol visto desde Xochitepec en el solsticio de invierno y a los 260 días.

Con base en mis observaciones sostengo que el tonalamatl, prohibido durante el proceso de evangelización, fue guardado inteligentemente por los indígenas xochimilcas mediante el esquema ritual de la recién llegada religión católica.

La existencia del cerro Papayo como marcador solar da sentido al calendario ritual y constituye una singularidad en el contexto de las investigaciones arqueoastronómicas. Hasta el momento no se conoce un marcador en otras latitudes mesoamericanas en el que explícitamente esté presente el tonalamatl en función de los calendarios de horizonte.

Si esta particularidad sólo se dio en Xochimilco, nuestra región desde hace mucho tiempo debió haber sido considerada como una zona especial en donde se medía el año solar y el calendario ritual de 260 días, que acompañó no sólo a nahuas, sino también a  mayas, mixtecos, zapotecos, purépechas, entre otros.

En conclusión, el cerro de Xochitepec posee la peculiaridad de computar no sólo el solsticio de invierno, como lo apunta Zimbrón, sino también de medir la serie sagrada de los 260 días. Y dada la coincidencia del cerro Papayo como marcador solar que da fin al cómputo del tonalamatl resulta un verdadero milagro su ubicación geográfica en el paisaje oriental del valle de México.


[1]Este dato fue obtenido por el investigador Rafael Zimbrón. Ver “El solsticio de invierno en el Cerro Xochitepec”, en Nosotros, revista de reflexión y difusión, México, D.F., número 76, enero de 2005, pp. 19 y 20.

[2] El tonalamatl era un calendario ritual que estaba compuesto por la combinación de trece números y veinte símbolos. Los números eran representados por trece animales alados y los símbolos por veinte animales, objetos rituales, fenómenos naturales, astros celestes, y ciertos vegetales. Con este calendario se tejía la urdimbre cósmica del tiempo, se estructuraba el año solar de 365 días y se podían predecir los periodos de eclipses.

[3] Este dato fue obtenido por el autor de estas líneas y publicado en Enero del 2009, ( periódico “El AZOTADOR, del pueblo y para el pueblo” y para ello fue necesario realizar varias visitas anuales al Xochitepec para registrar esta observación.

[4] Si se hacen los ajustes necesarios, debido a la corrección gregoriana realizada en 1582, las fechas 12 de diciembre y 28 de agosto se han desplazado actualmente al 22 de diciembre y al 7 de septiembre, respectivamente. El 22 de diciembre corresponde al solsticio de invierno.